La "esperanza en acción" de Cáritas en Ucrania

La presidenta de Cáritas Ucrania, Tetiana Stawnychy, está en España del 16 al 20 de febrero.

La presidenta de Cáritas Ucrania, Tetiana Stawnychy, está en España hasta el 20 de febrero / José Ángel García

En unos días, el 24 de febrero, Ucrania entra en su cuarto año de "conflicto intenso" como define a esta guerra la presidenta de Cáritas Ucrania. Tetiana Stawnychy. Durante su recorrido por España ha insistido en que Ucrania lleva desde el año 2014 con conflictos en su territorio y hace cuatro años se intensificó con una invasión rusa agresiva. Desde el inicio de la invasión rusa, la población residente en el país ha pasado de 42 millones a 31,5 millones. Más de 12,7 millones de personas continúan en situación de emergencia humanitaria y más de 3,7 millones han tenido que abandonar sus hogares y desplazarse a otras poblaciones dentro del país. Durante 2025 ha sido el más mortífero para la población civil desde el inicio de la guerra a gran escala. Las instalaciones sanitarias han sufrido 438 ataques y alrededor de 340 centros educativos han resultado dañados o destruidos. Muchas escuelas, especialmente en las zonas de primera línea, han permanecido cerradas, obligando a casi un millón de niños a seguir sus estudios en línea. Estas son las cifras de un país que vive sumido en una continúa lucha por vivir y que enfrenta un crudo invierno con las reservas de energias anuladas o mermadas, con cortes de agua y luz con temperaturas de –20 °C.

La presidenta de Cáritas Ucrania, Tetiana Stawnychy, está en España hasta el 20 de febrero. Su objetivo es poder sensibilizar a la sociedad española sobre las devastadoras consecuencias de la guerra y la necesidad de sostener la labor humanitaria que Cáritas desarrolla en este país europeo. Ella fue nombrada presidenta de Cáritas Ucrania en julio de 2021, siete meses antes de la invasión. Nacida en Maryland, cerca de Washington D.C., estudió Economía en la Universidad de Chicago y Teología en el International Theological Institute de Austria.

Desde octubre de 2025, los nuevos ataques contra infraestructuras energéticas han provocado prolongadas interrupciones en el suministro de electricidad, calefacción y agua, afectando especialmente a las regiones orientales y meridionales —como Járkov, Donetsk, Dnipropetrovsk y Odesa—, así como a ciudades como Kiev o Shostka, en la provincia de Sumy. Estas interrupciones han agravado las dificultades asociadas al descenso de las temperaturas. De hecho, la presidenta de Cáritas Ucrania explicó que la mayoría de las parroquias han habilitado "puntos de calor" donde pueden acudir ante el terrible frío.

"La guerra destroza el rostro de las personas". Es la definición gráfica de quienes viven día a día con un conflicto que está destrozando su país y los recursos. "No se trata solo de ayudar en lo físico. Es necesario también restaurar la dignidad de las personas", aseguró. Desde febrero de 2022, las dos Cáritas presentes en Ucrania (la rama latina y la greco-católica) han atendido a más de 5,6 millones de personas. Tetiana encabeza Cáritas Ucrania (CUA), una de las redes benéficas más grandes del país, fundada por la Iglesia greco-católica hace más de 30 años. Actualmente cuenta con 51 organizaciones locales registradas y activas, más de 2.500 empleados, más de 11.000 voluntarios y 400 centros parroquiales operativos, con capacidad para ampliarse hasta 1.000 en caso necesario. Desde la escalada de la guerra en 2022, CUA ha prestado asistencia a 3,8 millones de personas mediante más de 6,8 millones de servicios relacionados con vivienda, refugio, alimentación, higiene, atención sanitaria, protección y ayuda económica multipropósito. Además de la respuesta de emergencia, continúa desarrollando programas sociales a largo plazo en ámbitos como salud mental y apoyo psicosocial, migración segura, protección infantil, recuperación de medios de vida, inclusión y fortalecimiento de la cohesión social.

