Sevilla

Recoger la basura fuera de los contenedores cuesta en Sevilla 5,5 millones

  • Lipasam activa todos los días varios servicios específicos para este tipo de residuos

  • Las ventas por internet han agravado el problema dell depósito de cartones

Cajas de cartones apiladas junto a contenedores en el centro de Sevilla. Cajas de cartones apiladas junto a contenedores en el centro de Sevilla.

Cajas de cartones apiladas junto a contenedores en el centro de Sevilla. / Juan Carlos Vázquez

"Los pequeños gestos de los ciudadanos, multiplicados por muchos, nos obligan a dimensionar el servicio público". Quien así habla es Jorge Soria, director de Planificación de Lipasam, empresa municipal que gasta al año 5,5 millones de euros en retirar la basura que los sevillanos dejan fuera de los contenedores. A este tipo de residuos se le denomina solera y requieren de varios servicios específicos, ya que no se incluyen en la recogida automática. Una conducta, por desgracia, muy habitual que desde el ente público se quiere erradicar para destinar "esfuerzos" a otros cometidos relacionados con la limpieza de la ciudad. 

Es una imagen que, no por haberse hecho habitual, deja de ser dantesca. Bolsas de basura, cartones y hasta mobiliario fuera del contenedor. Una estampa que se repite en toda la ciudad. En el centro y en los barrios. Responde a unos hábitos que, lejos de mermar, se mantienen a lo largo del tiempo y que suponen un trabajo "extra" para los servicios de limpieza. 

A este tipo de residuos se le denomina solera. Tal es su volumen que Lipasam ha contabilizado el coste de los servicios dedicados expresamente a recogerlos de la vía pública: 5,5 millones de euros al año, o lo que es lo mismo, un 5% del presupuesto de la empresa pública. En algunas ciudades dicha conducta se intensificó a partir de la crisis económica de principios de esta década. Sin embargo, según afirman Jorge Soria y Daniel Zambrana (jefe de Servicio de Lipasam), en la capital andaluza se trata de un hábito "bastante consolidado" y que mantiene "una tendencia lineal". Es decir, se perpetúa con el tiempo. 

Prueba de esta situación es que el ente municipal presta un servicio específico para retirar la basura que se deja fuera de los contenedores. En este punto, Soria explica que debido a la especialización de la recogida de residuos de los contenedores -ya sea por carga lateral o automática-, resulta imposible que también se atienda a los desperdicios que no se depositan en el lugar correcto, ya que dicha labor la realiza un solo empleado, el que conduce el camión. 

Operario de Lipasam recoge la basura depositada fuera del contenedor. Operario de Lipasam recoge la basura depositada fuera del contenedor.

Operario de Lipasam recoge la basura depositada fuera del contenedor. / D. S.

Por tanto, se requiere de otro servicio, que se presta mediante un camión brigada o motocarros, además de ocuparse de ellos otras labores complementarias, como el barrido mixto y el baldeo. "Son esfuerzos que se podrían destinar a fines diferentes, en tiempo y empleados, si los ciudadanos dejaran la basura en el lugar correcto", incide Zambrana, quien recuerda que para esta conducta "no hay justificación alguna", ya que en Sevilla hay un contenedor cada 50 metros

"Las soleras comienzan a formarse en el momento en el que una persona deja una bolsa de basura fuera del contenedor. Es una cuestión de comodidad. En cuanto ven esos residuos ahí, los demás vecinos tienden a hacer lo mismo", asegura el jefe de Servicio de Lipasam, que abunda en que este problema también se detecta en el caso de los restos de cartón y embalaje. "Las cajas deben plegarse, pero son muchos los que las tiran al contenedor sin doblar y lo taponan, dejándolo ya inservible para otros usuarios", refiere. 

Este problema sí se ha acrecentado con las compras por internet, cuyos artículos llegan, la mayoría, envueltos en cartón. "Muchos sevillanos dejan las cajas fuera del contenedor, pero quitan la etiqueta del domicilio para no ser multados, lo que indica que el ciudadano es consciente en todo momento de que está haciendo algo contrario a lo que establece la ordenanza", destaca Soria. 

