• Un equipo de sanitarios del Hospital San Juan de Dios y del distrito Aljarafe-Sevilla Norte trabajan sin descanso para tratar, contener y prevenir el contagio del coronavirus en los 91 centros residenciales adscritos al área

Coronavirus

La lucha a contrarreloj frente al Covid en las residencias de mayores

Varios mayores residentes del asilo Ignacio Gómez Millán, en Palomares del Río, disfrutan del sol en una de las zonas exteriores del centro. Varios mayores residentes del asilo Ignacio Gómez Millán, en Palomares del Río, disfrutan del sol en una de las zonas exteriores del centro.

Varios mayores residentes del asilo Ignacio Gómez Millán, en Palomares del Río, disfrutan del sol en una de las zonas exteriores del centro.

M. G.

"Cuando el Covid entra en una residencia de mayores es mucho lo que se lleva por delante". Quien pronuncia esta frase es la directora de Cuidados del Distrito Sanitario Aljarafe-Sevilla Norte, Ana María Reales, de la que depende el seguimiento de 91 residencias de mayores y discapacitados de esta área sanitaria en la que el Covid ha golpeado muy fuerte en los últimos meses. Forma parte del equipo encargado de la coordinación para la atención sanitaria en los geriátricos y centros sociosanitarios del distrito, junto a la unidad de Medicina Interna del Hospital San Juan de Dios del Ajarafe, que trabajan a contrarreloj para tratar, contener y prevenir el contagio en unos centros donde el tiempo juega a la contra.

En las gráficas recogidas por la Consejería de Salud y Familias se puede apreciar que la deriva del coronavirus desde el verano en Sevilla fue subiendo escalones de edad a medida que iba avanzando hasta que, con la víspera del otoño, cuando sólo empezaba a intuirse el impacto de la segunda oleada que ha estremecido a países de toda Europa, los positivos empezaron a dispararse entre los mayores de 65 años y, otra vez, entre los residentes de geriátricos y asilos.

Los brotes en los geriátricos de la zona Aljarafe-Sevilla Norte se han disparado en la segunda ola

"En la primera ola sólo tuvimos dos brotes en residencias, uno en cada zona del Distrito, comportándose prácticamente igual en ambos centros. Tuvimos que realizar evacuaciones de los residentes porque los centros residenciales no estaban preparados estructuralmente para la sectorización y la afectación de residentes era alto. En la segunda ola no sé decirte cuántos brotes hemos tenido porque salían de tres a cuatro cada día. La situación social y las medidas de restricciones han sido diferentes y las circunstancias no han tenido nada que ver en ambas olas. Los primeros casos confirmados en residencias aparecieron a mediados de agosto y a partir de ahí empezó la curva ascendente y lenta hasta finales de diciembre", relata Reales, que, para dar la medida del impacto de la segunda oleada en los geriátricos de la zona Norte y Aljarafe de la provincia, detalla que mientras en primavera se llegaron a atender unos 119 residentes positivos en Covid-19, en la segunda se alcanzó el pico máximo el 12 de noviembre con 274 casos.

Las residencias de mayores y discapacitados fueron en los primeros meses de la pandemia una de las principales fuentes de preocupación en todo el estado y han vuelto a serlo en la segunda, ya que se trata del colectivo más vulnerable. Tratar de reducir al máximo el impacto del virus en las mismas es el principal trabajo desde hace meses de las enfermeras gestoras de casos y las enfermeras de refuerzo de residencias que, diariamente, hacen el seguimiento proactivo de los centros, centrado, fundamentalmente, en el cumplimento de las medidas de prevención y detección precoz de casos. "Su función es reforzar el cumplimiento de las medidas de protección, evaluar la sectorización de la residencia y también coordinar las pruebas periódicas", destaca la directora de cuidados del distrito Aljarafe- Sevilla Norte, que subraya que cada semana se realizan test a todo el personal de estos centros de manera preventiva.

La Directora de Cuidados del Distrito Aljarafe-Sevilla Norte, Ana María Reales, en primera línea, junto a su grupo de trabajo. La Directora de Cuidados del Distrito Aljarafe-Sevilla Norte, Ana María Reales, en primera línea, junto a su grupo de trabajo.

