Un funeral con aires de Bienal

Calle Rioja

Despedida. Amigos y antiguas alumnas acudieron al tanatorio Servisa de San Jerónimo para darle el último adiós a la 'académica' Adelita Domingo.

Un funeral con aires de Bienal
Un funeral con aires de Bienal
Francisco Correal, Sevilla

02 de agosto 2012 - 10:04

Aesta Adelita también la seguirían por tierra y por mar, pero en un piano volador con teclados de marfil en lugar del buque de guerra o el tren militar de la canción mexicana. La despedida de Adelita Domingo, luto riguroso en la Alameda de Hércules, se convirtió en un brillantísimo adelanto de la Bienal de Flamenco. El cuerpo de baile ocupaba los bancos de la capilla del tanatorio de San Jerónimo (Servisa) en una misa oficiada por un joven sacerdote que se refería a la Adela muerta, trasunto de esta Adelita que vivirá para siempre.

El programa lo suscribiría al primer impulso Rosalía Gómez, directora de la Bienal. Con trajes de Lina, presente en la ceremonia, salen al escenario las bailaoras Matilde Coral, Cristina Hoyos, Milagros Menjíbar, Pepa Montes y Ana María Bueno. Las cinco magníficas, con el símil balompédico. Pepa, con Ricardo Miño.

Empezaba agosto con esta ausencia en el número 92 de la Alameda de Hércules. Se ha muerto la vecina del Fun Club, local de conciertos que abrió en 1987, guarismo que sustituyó a Hércules Mítico en la nomenclatura del bar adyacente.

El adiós fue un acto de gratitud a esta maestra de tantas vocaciones. "A cuantos ella nos abrió sus puertas la llevamos en nuestra memoria y nuestro corazón", diría al final de la ceremonia uno de los amigos de Adelita, que invitó a esta feligresía estival a convertirse en complemento de la "voz apagada", de los "pies fatigados" y "las manos quietas y rugosas" de quien tanto hizo por el mágico trivium del cante, el baile y el toque.

"Mi hermano se hizo músico por su culpa". Lo dice una de sus antiguas alumnas, Mercedes Vaquero. "Con tres años me llevó mi madre a la academia de Adelita Domingo y ella me esperaba haciendo croché". La profesora se llevó un gran disgusto cuando su alumna estudió unos idiomas, Latín y Griego, de los que ahora es profesora en el colegio de la Safa. José Manuel Vaquero, hermano de Mercedes, sigue siendo el pianista de Loli Reina, antigua alumna de Adelita y sobrina de Juanita Reina, "que para ella era la número uno en el género". También acudieron su hermana Charo Reina y Federico Casado Reina, hijo de la tonadillera y de Caracolillo.

Las voces de Pastora Soler, Patricia Vela o Macarena del Río, todas ellas integrantes de este campus de sentidos y sentimientos. Todo estaba dicho. En palabras de la canción que Pastora defendió en Eurovisión: "Perdón si no sé qué decir". Lina, la diseñadora, sí dijo que Adelita se merece "un monumento como la Giralda". "Dios la tenga en su gloria y que le dé un besito a mi marido".

Loli Reina y Mercedes Vaquero sonreían al recordar una experiencia inolvidable. "Tres años seguidos estuvimos yendo al manicomio de Ciempozuelos, de los hermanos de San Juan de Dios". Mercedes lo recuerda como "los mejores ejercicios espirituales de mi vida". "Estábamos más locos que ellos", dice Loli Reina. Una mezcla de Bienvenido Mr. Marshall y Alguien voló sobre el nido del cuco con crítica de cine firmada por el especialista Federico Casado Reina.

Dos hombres entraron de luto, embargados por el dolor. Participaron con Adelita en su último trabajo en los escenarios, la versión de la obra de Adolfo Marsillach Yo me bajo en la próxima, ¿y usted? "Esta vez sí se baja en la próxima", diría Benjamín Soriano, actor y director que la acompañó por toda España. La última gira, por pueblos de Almería. Con él, Juan Carlos González, alumno de Adelita desde los nueve años, sevillano de Pino Montano, "el único que se sentaba a su vera en el piano", según Benjamín. Han perdido "a una madre, una amiga, una profesora". Y de tantos.

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