Mayores | La vida en una cooperativa de viviendas colaborativas

Los protagonistas del primer cohousing de Sevilla

De izquierda a derecha, Carlos, Trini, Pedro Romero, Miguel Ángel, Pedro Gómez Píriz, Eloísa, Manuel y Raquel. De izquierda a derecha, Carlos,  Trini, Pedro Romero, Miguel  Ángel, Pedro Gómez Píriz,  Eloísa, Manuel y Raquel.

De izquierda a derecha, Carlos, Trini, Pedro Romero, Miguel Ángel, Pedro Gómez Píriz, Eloísa, Manuel y Raquel. / José Ángel García

Vivir una vejez plena sin dar guerra a los hijos, no repetir la mala experiencia de sus padres ingresados en residencias y alejar lo más posible el problema de la soledad con personas afines es lo que ha llevado a sumarse al primer proyecto de vivienda colaborativa de Sevilla (cohousing) para mayores a 76 personas.

La cooperativa de socios que lo hará posible está constituida (Abante Jubilar Sevilla) y dispone del terreno (Mairena del Aljarafe) donde se levantarán las instalaciones en las que vivirán en régimen de cesión de uso. Si abandonan el proyecto se les devolverá lo invertido.

El perfil de los integrantes es muy variado en edades (los más jóvenes tienen 55 años) y en profesiones. Buena parte procede de la enseñanza (ocho profesores de Secundaria, cinco de Universidad, diez maestras) y el resto de los sectores empresarial, bancario, de salud pública y otros: dos empresarios, dos administrativos, cuatro comerciales, nueve funcionarios, tres de la rama de ingenierías, cuatro psicólogos/sociólogos, media decena de enfermería, dos médicos, cuatro directivos de la banca, tres abogados, dos taxistas, cuatro técnicos especialistas, un arquitecto, dos aparejadores y dos bibliotecarias.

Los demandantes se han desbordado y hay una larga lista de espera para cubrir los huecos libres. Para afrontar el gasto de la compra del suelo y el pago de la mensualidad de la vivienda y de los servicios comunes se plantean invertir sus ahorros, usar la pensión de jubilación, vender su casa o pedir un crédito. Coinciden en que compartir servicios y gastos en comunidad es la mejor forma de abaratar la vida y el acceso a la vivienda.

Sus expectativas son compartir los cuidados entre los miembros, hacerse compañía y labores en común, que puedan venir jóvenes a vivir con ellos (siguiendo la experiencia de Barcelona en la Cooperativa La Borda), que sea un espacio sostenible para el medio ambiente y accesible para la movilidad de todas las personas y hacer labores sociales abiertas a la comunidad para aportar.

Ocho de los socios de la cooperativa Abante Jubilar Sevilla, en la plaza de San Pedro, antes del estado de alarma por el coronavirus. Ocho de los socios de la cooperativa Abante Jubilar Sevilla, en la plaza de San Pedro, antes del estado de alarma por el coronavirus.

Ocho de los socios de la cooperativa Abante Jubilar Sevilla, en la plaza de San Pedro, antes del estado de alarma por el coronavirus. / José Ángel García

Estas son las respuestas de ocho de sus miembros a dos cuestiones:

  1. ¿Qué circunstancias personales os llevaron a apostar por este proyecto?
  2. ¿Es el cohousing una alternativa para ricos?

Carlos Sánchez de las Heras. Arquitecto. 62 años

1.“Somos una pareja. Por nuestra edad nos hemos planteado esto para vivir nuestra propia vida y entre amigos, y que nuestros hijos vivan su vida y no tengamos que depender de ellos ni que ellos tengan tanto compromiso con nosotros. Mi mujer llevaba tiempo pensando que era la mejor alternativa. La veía como algo para llevar a cabo más adelante, pero nos embarcamos cuando surgió el proyecto de Sevilla.

Hemos entendido que este era el momento apropiado y no esperar más. Todavía estamos activos laboralmente, y esa es una de las cuestiones por las que tiene valor este proyecto. Queremos hacer muchas cosas en común. Con el tiempo, determinadas personas, por edad avanzada o por situación de dependencia, van a necesitar unos cuidados especiales. Nosotros no somos en sí cuidadores, pero sí vamos a ser acompañantes y con esa amistad podremos unos a otros apoyarnos, independientemente de que necesitemos cuidados especiales. Es un modelo que te sirve también para poder compartir esos cuidados”.

2. “Creo que este modelo se está implantando y se va a implantar más en el futuro para esta generación nuestra del baby boom porque va a poder abaratar también el acceso a la vivienda. En algunos cohousing que podamos tomar como modelo estamos hablando de niveles económicos un poquito más altos, pero probablemente va a ir abaratando el modo de vida porque supone compartir servicios y determinados gastos en un momento en que la situación económica y las pensiones no han ido a mejor. El precio final hay que mirarlo en cómo nos permite vivir en comunidad compartiendo muchos servicios. Ahora es asequible para nosotros”.

Pedro Romero. Profesor de instituto, catedrático de matemáticas jubilado. 67 años

 1.“En mi caso ha sido la experiencia en residencias de mis padres y que no quiero que mis hijos, que están lejos territorialmente de mí, afronten la situación que yo afronté con mis padres. Ese es el motivo importante que nos inclina a asomarnos al cohousing. Nos hemos sumado mi mujer y yo para vivir en comunidad los años que podamos añadiéndoselos a la vida y no al revés. Creo que el proyecto es ilusionante. Partimos prácticamente desde cero. Queda todo por hacer: discutir entre nosotros sobre el modelo de convivencia que quedemos y el modelo del lugar que vamos a habitar.

