"Me hacía ilusión que mi hija naciera en una tarde de toros"
Los invisibles
Vino a Sevilla a estudiar Derecho, pero en vez de un bufete montó un estudio de fotografía. Vive todo el año en Abril, nombre de su hija y de su trabajo más personal
HOY se va abril y torea Morante en la Maestranza. Igual que aquel día de hace dos años que nació Abril. Remedios Malvárez (Huelva, 1968), le regaló a su hija un libro con fotografías de su primer año de vida. Pura primavera.
-¿Por qué Abril?
-Yo no soy creyente, pero creo en los momentos y en la magia. Íbamos mi marido y yo por San Juan de la Palma y alguien dijo abril. Lo tuve claro: ése sería el nombre de nuestra hija. Nació en primavera. Una tarde de toros. Toreaba Morante. Me hacía más ilusión que viniera con un torero artista antes que con un torero tremendo.
-¿Fotógrafa por vocación?
-Por circunstancias. Yo me vine a Sevilla en 1986 a estudiar Derecho. Con 15 ó 16 años yo quería hacer cine. Mi madre me dijo que eligiera una carrera con beca. Al cine vas los domingos. Terminé Derecho, pero nunca ejercí, aunque trabajo para el Colegio de Abogados de Sevilla como fotógrafa. Soy la única letrada que le cobro al Colegio. Todo el mundo paga menos yo.
-¿Tenía precedentes en casa?
-Mi padre era ferroviario.
-¿Su hija fue una modelo difícil?
-Le hice más de 4.000 fotos. Desde la noche antes del parto, que fue con cesárea programada. Fue una vuelta de tuerca. Trabajo la fotografía comercial y me debo a mi cliente. Quise hacerle ese regalo. No fue un trabajo al uso. No hay paisajes, no hay escenas, sólo visualizas una mirada o un dedo.
-Como una película de Bergman.
-No es blanco y negro, pero tampoco es color.
-¿Ha hecho fotos de bodas?
-He casado a todos mis amigos.
-¿Quién casa, el juez, el cura o el fotógrafo?
-El contrato se puede romper, pero ese testimonio permanece.
-¿Qué fotógrafo la casó?
-No hubo fotógrafos en mi boda. Mi marido es agente de viajes. Nos fuimos 34 amigos en un crucero por México y Jamaica. Nos gusta mucho el mar. Nos conocimos haciendo submarinismo en Almería. El regalo de boda de los amigos era venir al crucero.
-Para la madre de Abril, ¿qué es más agradecida como fotógrafa, la Feria o la Semana Santa?
-No he hecho nunca fotografía cofrade. Es un tema muy bien trabajado por los aficionados. Sí he hecho fotografía taurina. En la Maestranza una vez nada más, pero inolvidable: con Curro y con lluvia. He trabajado en muchas plazas y en el campo. Mi abuelo, que intentó ser torero, me regalaba de niña por mi cumpleaños un abono para las Colombinas.
-Ha fotografiado a Chaves y a Griñán. ¿Cuál le costó más?
-Griñán es mucho más difícil. Es más tímido y Chaves tiene más tablas. Forman parte de un proyecto, Encuentros, que se presenta a mediados de mayo con entrevistas de Pepe Feria. Han sido dos años de trabajo, desde la duquesa de Alba a Cristina Hoyos.
-No hizo cine, pero su oficio está reconocido con el Oscar y el Goya a la mejor fotografía...
-Yo no aspiro a premios. Aspiro a disfrutar mi trabajo cada momento, y por suerte casi siempre lo consigo. Y además me permite vivir y pagar la hipoteca.
-Y Abril, su hija, ¿por cuál de las dos fiestas se decanta?
-Por ahora, lo único que dice es Macarena. Le hace mucha gracia que tenga velas. Se cree que cumple años. No sé qué dirá cuando vea los farolillos de la Feria.
-¿Ha hecho fotos de fútbol?
-No me gusta especialmente. Me gusta el Betis. Y el Recre, claro.
-¿Cuál fue su primer cliente?
-El Club Pineda. Estuve once años trabajando con ellos. He fotografiado al caballo en todas las dimensiones.
-¿Con la foto sobran las palabras?
-Son compatibles. La forma de escribir de García Márquez es fotográfica. Es mi autor preferido, con la novela negra escandinava.
-¿Qué le aportó el Derecho?
-Buenos profesores. A Clavero y a Carrillo Salcedo les he hecho muchas fotos. Dos sabios, dos caballeros de los pies a la cabeza. También guardo buen recuerdo de las clases de Derecho Fiscal de Ignacio Pérez Royo.
-¿Sevilla vive para la primavera?
-Completamente. Sin primavera, la ciudad se encuentra rara. Es la explosión de la luz y el color. Un regalo para un fotógrafo. Y para cualquiera.
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