En este conflicto existen además un número importante de desplazados dentro del país que necesitan intercención inmediata con comida, alojamiento a corta y media estancia, espacios seguros para niños, o material para reparar viviendas destrozadas por los ataques de misiles y drones. "Hay gente que ha decidido permanecer en su casa y en su tierra. Parte de la recuperación es tamién reintegrar las comunidades", afirmó Tetiana Stawnychy. "Hay muchas formas de ayudar: oración, las organizaciones, y explicar lo que pasa en Ucrania", advierte. "Las cáritas locales están muy cerca de las personas. Es donde se siente el Amor Divino. Son la Esperanza en Acción. Nos convertimos en lo que somos en realidad cuando nos damos a los demás".

Muchos de los voluntarios de Cáritas Ucrania son personas que han sido anteriormente ayudados. "Es cierto que cuando se intensificó el conflicto teníamos la experiencia de la zona ocupada por Rusia desde 2014. Un día normal en Kiev, que es donde está la central de Cáritas Ucrania empieza buscando la información de dónde han atacado los drones por la noche. "En cuanto amanece nos acercamos allí e intentamos atender donde hace falta nuestra ayuda. En Kiev, en concreto la ayuda es tanto humanitaria como social. Tenemos un programa de socialización en coordinación con el Gobierno que consiste en ayuda psicológica para estabilizar a la población". Hay miles de edificios muy altos sin electricidad, ni ascensor, ni calefacción, con cristales destrozados donde el frío es solo un poco menos que en la calle.

Otro de los puntos donde Cáritas está muy atenta es en la lucha contra la trata. El tráfico de personas se ha convertido en un grave problema "que lejos de mermar, está creciendo porque al programa, a la trata en sí se han unido las personas víctimas de la trata por razón de la guerra", afirmó.

Dos trabajadores muertos

Durante estos años, Cáritas Ucrania ha perdido a dos trabajadores de Cáritas Mariupol y a sus familias. En numerosas ocasiones, Tetiana se ha referido con gran emoción a la resiliencia del personal y los voluntarios de la organización, muchos de los cuales continúan su labor humanitaria en medio de ataques nocturnos con misiles y pérdidas personales. “Nos levantamos por la mañana después de horas de explosiones y vamos a trabajar para ayudar a los demás. Así es como mantenemos nuestra resiliencia, viviendo nuestra misión con esperanza”.

Cáritas Ucrania tiene registrados 12.000 voluntarios, de los que simultáneamente pueden estar trabajando entre 2.000 y 2.500 personas. "En 2018 empezamos con un programa de voluntariado que ha dado sus frutos", recordó.

Apoyo de Cáritas Diocesana de Sevilla

Desde el inicio del conflicto, Cáritas Diocesana de Sevilla se adhirió de manera inmediata a la emergencia puesta en marcha por Cáritas Española, con el fin de apoyar y reforzar la intervención que Cáritas Ucrania está desarrollando sobre el terreno.

El director de Cáritas Sevilla, Miguel Ángel Carbajo Selles, explicó que la forma de funcionar de Cáritas es "solidaridad afectiva y efectiva" con el planteamiento de ayuda económica para comprar lo necesario en el propio mercado ucraniano, lo que supone un ahorro en logística y el fomento de la economía local". Carbajo expresó su agradecimiento a la sociedad sevillana. La implicación de la Iglesia sevillana ha sido muy importante, movilizando a hermandades, instituciones y donantes privados a través de Cáritas Diocesana. Gracias a este esfuerzo conjunto, la sociedad sevillana ha logrado hasta el momento una recaudación solidaria de 840.000 euros.

Actualmente se mantiene activa la Emergencia Cáritas con Ucrania para continuar canalizando la solidaridad de la sociedad española.

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