La Ventana
Luis Carlos Peris
Debut rico en dudas
El centro de Sevilla sigue soportando el tráfico privado a todas horas. Desde el Ayuntamiento no se han llevado a cabo las medidas necesarias para controlar los diferentes puntos por los que los coches acceden al casco histórico del centro de la ciudad.
La estrechez de la mayoría de las calles, el intenso tráfico de turismos y camiones o los aparcamientos improvisados dificultan la actividad diaria de los vecinos del centro, que tienen que sortear los vehículos mientras intentan andar por las aceras, que se hacen más pequeñas a medida que se acercan al centro histórico de la ciudad. La Alameda de Hércules en su entrada por la calle Calatrava, la calle Escuelas Pías -que recibe el tráfico de la Puerta Osario- o la plaza del Pelícano son algunos de los accesos que se encuentran limitados por señales de prohibición.
Las indicaciones que limitan el tráfico de la vía para la circulación del servicio público y de los residentes de la zona, que tienen que acceder a sus plazas de aparcamiento, se respetan poco o nada. Algunos trabajadores de la oficina de Emasesa, en la plaza Padre Jerónimo, se quejan de la falta de consideración por parte de la mayoría de los que acceden, sin permiso, aparcando sus coches de cualquier manera, ya sea en zona de carga y descarga entorpeciendo el trabajo de los comerciantes de la zona o en aparcamiento exclusivo para minusválidos. Emilio Ruiz lo considera una falta de consideración por parte de algunos conductores ya que limitan "el acceso a la oficina de uno de los compañeros que tiene que hacer uso de este tipo de estacionamiento", comenta. La mayoría de los vecinos del centro y algunos comerciantes asisten impotentes a un rosario de contaminación acústica y medioambiental en calles que no pueden soportar el tráfico tan intenso en ciertas horas del día. "Esta situación influye negativamente en la vida los sevillanos", comenta.
"El problema del tráfico privado y la acumulación de camiones en muchas calles del casco histórico es una fotografía típica de Sevilla, al contrario de lo ocurre en otras grandes ciudades europeas", comenta el encargado de una tienda de tatuajes.
Sin una fecha para colocar las cámaras de seguridad que controlen el acceso ilegal de algunos conductores, y sin haber proporcionado una alternativa viable para que aquellos que quieran desplazarse hacia el centro, muchos empleados de la zona muestran su desacuerdo a la peatonalización. "Deberían facilitar medios alternativos para que los que no vivimos cerca del centro podamos llegar a nuestro puesto de trabajo sin tener que vivir una odisea cada mañana", comenta el encargado de un bar del Arenal.
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