Juicio Casimiro Villegas Los primeros testigos vieron al policía local "como si hubiera perdido la cabeza"

  • Los primeros agentes que llegaron a la casa coinciden en que su compañero estaba con el arma en la mano y en un gran estado de nervios

El policía local Casimiro Villegas recibe el abrazo de un compañero, en la puerta de la Audiencia. El policía local Casimiro Villegas recibe el abrazo de un compañero, en la puerta de la Audiencia.

El policía local Casimiro Villegas recibe el abrazo de un compañero, en la puerta de la Audiencia. / José Ángel García

Los primeros policías locales de Sevilla que llegaron a la casa de su compañero Casimiro Villegas, la madrugada del 29 de marzo de 2011, han descrito que éste se encontraba "como si hubiera perdido la cabeza". Así lo ha explicado este jueves uno de los agentes que acudió a la vivienda después del asalto protagonizado por cuatro delincuentes, contra los que el policía local disparó y a los que causó lesiones graves.

Dos patrullas de la Policía Local de Sevilla fueron los primeros indicativos policiales en llegar al lugar de los hechos, en una urbanización de Dos Hermanas pero muy próxima a Bellavista, para lo que emplearon entre diez y veinte minutos "porque la urbanización era muy compleja y era difícil moverse por sus calles".

Una vez alcanzado el destino, los agentes se encontraron con la puerta de la parcela abierta y a Casimiro Villegas, en pijama, dentro de la parcela, muy nervioso. Tenía su arma reglamentaria agarrada en una mano, mientras que en la otra tenía una herida producto de una mordedura. "Tuve que arrebatarle yo la pistola yo porque no era capaz de soltarla", ha relatado uno de los agentes. Su compañera de patrulla recuerda la frase, que se le quedó grabada: "Me han atacado y si no es por el arma me matan".

"Sólo balbuceaba y no era capaz de entenderlo. Estaba como si se le hubiera ido la cabeza", ha relatado otro de los policías, mientras que un tercero ha indicado que su compañero sólo indicaba que habían intentado matarlo. "Era todo muy confuso, daba mucha cantidad de información pero no lo entendíamos. Estuvimos incluso mirando la vivienda por si había alguna persona más en el interior", ha dicho un testigo. "Ni él mismo sabía si había disparado en el salón o no en ese momento", ha señalado otro.

Los cuatro acusados, de espalda en la sala de vistas. Los cuatro acusados, de espalda en la sala de vistas.

Los cuatro acusados, de espalda en la sala de vistas. / José Ángel García

Estos cuatro agentes no se encontraron a los asaltantes, que habían huido en una furgoneta, pero sí hallaron indicios de una "pelea feroz" en el salón de la vivienda. "Había numerosos restos de sangre y estaba todo revuelto", han dicho, y han añadido que el televisor se encontraba junto a la puerta del porche, fuera de su lugar habitual y tirado, como si los ladrones se lo hubieran intentado llevar. Los cuatro han coincidido en que Casimiro Villegas les contó que había disparado tras oír varias veces que uno de los asaltantes le ordenaba a otro que cogiera la escopeta y lo matara. 

"Antes de que lo mataran, disparó", ha añadido uno de los testigos, que se ha enzarzado en una discusión técnica sobre el manejo de la pistola reglamentaria de la Policía Local con el abogado del cabecilla de los asaltantes, Raúl P. R. La presidenta del tribunal ha tenido que cortar al letrado. "Si quiere usted mostrar que el testigo ha incurrido en una contradicción, hágalo en su informe, pero este señor viene aquí a contar lo que vio aquella noche", zanjó la juez.

Algunos policías han dicho que la parcela estaba a oscuras, mientras que otro han asegurado que había luz "suficiente", procedente de una farola que iluminaba una de las calles de la barriada. Todos han coincidido en que encontraron a la mujer del policía local, "como ausente" y "en estado de shock absoluto". "Pocas veces me he encontrado a una persona así, no dijo ni una sola palabra y juraría que incluso se había orinado encima".

El fiscal ha preguntado en reiteradas ocasiones a los testigos si había perros en la parcela. Varios agentes han coincidido en que escucharon hablar de ello pero no los oyeron ladrar. Uno de ellos fue rotundo: "En ese momento no lo sabía, pero luego escuché que había un labrador. Se lo digo por experiencia, el labrador no ladra, si entra un ladrón en la casa se hace amigo del ladrón".

Los cuatro policías locales han sido los primeros en declarar a lo largo de la jornada de este jueves, la segunda del juicio que se sigue contra Casimiro Villegas y los cuatro delincuentes que irrumpieron en su casa. La vista se celebra en la Sección Tercera de la Audiencia de Sevilla.

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