Solera de cartones en la Plaza de San Francisco. Solera de cartones en la Plaza de San Francisco.

Solera de cartones en la Plaza de San Francisco. / Juan Carlos Vázquez

El mal uso de los contenedores también se extiende al de las papeleras, donde muchas veces se dejan bolsas llenas de basura, que las hacen inservibles. De ahí que en muchas se haya colocado encima un sombrerete, para evitar que se depositen piezas de gran tamaño. Esta medida tiene, de igual modo, un efecto contrario: hay ciudadanos que abandonan las bolsas directamente debajo, por lo que también se crean soleras en las papeleras. 

Las consecuencias de este comportamiento afectan a la imagen que se ofrece de la ciudad, especialmente en zonas muy turísticas, y al medio ambiente, ya que lo que Lipasam recoge de los contenedores de forma selectiva se traslada a unos gestores específicos que luego lo valorizan (proceso de reciclaje). Sin embargo, en las soleras los desperdicios están mezclados, por lo que el grado de reciclaje resulta menor que el de la forma correcta. 

A diferencia de lo que ocurre en otras ciudades andaluzas, el servicio destinado a retirar esta basura, al ser diario (y varias veces), está pensado para emitir la menor cantidad de dióxido de carbono a la atmósfera. Con tal fin, los motocarros se diseñaron para funcionar con electricidad y no usar combustibles fósiles. 

Manchas y residuos desperdigados

"Pero no sólo es este servicio el que se pone en marcha. Muchas veces se dejan residuos, muebles y cartones apoyados en el contenedor que, cuando el recipiente es volcado al camión, se desparraman por el suelo y hasta caen debajo, por lo que se requieren otros trabajos, como el del baldeo para quitar las manchas de pringue del suelo y para mover el contenedor y retirar lo que haya debajo", detalla Zambrana. 

Caso especial es el de los muebles que se abandonan en la vía pública, normalmente junto a isletas de contenedores. El gasto de recogerlos está excluido de los 5,5 millones de euros mencionados. Los directivos de Lipasam explican que la empresa ofrece un servicio gratuito para recoger estos enseres, en menos de 48 horas y en un punto concreto que acuerden con sus propietarios, el cual no supera los 30 metros de distancia con la vivienda.

Pues bien, de los 691.521 muebles recogidos en 2019 por Lipasam, sólo el 9% (61.345) se gestionó a través de este servicio, por lo que el resto obedece a abandonos en la calle, lo que demuestra que aún queda mucho por cambiar en la conducta de los sevillanos a la hora de depositar los residuos. 

Trabajos específicos para retirar las soleras. Trabajos específicos para retirar las soleras.

Trabajos específicos para retirar las soleras. / D. S.

Frente al resto de las soleras, en el abandono de muebles sí suele haber ciertos repuntes durante el año. Se trata de los meses de junio y septiembre, cuando se procede a la extinción y firma de los contratos de alquiler de pisos, principalmente por parte de estudiantes, que dejan en la calle el mobiliario y accesorios que ya no desean. 

Ante el problema de los residuos que no se depositan en el contenedor, Lipasam trabaja en dos ámbitos. El primero de ellos y más importante es el de la concienciación ciudadana para que las conductas se cambien. Para ello, se desarrollan programas educativos en los que han participado el último año 72.000 personas. Estas charlas formativas se imparten en colegios, distritos, asociaciones de vecinos y hasta en ferias temáticas que se celebran en Fibes. 

El segundo ámbito de actuación es el correctivo, donde se denuncian los incumplimientos que los sevillanos hacen al dejar la basura en el lugar inadecuado y se imponen sanciones. Para ello, resulta esencial la labor que desarrollan la patrulla de medio ambiente de la Policía Local y los propios inspectores del área. 

 

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