La Directora de Cuidados del Distrito Aljarafe-Sevilla Norte, Ana María Reales, en primera línea, junto a su grupo de trabajo. / Juan Carlos Vázquez

La máquina se pone en marcha en el momento en el que detecta un caso sospechoso. A partir de ahí, el primer paso es el aislamiento del residente en una habitación y la realización del test de antígeno. "Si es negativo y persisten síntomas, se le realiza además una PCR", matiza Reales. Si el caso en cuestión resulta positivo, primero se informa a Epidemiología y a continuación a la Inspección Sanitaria y Dirección de Cuidados, que proceden a la activación del plan de contingencia. "Se hace estudio epidemiológico y se realizan los test diagnósticos a residentes y trabajadores. Además, se lleva a cabo el aislamiento, la sectorización y la visita de la Inspección Sanitaria y, dependiendo de los resultados, se adoptan las distintas medidas", confirma la directora.

Como no todas las residencias son iguales, ni todas las direcciones funcionan de la misma manera, la forma de actuar varía según el centro. "En la segunda ola sí hemos visto como muchas residencias estaban más preparadas y también nosotros conocíamos más sobre su funcionamiento, y eso ha sido muy importante. Lo habitual al principio suele ser el miedo, la incertidumbre y la necesidad que tienen los directores de que se evacúen de allí a los mayores porque dicen que no son un hospital y que no tiene medios, pero luego se adaptan perfectamente a nuestras pautas porque les hacemos entender que nosotros actuamos allí como el lugar donde reside la persona afectada igual que si estuviera en su casa", explica Reales.

Una vez intervenida la residencia, si las circunstancias del brote y el centro en cuestión, bien por falta de personal o por alto porcentaje de personas Covid-19 positivo, derivan en la necesidad de medicalizar las instalaciones, entonces es cuando entra en acción la asistencia hospitalaria en colaboración con Atención Primaria. "A este punto se llega cuando se precisa atención sanitaria las 24 horas del día", matiza la directora de Cuidados. El funcionamiento consiste en el seguimiento exhaustivo y la valoración de las necesidades sanitarias del médico de familia referente del centro de salud al que está adscrita la residencia junto con el médico internista y enfermero del hospital asignado.

"Nuestro papel se incorpora al final del camino de la medicalización de la residencia", explica el jefe de Medicina del Hospital San Juan de Dios del Aljarafe, Antonio Fernández Moyano y encargado de la coordinación sanitaria de los centros residenciales intervenidos en el distrito Aljarafe-Norte. "Como expertos en el manejo clínico de los pacientes con Covid, nuestra principal aportación es una mayor experiencia en la atención, sobre todo, de los pacientes más vulnerables. Por otro lado, también proporcionamos un aspecto epidemiológico, es decir, asesoramos sobre las medidas de aislamiento que hay que tener en los centros, así como de los circuitos que deben seguir los profesionales, teniendo en cuenta también nuestra experiencia en ello en los hospitales. Igualmente, asesoramos junto a los responsables del distrito y la inspección de servicios sanitarios a las direcciones de los centros residenciales de mayores en los aspectos de gestión clínica y epidemiológica del brote", destaca.

El equipo de profesionales sanitarios de la unidad de Medicina Interna del Hospital San Juan de Dios del Aljarafe. El equipo de profesionales sanitarios de la unidad de Medicina Interna del Hospital San Juan de Dios del Aljarafe.

El equipo de profesionales sanitarios de la unidad de Medicina Interna del Hospital San Juan de Dios del Aljarafe. / José Ángel García

Los beneficios de la intervención sanitaria de los asilos, destaca el doctor Fernández Moyano, tienen su antecedente en el medicalizado Hotel Alcora en la primera ola. "El SAS consideró, dado el elevado impacto de la segunda ola en nuestra zona y teniendo en cuenta la buena experiencia en el Alcora, donde la atención sanitaria se coordinó desde el SAMU con apoyo de nuestro hospital, trasladar este método a las propias residencias y puedo garantizar que esto ha mejorado mucho la gravedad con la que los pacientes llegan al hospital y ha permitido obtener mejores resultados en salud que en la primera ola. Muchos residentes han podido ser así perfectamente atendidos en las residencias con la misma calidad que los hubiéramos atendido en el hospital porque el traslado de un residente no hay que verlo siempre como beneficioso, ya que el cambio de medio habitual por sí solo ya es un problema para muchos de ellos", destaca.

