Movilidad en casco antiguo Un límite de velocidad que muchos ya creían vigente

  • Los vecinos y conductores que circulaban por el casco antiguo desconocían que desde el miércoles funcionan las zonas 20 y 30

  • Reclaman una mayor restricción de tráfico

Un vehículo accede a la calle San Pablo por la Puerta de Triana, donde el límite de velocidad es de 30 kilómetros. Un vehículo accede a la calle San Pablo por la Puerta de Triana, donde el límite de velocidad es de 30 kilómetros.

Un vehículo accede a la calle San Pablo por la Puerta de Triana, donde el límite de velocidad es de 30 kilómetros. / Juan Carlos Vázquez

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"¿Pero el límite de velocidad no estaba puesto ya desde hace tiempo?". Así respondían la mayoría de los conductores que circulaban este jueves por las calles del Casco Antiguo en las que el Ayuntamiento ha impuesto una severa limitación de velocidad. Tanto ellos, como los vecinos, estaban convencidos de que no era nueva una restricción que lleva tiempo anunciada en las señales verticales y en el suelo de algunas calzadas, como Jesús del Gran Poder o la calle Águilas. Despistados ante esta circunstancia, coinciden en algo más grave para la seguridad de los viandantes y los propios conductores: prácticamente nadie circula a 20 kilómetros por hora.

Una placa en la esquina con la calle San Miguel anuncia que la velocidad del tráfico en el siguiente trozo de la calle Jesús del Gran Poder se limita a 20 kilómetros hora. Pasa un taxi eléctrico a una velocidad, a todas luces, bastante superior. Una madre acompaña a su hija de corta edad al conservatorio que se encuentra a mitad de la calle. Se muestra contrariada: "Nosotros venimos todos los días a las cuatro y el límite de velocidad no se respeta. Es una zona de mucho tránsito por la de gente que entra y sale de los conservatorios. Lo que habría que hacer es poner controles efectivos, más que placas que nadie respeta".

En el entorno de San Vicente, se lamentan de los atascos que sufren cada día

Cerca de allí, en el tramo de San Vicente recientemente remozado por el Ayuntamiento, a pesar del severo límite de velocidad, lo que hay son atascos casi continuos. Así lo cuenta Isabel Cano, una vecina que viene de comprar en una frutería cercana. "Desde que han restringido el tráfico en la calle Baños esto es un trasiego continuo. Sí es verdad que los coches no van muy ligeros, pero porque siempre hay caravana. Yo como residente creo que deberían poner un límite. Habría que regular de alguna manera la entrada de coches en el centro, porque para los vecinos es un verdadero caos. No nos podemos mover".

En la Puerta de Triana, que es donde confluyen San Pablo y Reyes Católicos, Julio aparca su moto. Es abogado y acude a realizar unas gestiones. Él, también como otras personas con las que pudo hablar este periódico, pensaba que las limitaciones de tráfico estaban ya en vigor desde hace meses, y no desde el miércoles: "Las placas llevan puestas mucho tiempo, creía que no era algo nuevo". Para este motorista, la limitación "puede tener su sentido", pero considera que mientras no se controle de alguna manera, algo que ve difícil, "es complicado que alguien pueda cumplir" con el límite impuesto. Lo que reclama, por contra, son más aparcamientos para motos. "Eso sí sería resolver un problema real", sentencia.

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