Libertad para 'la Manada'

Fiesta en la casa del Prenda

  • Familiares y amigos visitan durante toda la jornada al líder de 'la Manada', en su domicilio desde la siete de la mañana

Varios amigos y familiares entran en el domicilio del prenda, en el barrio sevillano de Amate Varios amigos y familiares entran en el domicilio del prenda, en el barrio sevillano de Amate

Varios amigos y familiares entran en el domicilio del prenda, en el barrio sevillano de Amate / José Ángel García

José Ángel Prenda Martínez, alias el Prenda, ya está en casa desde la mañana de este sábado. Su vivienda del barrio de Amate ha sido un ir y venir de familiares y amigos durante toda la jornada. Desde fuera era posible escuchar gritos de alegría, risas y efusivos abrazos con sonoras palmadas en la espalda. "Ya estás con los tuyos", señalaba una de las visitas nada más entrar en el inmueble antes de cerrar la puerta.

"Los cinco están ya aquí, en sus casas o donde quieran estar", confirmó Agustín Martínez, abogado de cuatro de los cinco miembros de la Manada, que este jueves fueron puestos en libertad provisional por la Audiencia de Navarra mientras el Tribunal Superior de Justicia de Navarra resuelve los recursos presentados por todas las partes.

En declaraciones a los periodistas en la puerta de la casa del Prenda, el letrado señaló que éste se estaba "poniendo al día con la familia, dándose besos y abrazos, como no podía ser de otra manera, y hablando con sus padres, que hacía dos años que no los veía, ya que los dos están impedidos y no han podido viajar. Ahora tiene que adaptarse a su vida normal dentro de lo posible" 

Los numerosos periodistas atrincherados bajo la sombra de un árbol situados enfrente del portal, muchos de ellos desde la madrugada, intentaban captar la mejor imagen de los diferentes familiares que llegaban al domicilio a falta de la foto del líder de la Manada, que no salió de la vivienda en toda la mañana. 

Sí salió del domicilio el padre del Prenda, en silla de ruedas, que estuvo charlando de forma distendida con algunos amigos en la puerta de la peña sevillista que colinda con su domicilio, aunque antes, el letrado se dirigió a los periodistas y les pidió "respeto" y "por humanidad" que no grabaran "ni le metieran al hombre el micrófono", ya que está enfermo, agobiado dentro de la casa y necesitaba tomar el aire. Los profesionales aceptaron y pactaron no grabar, aunque algunas televisiones nacionales llegadas de Madrid rompieron el compromiso.

"Lo hemos visto crecer, aquí en la peña, qué te voy a decir yo. El chaval no es malo", comentaba uno de los socios de la peña una vez que el padre del Prenda se había marchado. "Que se lo hubieran hecho a tu hija, a ver qué opinabas entonces", le decía otro. "No tenían que haber salido, pero vamos, que estos van a volver otra vez a la cárcel en pocos días". Ambos hombres, amigos del progenitor del líder de la Manada reconocieron que tanto éste como su mujer lo han pasado muy mal estos dos años. "La madre apenas ha salido", indicaban.

Agustín Martínez, abogado de cuatro de los cinco sevillanos condenados Agustín Martínez, abogado de cuatro de los cinco sevillanos condenados

Agustín Martínez, abogado de cuatro de los cinco sevillanos condenados / José Ángel García

La vida en el barrio se ha visto interrumpida por la presencia de la prensa y las unidades móviles aparcadas en la pequeña plaza. Muchos vecinos se asomaban a las ventanas de sus viviendas y se formaban corrillos en los portales de las casitas bajas de la zona para comentar la inusual expectación del momento.

"Es un niño muy bueno y sus padres también. Nunca han hecho nada malo a nadie", indicaba una de las vecinas de la misma calle, algo reacia a hablar con la prensa. "Este acoso mediático me parece excesivo".

A la puerta del Prenda no dejaba de llegar gente y con cada nuevo visitante volvía la alegría y la fiesta al hogar tras dos años. Algunos hasta repetían. "Vengo de nuevo con mi nieto, que quiere verlo", manifestaba un hombre junto a un menor como si el Prenda fuera un ídolo de masas. Pocos minutos después, el abuelo salía con su nieto, que portaba una gran sonrisa. "¿Has visto lo que ha conseguido el yayo? Qué grandes somos", exclamaba el hombre al niño, que se iba con la felicidad propia de un chaval que acaba de conocer a su futbolista favorito y no a un hombre en libertad provisional y que ha sido condenado a nueve años de cárcel por abusar sexualmente junto a otros cuatro amigos de una chica de 18 años. 

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