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Un 'power point' para Europa

Puntadas con hilo

Espadas contrata a una empresa para redactar los proyectos necesarios para optar a fondos de la UE. Zoido dejó el trabajo incompleto y ahora apremia Sevilla no debería perder por ese pulso.

Un 'power point' para Europa
María José Guzmán

23 de agosto 2015 - 05:03

LOS fondos europeos, en sus distintas convocatorias, se presentan como un salvavidas para los ayuntamientos, una oportunidad para paliar sus necesidades sin tener que recurrir a las arcas municipales ni esperar a los inversores privados. Por eso, Sevilla aspira, nunca ha dejado de hacerlo, a captar estos fondos. Lógico. Otra cosa es cómo lo hace. O deja de hacer. El ex alcalde, Juan Ignacio Zoido, creó nada más llegar a la Alcaldía en 2011 su propio equipo de trabajo para buscar ese dinero, al que anunció que iría incorporando asesores externos, "para no perder más tiempo tras 12 años de oportunidades perdidas". Y el nuevo alcalde, Juan Espadas, no ha dejado transcurrir ni una semana de mandato sin poner en marcha su propio plan, dada la anunciada e inminente convocatoria de fondos Feder destinada a financiar proyectos de desarrollo urbano. Es más, Zoido ya se encargó cuando ni siquiera Espadas había salido de la cuarentena tras su toma de posesión de recordarle que todo estaba dispuesto para que diera curso al trabajo que ya su equipo había elaborado.

¿Y cuál era este trabajo? Primero redactar una estrategia integrada de Sevilla, algo así como un plan estratégico -cuyo equipo Zoido desintegró-, pero para una zona concreta de Sevilla. El PP encargó este trabajo a primeros de año a la Corporación de Empresas Municipales (CEM), por operatividad y para lograr llegar a tiempo, y para ello se contrató a una consultora, PWC (Price Waterhouse). Pero luego habría un segundo cometido, esencial para poder optar a los fondos: concretar esta estrategia en actuaciones, un proceso en el que se debe contemplar la participación ciudadana, para garantizar el consenso en torno a los proyectos elegidos. Tal y como ha podido comprobar este periódico, esta segunda etapa está en blanco y, sin rematarla, el fracaso en la convocatoria está asegurado.

El PSOE no ha encontrado al llegar a la Alcaldía el banco de proyectos que Zoido había dejado presumiblemente listos para su presentación en Europa. El ex alcalde había hablado, estando ya en funciones, de la posibilidad de regenerar y rehabilitar viviendas antiguas, mejorar las vías de comunicación y actuaciones en La Bachillera, poner en uso las naves de Renfe de San Jerónimo o potenciar el CREA y el polígono Arte Sacro. Pero sobre la mesa sólo había un documento, un power point terminado el pasado mes de abril y titulado Estrategia Integrada de Desarrollo Urbano Sostenible (Sevilla 2014-2020) donde se resume en 55 páginas un diagnóstico de la ciudad y se presenta al Distrito Norte como la zona más adecuada para ejecutar esos fondos Feder, al tratarse de barrios muy castigados por el paro. No hay más y con un power point no se puede ir a Bruselas.

La convocatoria del Ministerio de Hacienda aún no tiene fecha, aunque se espera para septiembre, pero si el Ayuntamiento de Sevilla quiere optar a estos fondos de la Unión Europea no tiene otra que, a estas alturas, aceptar el trabajo previo realizado y acelerar el proceso. La capital cuenta con varios distritos en una situación alarmante en cuanto al paro y las necesidades sociales y, por tanto, no parece que discutir la elección sea lo más sensato. Por más que el documento le parezca al equipo de Espadas pobre y falto de justificación. ¿Por qué San Jerónimo o el Vacie y no el Polígono Sur o Su Eminencia?

No es la única debilidad que el gobierno ha encontrado en el trabajo dejado por Zoido. Su análisis revela que el diagnóstico del turismo está poco contrastado, que se muestra un gran desconocimiento de la realidad empresarial de la ciudad, en la que se deja, por ejemplo, fuera a Abengoa, con un importantísimo volumen de negocio. O que hay falta de rigor científico y estadístico en el documento.

Cuestiones ahora menores. Lo importante es no perder el tren. Para ello, el gobierno de Espadas ha sacado ya a licitación un concurso para contratar una consultora externa, que deberá trabajar contrarreloj para realizar el trabajo, una medida que supondrá un coste de 18.000 euros.

El tema no es baladí. No sólo se trata de llegar a tiempo y pelear contra una competencia que se presume ya fuerte, sino de acertar con los proyectos en un momento en el que la ciudad no se puede permitir errores. Y experiencias hay en Sevilla para analizar lo que puede ocurrir con una mala dirección de esos proyectos financiados por Europa.

¿Quién se acuerda del Plan Urban que vino para regenerar zonas como la Alameda y San Luis? El objetivo de esta convocatoria de ayudas europeas era mejorar la situación de los colectivos desfavorecidos que vivían en zonas urbanas degradadas de grandes ciudades. Después de la transformación que supuso para la capital la Expo del 92 quedaron zonas en el centro histórico donde apenas se hizo un lavado de cara y que se habían convertido además en objeto del deseo urbanístico, en pleno boom inmobiliario. Aquel dinero, una lluvia de millones de pesetas equivalentes a unos 15 millones de euros, sirvió para arreglar infraviviendas y edificios municipales en desuso y calles, incluso llegando a cambiar el trazado urbano del casco histórico en parte. Una operación urbanística, más que social, como era su objeto, pues a esa población marginal no se le ofrecieron muchas más oportunidades.

Y social debe ser la finalidad de estos fondos Feder a los que aspira Sevilla. Si la ciudad se apunta el tanto, el nuevo alcalde tendrá luego la responsabilidad de gestionar bien ese dinero y cumplir con el que era el principal reto de su programa de gobierno. Ya no será una cuestión de power point, los sevillanos no deberían ser los perdedores en ese pulso.

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