La exposición que recuerda en Sevilla a la duquesa de Alba: "Siempre hay cosas que se aprenden de mi madre"

La Casa de las Dueñas reúne hasta el 31 de agosto más de 200 piezas por el centenario del nacimento de la aristócrata española más popular de los últimos tiempos

La muestra aborda su vida, inquietudes culturales y sociales, así como su vinculación con la ciudad

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Así es la exposición por los 100 años de la duquesa de Alba / José Ángel García, Diego J. Geniz

La aristócrata española más popular de los últimos tiempos. La noble más sevillana. Desde este miércoles y hasta el 31 de agosto la Casa de las Dueñas acoge la exposición Cayetana. Grande de España, una muestra que reúne más de 200 piezas con las que se repasa la vida de la duquesa de Alba, con motivo del centenario de su nacimiento. Trayectoria en la que se aborda su vida, inquietudes culturales y sociales, así como su vinculación con Sevilla, donde estableció su residencia habitual. Comisariada por su hija, Eugenia Martínez de Irujo; y Cristina Carrillo de Albornoz, será inaugurada por el rey Felipe VI, con la presencia del actual duque de Alba, Carlos Fitz-James Stuart.

La visita supone una oportunidad para conocer estancias de las Dueñas que normalmente no están abiertas al público. Se trata de un recinto palaciego, cuyos orígenes se remontan al siglo XV. Responde arquitectónicamente al tipo de casa nobiliaria sevillana que toma de modelo el Real Alcázar, de ahí que en su diseño se mezclen los estilos gótico, mudéjar y renacentista. Yesería, cerámica, madera y pintura se dan la mano en los espacios interiores (algunos de ellos remodelados para la ocasión) junto al protagonismo de los patios. Uno de ellos fue el que inspiró a Antonio Machado para el famoso poema del limonero.

Es en el apeadero donde comienza el recorrido. En él una foto a gran tamaño recuerda la primera boda de la duquesa con Luis Martínez de Irujo, del brazo de su padre, el duque Jacobo, el gran referente en su vida. Junto a la imagen, el coche de caballos usado por los contrayentes en ese enlace y el Bentley que Cayetana Fitz-James Stuart le regaló a su ya marido, un vehículo de lujo que el actual duque ha podido recuperar. "Se ha tenido que traer de Madrid parando cada 100 kilómetros. Diez horas se ha tardado desde la capital española a Sevilla", recuerdan los responsables de la exposición, en la que, por cierto, apenas hay testimonios gráficos ni documentales sobre los otros dos enlaces dela aristócrata: con Jesús Aguirre y el último, con Alfonso Díez.

Carlos Fitz-James Stuart y Eugenia Martínez de Irujo, en la capilla de la Casa de las Dueñas.
Carlos Fitz-James Stuart y Eugenia Martínez de Irujo, en la capilla de la Casa de las Dueñas. / José Ángel García

De este recibidor, a través del patio principal, se pasa al patio del aceite, donde se aborda la infancia de la duquesa (se incluye una de las pocas fotos existentes con su madre, que falleció al tener Tanuca siete años), su temprana afición a los deportes y el libro de consejos que su padre le regaló para que se convirtiera en una gran aristócrata. Entre las recomendaciones, la de viajar mucho como mejor fórmula de aprendizaje. Es en esta sala (que se ha restaurado) donde se muestran dos cuadros de Zuloaga. En uno pintó a doña Cayetana con cuatro años, sobre su poni Tommy y que incluye una de las primeras representaciones de Mickey Mouse, el personaje creado por Disney pocos años antes. "Eran juguetes que tenía mi madre", refiere Eugenia Martínez de Irujo, quien asevera que "el pintor se arrepintió de pintar niños con juguetes, hasta el punto que mi madre le envió, años después, una carta de disculpas por su mal comportamiento".