Que la segunda ola ha sido mucho más fuerte que la primera en el área sanitaria Aljarafe-Sevilla Norte es algo que destacan ambos profesionales. "La diferencia tanto en el número de casos, como de brotes y medicalizaciones ha sido abismal en ambos periodos, pero hemos conseguido demostrar que, cuando el centro hace las cosas bien, el brote se controla y es lo bueno", remarca la directora de cuidados del distrito.

El doctor Fernández Moyano destaca igualmente los "duros momentos vividos" en los últimos meses, pero pone en valor los "mejores resultados obtenidos", pese a las "adversidades". "En estos meses, desde la primera ola, hemos mejorado el conocimiento del coronavirus, de cómo afecta no sólo al pulmón, sino al resto de organismo así como del periodo de la enfermedad en que se vuelve mas peligroso. Conocemos mucho mejor los tratamientos farmacológicos que no son eficaces y cuáles sí tienen eficacia demostrada. También hemos mejorado mucho en la estrategia de soporte respiratorio adaptada a las características específicas de esta enfermedad. La mayor disponibilidad de PCR y test de antígenos para el diagnóstico rápido de la infección aguda ha permitido identificar con mas rapidez los casos, y por lo tanto poder realizar un tratamiento más precoz, ayudando a disminuir los contagios y a facilitar la gestión de camas hospitalarias de aislamiento", subraya el facultativo, que apunta otros aprendizajes como "la comprensión de las necesidades de comunicación entre pacientes", "la mejora en el acompañamiento" y "la mejor respuesta organizativa en los centros residenciales afectados".

Asumir todas las directrices marcadas desde el punto de vista sanitario, teniendo en cuenta que es la vida de muchas personas la que está en juego, ha sido una de las máximas que ha marcado el funcionamiento de muchas residencias en los últimos meses. El geriátrico Ignacio Gómez Millán, ubicado en Palomares del Río, fue el último en ser desmedicalizado en el Distrito Aljarafe-Sevilla Norte el pasado mes de diciembre.

Sanitarios durante el proceso de vacunación en el asilo Ignacio Gómez Millán. Sanitarios durante el proceso de vacunación en el asilo Ignacio Gómez Millán.

Sanitarios durante el proceso de vacunación en el asilo Ignacio Gómez Millán. / M. G.

Miguel Muñoz Bravo es su director y destaca la sensación "agridulce" que le dejó la llegada del virus al asilo, ya en la segunda oleada. "Lo recuerdo con una mezcla de miedo, por lo que sabíamos que el virus podía hacer en la residencia, pero también con la confianza de que podíamos superarlo con el apoyo de los servicios de salud pública que siempre han estado a nuestro lado desde el comienzo de la pandemia", señala.

Muñoz Bravo destaca como el trabajo de la enfermera gestora de caso y la inspección sanitaria fue "clave" para poder llegar a activar un plan de contingencia que les permitió controlar el brote "de forma efectiva" en el que llegaron a confirmarse 17 contagios y tres fallecidos.

El director del geriátrico señala "el grandísimo esfuerzo económico" que supuso la llegada del virus al centro, ya que para su control fue necesario aumentar la ratio de personal, con más gerocultores, y además aumentar las horas de enfermería y limpieza. Pero se queda con el buen funcionamiento del trabajo en equipo gracias al asesoramiento y dedicación de los profesionales sanitarios. "La experiencia vivida ha sido muy grata y, si se llegase a la misma situación, volvería a medicalizar la residencia sin dudarlo porque para nosotros ha sido de una importancia vital, ya que el apoyo sanitario y su ayuda nos han hecho muchísimo más fácil nuestro trabajo y gracias a su experiencia previa nos han podido aconsejar sobre qué era bueno o no hacer y cómo mejorar los protocolos para controlar el brote. Sólo podemos tener palabras de agradecimiento", remarca.

Con la residencia a cero en cuanto a contagios, Muñoz Bravo se queda con el aprendizaje que le ha supuesto los que, subraya, "han sido meses muy duros". "Ahora conozco mejor la importancia de la prevención y las medidas higiénico-sanitarias para evitar la aparición de brotes o minimizar el número de afectados; la necesidad de tener un buen plan de contingencias actualizado para hacer frente al brote en un primer momento; y lo fundamental que es trabajar de forma coordinada con los servicios de salud pública y dejarse asesorar y ayudar por ellos, que para nosotros ha sido importantísimo", insiste.

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