El centro investigado por dar menos menús no abre en el inicio del curso

Guardería Las Tres Torres

Fuentes del caso vinculan el hecho a que casi todos sus alumnos se han dado de baja tras trascender lo sucedido.

Europa Press / Sevilla

05 de septiembre 2011 - 16:56

La guardería infantil Las Tres Torres, ubicada en la calle Doctor Hermosilla Molina de Sevilla Este y que está siendo investigada por un juzgado por el desajuste experimentado entre la comida servida en los menús y el número de niños que disfrutaban de este servicio, mantiene sus dependencias cerradas a pesar de que el pasado 1 de septiembre diera comienzo el curso escolar en las escuelas infantiles.

Así lo han indicado fuentes del caso, que han confirmado que el centro está clausurado desde el jueves de la pasada semana, fecha en la que hubiera tenido que abrir sus puertas, y han vinculado esta circunstancia con el hecho de que casi todos sus alumnos se dieran de baja tras trascender a principios del pasado mes de junio lo sucedido.

En este sentido, la Delegación Provincial de la Consejería de Educación de la Junta de Andalucía en Sevilla confirmó a los padres de los alumnos afectados por el caso que los menores tendrán plaza en otros centros del barrio.

La situación motivó que los padres de los alumnos afectados presentaran ante el Juzgado de Guardia de Sevilla una demanda colectiva contra la dirección del centro a título informativo, "para poner en conocimiento del juzgado lo sucedido". De esta manera, fue el Juzgado de Instrucción número 7 de Sevilla el que abrió una investigación tras admitir a trámite la denuncia interpuesta.

Así, el juzgado ha citado a declarar para el presente mes de septiembre, en calidad de testigos, a la dueña del catering, una nutricionista y una profesora y segunda encargada de la escuela, tras declarar en julio dos profesoras del centro y la directora de la guardería.

Según declaró la dueña en julio, "la comida entregada a los niños era suficiente" y, a su entender, "ningún niño pasaba hambre". En este sentido, precisó que "únicamente el catering vino corto una vez en cuanto al primer plato, por lo que se encargaron automáticamente dos menús más".

Por su parte, las dos profesoras que testificaron en julio afirmaron que tenían que repartir un solo menú "entre tres o cuatro alumnos" y que la comida era "insuficiente" y "muy escasa". Asimismo, una de ellas, durante su declaración, se echó a llorar al recordar los hechos por la "impotencia" y "desesperación" que sentía "al tener que dividir una hamburguesa en siete u ocho trozos", lo que provocaba que los niños "lloraran".

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