Entrevista | María Dolores Montero, auxiliar de Enfermería del Valme "Nunca imaginé que el coronavirus me afectaría así, no podía dar tres pasos sin ahogarme"

  • Tras pasar siete días hospitalizada, esta mujer de 53 años relata lo duro que es convivir con el virus y hace un llamamiento a la responsabilidad

La auxiliar de Enfermería del Valme, María Dolores Montero. La auxiliar de Enfermería del Valme, María Dolores Montero.

La auxiliar de Enfermería del Valme, María Dolores Montero. / M. G.

A sus 53 años, María Dolores Montero, no llegó nunca a imaginarse que en caso de contagiarse de Covid pudiera tener algún tipo de complicación. Sin enfermedades de base, no fumadora y con una mínima vida social, esta sevillana que trabaja como auxiliar de Enfermería en consultas de la unidad de Dermatología del Hospital de Valme, era de las que creía que al no pertenecer a ningún grupo de riesgo, la enfermedad pasaría por ella de manera "asintomática" o "como un simple resfriado" hasta que a finales del mes pasado el virus le dio un golpe de realidad.

Siete días hospitalizada con oxígeno y sin fuerzas ni para levantarse de la cama es el resumen de cómo es convivir con el coronavirus cuando, en palabras de la entrevistada, "el virus decide ir a por ti".  

-¿Dónde pudo contagiarse?

-No tengo ni idea, pero creo que ha debido ser en el hospital. Yo interactúo con los pacientes, me dan las citas, intercambiamos documentos… Además en la consulta se hacen biopsias en las que el paciente se tiene que bajar la mascarilla. Imagino que ha debido de ser así, pero tampoco sé cuando me contagié exactamente porque empecé a tener síntomas de lo que parecía ser un resfriado el 27 de octubre pero, como hacía ocho días que me había puesto la vacuna de la gripe, pensé que sería una reacción y no le presté mucha atención aunque me encontraba muy, muy cansada.

-¿Qué es lo primero que pensó cuando le dieron el resultado positivo?

-Pensé en mi familia. El sentimiento de culpa de haber podido contagiar a alguno de ellos. La verdad que no me lo creía porque nunca, jamás, me quito la mascarilla, pero claro, el que llega a a consulta no sé desde cuando la tiene puesta. Por mí no me preocupé, pasaba que yo no lo iba a pasar mal, que no estaba entre los grupos de riesgo. Me había confiado tanto en que lo que me notaba era una reacción de la vacuna que no me lo podía creer a pesar de cómo me encontraba.

-¿Qué síntomas se notó al comienzo de la enfermedad?

-Lo primero fue el cansancio, estaba muy cansada siempre, pero yo creía que era normal por el ritmo de trabajo en el hospital porque teníamos muchas bajas. Luego empecé a notarme un dolor de espalda muy intenso que no se me relajaba con nada. Además notaba como andaba tres pasos y me ahogaba. Pero, aún así, yo pensaba que era un síntoma de la gripe. Nunca la he tenido desde que tengo 18 años y estaba convencida de que era una reacción de la vacuna. Me empecé también a notar la nariz tomada, pero no había perdido el olfato, aunque sí lo tenía alterado. Y por último eran muchas ganas de toser, una tos continua y seca, que no me dejaba respirar.

"Cuando te dicen que tienes que ingresar es cuando realmente le ves la orejas al lobo"

-¿Cuándo pensó que podía ser Covid y que debía hacerse una PCR?

-Fue la tos, el no parar de toser lo que me hizo pensar en que podría ser coronavirus. Me fui a Medicina Preventiva en el hospital y me dijeron que me fuera a hacerme el test. No podía tirar ya de mi cuerpo. Desde el hospital al auto-Covid, que no son más de 300 metros, yo ya no podía andar, me ahogaba. Me tenía que parar cada dos pasos. Allí me confirmaron que estaba infectada y me dijeron que me fuera para casa. Entonces estaba ya en un estado muy avanzado porque me confíe tanto en lo de la posible reacción de la gripe que me equivoqué. En ningún momento pensé que podía ser Covid.

-¿Es tan duro el efecto del coronavirus como lo cuentan?

Es muy duro. Tras varios días tosiendo sin parar me tuve que ir a Urgencias porque estaba desesperada. Me vieron el Hospital San Juan de Dios y me vieron que tenía una neumonía en el pulmón izquierdo y por eso era la tos que tenía. Me mandaron un antibiótico y que me vigilara la fiebre y que me fuera a casa. Pero a los tres días del antibiótico yo veía que iba a peor, me ahogaba, tenía un cansancio enorme y además empecé a tener fiebre. Volví al hospital y me vieron que tenía también el pulmón derecho afectado y que el izquierdo estaba mucho peor. Me dijeron literalmente que el virus había venido a por mí y que me tenía que quedar ingresada porque tenían que ponerme un tratamiento con corticoides. Y me dijeron que sería un par de días y me llevé siete y no llegué a entrar en la UCI porque no había sitio.

-¿Cómo fue su estancia en el hospital?

-Horrible. He perdido en los siete días unos seis o siete kilos. Sólo tenía ganas de llorar. Me dio por pensar en los mayores que tienen que pasar allí la enfermedad en esas circunstancias y solos, sin poderse valer por sí mismos y no podía parar de llorar.

-¿Cómo se encuentras ahora mismo casi un mes después?

-Bien, me sigo cansando, el olfato lo tengo perdido y el sabor alterado, pero estoy recuperando ya el apetito. A veces sigo ahogándome, sobre todo por la tardes cuando hablo. 

-¿En algún momento llegó a imaginar que lo pasaría tan mal?

Nunca. Cuando te dicen que tienes que ingresar es cuando realmente le ves la orejas al lobo. Es cuando empiezas a pensar de todo, además del sentimiento de culpa de a quién se lo has podido pegar. Yo tenía el ánimo por los suelos. Soy una persona muy alegre y positiva y allí se me quitó todo. Es muy duro.

"Veo a la gente sin mascarillas y me pongo enferma; no somos consciente de lo que es, yo tampoco lo era"

-¿Qué mensaje daría a la ciudadanía que, como usted, piense que no está entre los grupos de riesgos?

-Que se pongan las mascarillas y cumplan las medidas de seguridad. Ahora veo a alguien sin mascarilla en la calle y me pongo enferma. No sé si me he vuelto obsesiva y voy diciéndole a todo el mundo que se la ponga, la gente no sabe lo que es esto porque el virus no se ve, igual que yo tampoco imaginaba que iba a pasar por donde he pasado.

-¿Cómo recuerda el inicio de la pandemia en el hospital?

Con mucho miedo porque no había medios. Una mascarilla que te dura cuatro horas, te la daban a la semana. No había trajes y no había nada. Las mascarillas contadas. Ahora sí, ahora hay de todo. Es verdad que mucho volumen de ingresos pero hay mucho material, no falta.

-¿Considera que es peor esta segunda ola que la primera?

Sí. El verano ha sido muy malo. Yo no me he ido ni de vacaciones y no salimos a tomar nada por ahí a no ser que sea un motivo muy especial. No salimos para nada.

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