Sevilla

Otro coche 'ponemultas' refuerza la cruzada contra la doble fila

  • La Policía Local podrá utilizar los dos vehículos de disciplina vial de manera simultánea. El sistema cuesta 60.000 euros y completará las medidas para perseguir los aparcamientos indebidos.

El Ayuntamiento de Sevilla ha adquirido otro coche ponemultas para reforzar aún más su particular cruzada contra la doble fila y los aparcamientos indebidos. El Pleno municipal aprobó el pasado martes una modificación presupuestaria por la que se destinarán 60.000 euros a la compra de este segundo vehículo para registrar las infracciones de tráfico.

Este segundo coche ponemultas no sustituirá al primero, sino que el Consistorio dispondrá de dos vehículos similares para poder sacarlos a la calle a la vez y siguiendo recorridos distintos. Fuentes municipales explicaron a este periódico que aún no está definido si se adquirirá sólo la tecnología y que ésta se implante en un vehículo de la flota municipal, como ocurrió con el primer coche, o se comprará un nuevo vehículo ya equipado con el sistema informático adecuado.

Ello dependerá de las distintas ofertas que presenten las empresas que opten a fabricar este nuevo dispositivo para el Consistorio. Por el momento no hay todavía plazos para la adquisición del vehículo ni acerca de cuándo estará multando en las calles de Sevilla.

Las mismas fuentes apuntaron que el encargo de un nuevo ponemultas (cuyo nombre oficial es el de vehículo de disciplina vial) responde a que el antiguo se ha quedado obsoleto y los responsables de la delegación han considerado oportuno adquirir otro que tenga la tecnología más avanzada.

Sin embargo, otras fuentes policiales aseguraron que lo único que puede estar obsoleto es el coche, que es un Renault Clio de mediados de la década pasada, ya que la tecnología que registra las denuncias fue revisada hace apenas dos meses en Madrid y cuenta con el software más actualizado que existe en el momento.

De hecho, esta misma semana la Policía Local está utilizando este método para denunciar infracciones de tráfico. El martes por la mañana, mientras se aprobaba la compra de un segundo coche ponemultas, el primero se encontraba detenido en la plaza de San Pedro denunciando a todos aquellos conductores que accedían al centro por Almirante Apodaca, una calle por la que está restringido el tránsito y únicamente se autoriza el paso de taxis, autobuses y vehículos de emergencias.

Antes de aprobar la compra de un segundo coche de disciplina vial, el Ayuntamiento de Sevilla había previsto un incremento importante de las denuncias de tráfico para este año 2012. Prueba de ello es el aumento de la previsión de ingresos hecha en los presupuestos, que pasó de los 17 millones de euros del año pasado a 25 en éste.

Los dos vehículos de disciplina vial se antojan una herramienta muy útil para ayudar a la Policía Local a alcanzar estas cifras. Basta un simple vistazo a las estadísticas de multas del año pasado para comprobar su eficacia. En 2011, los agentes municipales impusieron en total 110.593 denuncias de tráfico. Aquí entra toda la plantilla de la Policía, compuesta por más de 1.000 funcionarios. En cambio, sólo el coche ponemultas registró 28.816 infracciones. En este dato, además, no se refleja que el vehículo estuvo averiado durante varios meses, en los que no salió a patrullar, por lo que las estadísticas podrían triplicarse o cuadruplicarse a finales de este año de continuar con el ritmo actual.

Una comparación aún más reveladora es con las multas del Plan Centro, el sistema de cámaras que restringía el acceso al casco histórico que estuvo vigente desde diciembre de 2010 hasta junio de 2011. En este periodo se impusieron únicamente 7.285 sanciones.

El primer ponemultas fue adquirido en noviembre de 2006, pero tuvo una primera etapa de continuas averías en los que el Ayuntamiento llegó incluso a plantearse una denuncia contra la empresa fabricante. Costó 72.000 euros a las arcas públicas y cuenta con una tecnología capaz de fotografiar y registrar infracciones de tráfico circulando a una velocidad de 50 kilómetros por hora. El sistema está conectado con la Agencia Tributaria y, en el momento en que se capta un coche mal aparcado, se inicia ya el expediente sancionador, lo que supone un importante recorte en los plazos para la notificación de la denuncia.

La compra de un segundo vehículo de disciplina no es, ni mucho menos, la primera iniciativa contra las infracciones de tráfico del gobierno de Juan Ignacio Zoido, que desde su llegada a la Alcaldía ha diseñado una batería de medidas para incrementar las sanciones. Así, el Ayuntamiento ha dotado a la Policía Local con 140 blackberries para que fotografíen y denuncien vehículos mal aparcados, ha puesto en marcha un plan de retirada de coches y motos en los distritos con itinerarios específicos para la grúa municipal, ha colocado radares para denunciar a aquellos conductores que se salten los semáforos en rojo y tiene previsto reutilizar las cámaras del Plan Centro y las del carril en sentido contrario de la Ronda Histórica, las primeras también para denunciar a quienes no respeten los semáforos y las segundas para multar a los que circulen por el vial reservado al transporte público.

Todas estas medidas, más la reimplantación de la zona azul en las calles del centro de las que fue retirada cuando entró en vigor el sistema de cámaras, han permitido a la Hacienda local tramitar una media de mil multas diarias, que sólo se vio afectada en el mes de abril cuando los policías locales mantuvieron una huelga de bolis caídos.

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