Tres detenidos por propinar una brutal paliza a un aparcacoches

Los agresores le golpearon con una silla en la cabeza para quitarle 50 euros y un móvil

Tres detenidos por propinar una brutal paliza a un aparcacoches
Fernando Pérez Ávila

14 de agosto 2013 - 05:03

Tres personas golpearon brutalmente a un aparcacoches en Bami el pasado domingo para robarle los 50 euros que llevaba y el teléfono móvil. Los tres fueron detenidos poco después por la Policía Nacional. La víctima tuvo que ser hospitalizada después de que recibiera numerosas patadas y golpes con una silla de hierro. Tiene una brecha en el cráneo que precisó 15 puntos de sutura, una herida de defensa en un brazo y un corte en la espalda. Camina con dificultad y tiene el cuerpo dolorido tras la paliza.

Los hechos ocurrieron sobre las cinco y media de la tarde del domingo en la calle Bami, justo al lado del bar El Abanico. El agredido es Olumide Bankole Ogunfuyi, un ciudadano nigeriano de 44 años que trabaja como vovi o aparcacoches uniformado en este barrio, que era biólogo y zoólogo en su país y que lleva en España desde febrero de 2007. Fue vigilante de obras hasta que ya no hubo obras que vigilar y, en 2011, comenzó a trabajar de aparcacoches con la asociación PM40.

La tarde del domingo, tres personas de etnia gitana, dos hombres y una mujer, se le acercaron increpándole y pidiéndole dinero. "Primero vino la chica. Me pidió cinco euros, le dije que sólo tenía lo justo para recargar el bonobús mensual y lo poco que había sacado esa tarde. Luego me dijo que cómo podía ser que ellos, españoles, llevaban tres horas sin conseguir nada de dinero y a mí, que soy de fuera, me hubieran pagado varios conductores. Yo veía que querían problemas y me retiraba, pero ella me seguía. Luego me dijo que me fuera a mi país, a lo que le contesté que mi país es España, porque aquí me siento tan querido o más que en Nigeria", cuenta Olumide, en el bar en cuya puerta ocurrió la agresión, donde todavía guardan una silla manchada de sangre.

La mujer siguió persiguiendo a Olumide hasta que éste le gritó que le dejara en paz. Fue entonces cuando se acercaron los dos hombres y uno de ellos le recriminó a voces que hubiera gritado a su mujer. "Crearon una escena para robarme. Si el bar hubiera estado cerrado y no hubiera nadie, me habrían quitado directamente la riñonera, pero como había gente provocaron una bronca para que la gente creyera que era una pelea y no interviniera". Después, los dos hombres comenzaron a golpear al nigeriano, al que consiguieron derribar. Una vez en el suelo, le dieron varias patadas y uno de los agresores le propinó varios golpes con una silla de hierro. Uno de los impactos fue en la cabeza y le causó una herida que lo dejó semiinconsciente y por la que sangraba abundantemente.

Los agresores lograron robarle la riñonera y se marcharon a toda prisa, mientras que los clientes y empleados del bar El Abanico asistían a Olumide y llamaban a la Policía. "Me asusté mucho al tocarme la herida porque me di cuenta de que me estaba tocando el hueso del cráneo. Creí que iba a perder la conciencia y recuerdo que le dije a una chica que me atendía que hiciera lo que pudiera porque tenía miedo de morir allí". Quienes le atendieron eran varios profesionales sanitarios que trabajan en el Virgen del Rocío y que estaban en ese momento en el bar.

Olumide también está muy agradecido a la Policía Nacional, que detuvo a los presuntos agresores en apenas media hora y le dispensó un trato exquisito durante su declaración, prestada horas después de que le dieran el alta. "Llegaron tres o cuatro patrulleros muy rápido, en nada. Y consiguieron devolverme mi bolso con mis documentos, aunque el dinero se lo habían llevado ya y no lo han podido recuperar. Llevaba 45 euros en monedas y un billete de cinco. Había salido con el dinero para el bonobús y lo que sobraba era lo que había recaudado ese día".

La Policía peinó la zona en busca de los agresores y, gracias a la descripción facilitada por los testigos, encontró a uno de ellos en las inmediaciones. Los otros dos estaban sentados en un banco del Hospital Virgen del Rocío, adonde uno de ellos había ido a curarse de unas heridas sufridas en la lucha con el aparcacoches. Las cámaras de seguridad del hospital grabaron cómo la pareja entró con la riñonera en los aseos y salió luego sin ella. Una empleada encontró el bolso en los servicios y se lo dio a un vigilante, que se lo facilitó luego a la Policía y ésta a Olumide.

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