"Lo mío era un papel en blanco, música y no hablar con nadie"
Plaza Nueva · Alicia Martínez Martín
Lleva trece años en política: cinco de concejala, ocho de diputada autonómica. Arquitecta de oficio, entró de independiente en la lista de Raynaud en 2003, fue portavoz y Zoido la llevó de número dos en 2007.
CAMBIÓ la arquitectura por la política. Alicia Martínez Martín (Sevilla, 1963) coincidió con Zoido en el Ayuntamiento y en el Parlamento andaluz.
-¿Ha acertado Rajoy con el nuevo ministro del Interior?
-Rajoy suele acertar. Los sevillanos estamos de enhorabuena.
-Usted coincidió con el Zoido que ganó y no gobernó. ¿Queman cinco años en la oposición?
-Estoy en política por una vocación de servicio, puede ser en el gobierno o en la oposición.
-¿Cómo llega al Ayuntamiento?
-De la mano de Jaime Raynaud. Yo iba de independiente, aunque en 2004 me afilié al Partido Popular con Arenas de presidente y Zoido de secretario general.
-En 1979 había cuatro concejales arquitectos...
-Pérez Escolano era profesor en la Escuela cuando yo estudiaba. Hicimos un viaje a Barcelona y visitamos el estudio de Martorell, Bohigas y MacKay. Bohigas fue delegado de Urbanismo. La política municipal tiene una voluntad de transformación, un proyecto de ciudad que tiene mucho que ver con la arquitectura.
-Empezó como arquitecta de la Diputación.
-En La Roda de Andalucía y en Olivares.
-Cuando Miguel Fisac acabó el Auditorio de Castilblanco de los Arroyos, dijo que todos los pueblos querían un Guggenheim.
-Cada municipio quiere dejar su sello. La arquitectura debe estar al servicio de la sociedad y no al revés. No se trata de hacer proyectos como un ovni para dejarlos allí
-¿Le dio rabia no estar en el Ayuntamiento cuando Zoido obtuvo mayoría absoluta?
-Me estás preguntando mucho por Zoido. No es cuestión de estar aquí o allí, sino de sentirte útil. En el momento en el que no me sienta útil, me vuelvo a la arquitectura o a hacer otras cosas.
-¿Qué balance hace de sus cinco años de concejala?
-Yo no había tenido ningún roce con la política, ni siquiera de oídas. Como arquitecta, estaba acostumbrada a un papel en blanco, música y no hablar con nadie. No estaba acostumbrada a hablar en público. Los que venían de Derecho lo tendrían más fácil. Después descubres que lo más importante no es hablar, es escuchar.
-Madrid está de moda. Se ha ido Zoido. ¿La próxima será Susana Díaz?
-Estuve en el Ayuntamiento en la legislatura anterior. Lleva queriendo irse hace tiempo. Da la sensación de que Andalucía la tiene un poco de segunda y debería definirse. En Andalucía hay mucho por hacer. Se han hecho cosas buenas, es mentira ese tópico del catastrofismo, pero tenemos más oportunidades que otras comunidades y estamos con menos renta per cápita y más cifras de paro.
-¿Cambió el chip de diputada?
-Era portavoz de Fomento y Vivienda de mi grupo. En 2008 hubo muchos desahucios, familias que no podían hacer frente a las hipotecas y la Administración era un mastodonte con 33.000 millones de euros incapaz de responder a las demandas del salario social o de la dependencia. Está claro que Andalucía necesita un cambio.
-¿De partido o de régimen?
-Son palabras duras, pero cuando un partido lleva tanto tiempo en el poder es bueno abrir las ventanas para que entre aire fresco, ideas nuevas que ilusionen a la gente.
-Dos alcaldes en el Gobierno, el de Sevilla y el de Santander...
-La política municipal tiene mucho de cercanía, de capacidad de diálogo, de encajar dificultades y resolverlas.
-¿Dejó la arquitectura?
-En esta vida hay que construir continuamente, elaborar proyectos a partir de la nada.
-Los niños de su quinta solían nacer en el hospital de las Cinco Llagas, donde tiene su escaño...
-Nací en una clínica de la calle Trajano, hasta los tres años viví en el Tardón, barrio de la presidenta.
-Metro viene de Metrópolis...
-Hemos salido a la calle a decirle a la gente la verdad. Una red de transportes es una red, no una línea, que además la lleva una concesión privada con una participación ínfima de la Junta. En el debate de investidura, Susana Díaz hizo mucha demagogia con eso.
-¿Cuál es el país de las maravillas de Alicia?
-Sevilla, ciudad que es un privilegio, y España, un país para vivir, para trabajar, para disfrutar. Pero soy consciente de que todo país de las maravillas tiene una cara b, y eso es lo que hay que trabajar.
-¿Se afilió en 2004 para contrarrestar la llegada de Zapatero a la Moncloa?
-Hubo un congreso del Partido Popular. Entré y estuve diez años en la dirección regional con Javier (Arenas), Juan Ignacio (Zoido), Antonio Sanz y José Luis Sanz. Me recorrí Andalucía entera.
-¿Un refugio?
-Ir a la playa, perderme, ver el mar.
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