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"El 98 fue horrible, me ponía el despertador para llorar"

  • Rcardo Villena Machuca. Tras el asesinato de Alberto Jiménez-Becerril, Soledad Becerril remodeló el gobierno y lo nombró delegado de Parques y Jardines. Es director-gerente de la Fundación que lleva el nombre de su amigo

Ricardo Villena, en la terraza de la Agencia Tributaria de Sevilla.

Ricardo Villena, en la terraza de la Agencia Tributaria de Sevilla. / belén vargas

Nació el día que Caballero Bonald cumplía 40 años, pero Ricardo Villena (Sevilla, 1966) no cree que sea tiempo de guerras perdidas. Es presidente en funciones del Tribunal Económico y Administrativo.

-¿Quién le nombra director-gerente de la Fundación Alberto Jiménez-Becerril?

-El alcalde, presidente de honor. La presidenta es Teresa Jiménez-Becerril. Que un alcalde socialista nombre a alguien que fue concejal del PP dice mucho de Juan Espadas y un poquito del nombrado.

-Usted vivió su muerte...

-El comienzo de 1998 es la peor etapa de mi vida. Matan a mi amigo Alberto, matan a mi amiga Ascen, mi mujer está embarazada de mi hijo Ricardo después de un primer aborto y el 7 de marzo, contra todo pronóstico, muere mi padre.

-¿Cambió su vida?

-Totalmente. En todos los sentidos. Políticamente, porque aunque a Soledad Becerril le afectó muchísimo lo de Alberto ya tenía en mente su nuevo modelo de ciudad. Salimos del salón Colón, lloviendo a mares, de despedir a Alberto y Ascen. Voy con la alcaldesa, mi padre, los escoltas, y Soledad me dice que voy a ser el nuevo chico verde de la ciudad. Con la coletilla: no me falles.

-¿Y en lo personal?

-Se me reventó el tiroides, perdía kilos, los ganaba. El 2 de julio nació Ricardo y después vino Enrique. Muy pequeños no entendían que no los llevara a recoger el coche porque siempre tenía que mirar debajo. Estaba en las listas de la ETA, pero mi mujer también... como concejal. Era tanta la presión... Se me quitaron las ganas de seguir en política. Ponía el despertador y me levantaba para llorar.

-A la muerte de Alberto, lo ascienden...

-Yo no entraba en las quinielas. Y menos en Limpieza y Parques y Jardines, la niña mimada.

-¿Volvió a la vida normal?

-No era fácil. En febrero fue el duelo por Alberto y Ascen, en marzo muere mi padre y en abril es la Feria. Le digo a la alcaldesa que yo no pienso ir, pero como presidente de Lipasam, me dice que tengo que vigilar el arbolado del real, el líquido antipolvo.

-¿Qué le hace concejal?

-En 1995, por mil quinientos votos no fui elegido. Entro en 1996 cuando Tarno se va a Madrid.

-¿Su primer destino?

-El distrito Sur. Muy complicado. La Palmera y las Tres Mil.

-En Parques y Jardines sólo estuvo un año...

-Porque Alejandro Rojas-Marcos pactó con Monteseirín.

-Habló con Adriano y se alió con Alfredo...

-A mí me dio mucho coraje porque no pudimos continuar el gran proyecto de la alcaldesa, el eje vertebrador de la ciudad en su calle más importante, el río. De haberlo hecho, habría tenido un impacto similar a las dos Exposiciones.

-Sigue teniendo un puesto municipal...

-Soy presidente en funciones del Tribunal Económico y Administrativo del Ayuntamiento. Un cargo que no le gusta a nadie.

-Estuvo en dos mandatos de Soledad y uno de Raynaud. ¿No le llamó Zoido en 2011?

-Si hay algo más duro que gobernar es pasar a la oposición después de haber gobernado. Se fue la alcaldesa, se fue Carmen Diz, se fue Luismi. Se fue prácticamente todo el mundo. Zoido me propuso volver, pero un día yendo al campo del Sevilla le dije que no. Mi padre decía que tan importante como empezar algo es terminarlo. Eso lo he hecho en el Náutico o en el Open de Tenis.

-¿Trabajó con Alberto?

-Él fue director de una de las campañas de Soledad, Sevilla es Popular, y yo era su adjunto. Decía que yo era su complemento perfecto. En Cantillana, el pueblo de mi mujer, organizábamos todos los años una jamonada. Alberto y Ascen se habían apuntado a clases de baile de salón y un día se pusieron a bailar. Era diésel trabajando. Los mataron y ya no volvimos a hacer ninguna jamonada.

-¿Soledad limpia, pule y da esplendor, como la Academia?

-Ella defendía que la micropolítica es lo que hace una ciudad más habitable, más vivible, más educada. Los grandes proyectos están bien si son grandes de verdad y sirven para descongestionar.

-¿Qué le falta al parque de María Luisa?

-Un director que lo gestione. ¿Por qué no se le puede cobrar un euro al que viene de fuera?

-Alberto y Ascen son dos de las más de ochocientas Vidas Rotas, el nomenclátor de las víctimas de ETA. ¿Qué se puede hacer desde la Fundación?

-Sin olvidar lo que fue el terrorismo, la ETA, junto a la memoria es fundamental educar. Mi hijo Ricardo nació cinco meses después de que mataran a Alberto y Ascen y pertenece a una generación de universitarios de 19 y 20 años que no vivían cuando los asesinaron.

Aquellos tiempos

Ricardo Villena. Ricardo Villena.

Ricardo Villena.

Destino. Villena, en la campaña de las municipales de 2003 con Ricardo Tarno, por quien entró en el Ayuntamiento en 1996, con una foto del candidato Raynaud, con el que acabó su periplo.

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