Poco le duró el enfado a Zuloaga, quien no tardó mucho en volver a retratar a Cayetana, ya de adolescente, sobre un caballo y con un traje corto andaluz, cuya chaquetilla, en terciopelo azul, también se expone. No falta en esta dependencia un busto de la duquesa, cuando tenía tres años, esculpido por Mariano Benlliure en mármol blanco.

Algunas de los cuadros con las firmas de Dalí, Miró y Picasso cuando visitaron los palacios de los Alba.
Algunas de los cuadros con las firmas de Dalí, Miró y Picasso cuando visitaron los palacios de los Alba. / José Ángel García

Otro interesante apartado lo protagoniza la correspondencia con importantes figuras de la época, que demuestran la función de embajadora que hizo Cayetana en Sevilla, al recibir a personalidades como Jackie Kennedy, primera dama estadounidensea, con la que mantuvo una relación epistolar fluida a raíz de aquella visita a la capital andaluza, cuando se alojó en la Casa de las Dueñas. Lo hizo en la llamada habitación de la emperatriz. Como muestra de agradecimiento, le regaló a la duquesa una acuarela de dicha dependencia, que se pude contemplar en la muestra.

Doña Cayetana fue también una amante de la pintura, tanto por la afición inculcada por su padre como por su profesor José Caballero. Este amor se tradujo en una importante ampliación de la pinacoteca de la Casa de Alba, con obras que van desde el costumbrismo del siglo XIX a las vanguardias del siglo XX. Destacan en este último movimiento las firmas de artistas contemporáneos que quedaron estampadas tras las visitas a los palacios de la familia, como Dalí, Miró y Picasso. De la propia producción de la duquesa se exponen algunas obras, entre las que destaca la denominada Arlequín, de clara influencia picassiana.

La estrecha relación con Sevilla, donde ejerció de anfitriona y mecenas, se refleja en la capilla, en la biblioteca y en sala que contiene el tablao flamenco. En la primera de ellas se expone el manto que regaló a finales de los 90 a la Virgen de las Angustias, titular de la Hermandad de los Gitanos, en cuyo templo descansan sus restos. "El terciopelo burdeos se trajo de Venecia", incide su hija. Como muestra de sus aficiones: el flamenco, cuyo baile aprendió de los grandes maestros, a través de trajes de gitana (uno de cola y otro de la moda yeyé); y los toros, donde no falta un capote de Morante de la Puebla y un traje de luces de Curro Romero, figuras principales de la fiesta nacional.

La Sala de la Gitana acoge una amplia colección de vestidos usados por la duquesa de Alba.
La Sala de la Gitana acoge una amplia colección de vestidos usados por la duquesa de Alba. / José Ángel García

La duquesa de Alba fue también un icono de la moda. Lució conjuntos de las firmas más destacadas. En este último ámbito se centra la sala de la gitana, una de las estancias más bellas de las Dueñas, con un artesanado del siglo XV que cuenta con nueva iluminación. En ella se muestra una docena de vestidos, desde Dior y Ginvenchy a Pertegaz y Toni Benítez (quien confeccionó un traje para una corrida goyesca de Ronda). No puede pasarse por alto en el ámbito del diseño textil el vestido de novia de su primer enlace, celebrado el 12 de octubre de 1947 en la Catedral de Sevilla. Confeccionado por Flora Villarreal en satén natural e inspirado en la colección New Look de Dior, cuenta con un encaje de Bruselas del siglo XVIII, que está prácticamente intacto.

El actual duque de Alba, Carlos Fitz-James Stuart, se ha mostrado emocionado al contemplar la exposición en memoria de su madre, de la que ha asegurado que "siempre hay cosas que se aprenden".

La muestra se podrá visitar todos los días en el siguiente horario: durante el mes de marzo, de 10:00 a 18:00; y desde abril hasta la clausura, de 10:00 a 19:00. El precio general de la entrada es de 15 euros. Para los sevilanos el coste se reduce a 10.

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