En las residencias de ancianos no hay más relación de las personas mayores que la que tienen con el familiar que va a verlos esa media hora antes de que toque la campana para comer. Nosotros creemos que se puede integrar en un proyecto intergeneracional. Ser atractivos para jóvenes y por supuesto jóvenes que nos enseñen si están dispuestos”.

2. “No creo que sea para ricos, ya me gustaría a mí. Es cuestión de hacer un esfuerzo y dedicar a esto lo que hayas conseguido o lo que puedas conseguir”.

Eloísa Valverde. Profesora de instituto Biología y Geología. 57 años

1.“Por trabajo no vivimos cerca de la familia y se nos presentaba la jubilación sin apoyo familiar. Llevábamos tiempo pensando donde vamos a pasar los últimos años de nuestra vida. Leímos en Diario de Sevilla la noticia del nacimiento del cohousing en Sevilla. Conocíamos lo que era por el norte de Europa. Es una oportunidad que no queríamos dejar escapar. No queremos vivir en una residencia porque conocemos cómo se vive allí por nuestros padres ni ser una carga para nuestros hijos”.

2. “Ahora solo vamos a comprar el suelo es poco dinero el que hay que invertir y al financiarse es una mensualidad lo que tendremos que pagar. Es fácilmente asequible. Sí hay personas que tienen que plantearse vender su casa pero eso también sucede cuando deciden ir a una residencia más cara o tener a una persona 24 horas contratada en casa, cuidándote, pero te vas a sentir solo. Tenemos 20 años por delante, espero, hasta llegar a esa situación y en esos años tenemos que aprender a querernos como si fuéramos familia para que nos cuidemos los unos a los otros, ese es el objetivo, y no nos sintamos solos”.

Pedro Gómez Píriz. Profesor de Ciencias de la Educación. 55 años.

1.“He querido adelantarme al futuro. De aquí a 10 o 15 años el modelo social cambiará o evolucionará. Entre todos formamos un grupo atractivo. Estamos intentando invertir en formas de vida distintas. La gente invierte en una casa, en terrenos, en coches y nosotros hemos invertido en facilitarnos un final de vida un poco más llevadero y más dinámico. Vamos a durar lo mismo, pero posiblemente sea con más calidad de vida”.

2.“Yo voy a pedir un crédito y pagar mes a mes. Otra forma no tengo porque carezco de propiedades y no heredé nada”.

Trini Varo. Funcionaria y bibliotecaria. 61 años.

1.“Cuando teníamos los niños pequeños, veíamos en la Costa del Sol cómo los extranjeros del Norte de Europa se venían a España y vivían en sus urbanizaciones estupendamente. Se me ocurrió decirles a mis amigos que podíamos empezar a preparar esa vejez, pero con treinta y pico años que teníamos no lo veían y me decían si ya estaba pensado en jubilarme. Pero realmente es un proyecto que si lo tienes claro, cuanto antes empieces a madurar la idea, mejor lo puedes disfrutar. Cuando surgió el proyecto de Sevilla, nos decidimos a entrar, aunque mi idea era un sitio junto al mar, aquí en Sevilla tienes a los hijos y nietos, un aliciente casi mayor que el del mar”.

2.“Todas las cosas tienen su coste, pero ¿está al alcance de una persona con renta media entrar en una residencia en la que no seas un mueble más? No. Entonces hay que sopesar el esfuerzo que tienes que hacer, que depende de la economía de cada cual: unos pediremos créditos, otros emplearemos los ahorros. La vida colaborativa es siempre mucho más económica: se suman y optimizan recursos y no hay intermediarios. No estamos descubriendo nada: en los pueblos esta forma de vida colaborativa ya se hacía entre los vecinos. Lo fundamental es preservar tu privacidad, pero estar rodeada de gente que está pendiente de ti, que no estás solo en tu piso cerrado. La calidad de vida, el sentirte persona y el saberte querido y atendido y tener a alguien cada vez que lo necesites, eso no tiene precio”.

Manuel Sempere. Profesor de Secundaria de Biología y Geología. 58 años

1.“Creo que es la mejor opción para paliar el problema de la soledad, algo muy triste y uno de los problemas de nuestra sociedad. La vida en un cohousing nos da la posibilidad de acabar nuestros días en compañía de personas que estamos conociendo previamente y con la que estamos estrechando lazos, y nos va a permitir poder habitar en un lugar con un entorno en el que mantenernos activos el máximo tiempo posible”.

 2. “Tenemos cerrado el precio del suelo. Lo demás está todo por cerrar. El régimen de decisión es asambleario, y es la asamblea la que tiene que decidir cómo tiene que ser arquitectónicamente el proyecto y las prestaciones que debe tener. La sostenibilidad es uno de los principios que rige nuestra cooperativa y hoy la construcción de viviendas sostenibles requiere pagar precios más caros de lo que será dentro de unos años. Estas viviendas no son exclusivamente para nosotros; luego las utilizarán otras personas. Por eso queremos que sean accesibles al mayor número de personas. La mayor parte de los que nos hemos embarcado en este proyectos somos de un nivel adquisitivo medio. Queremos que no se dispare el precio”.

Miguel Ángel Olmedo. Profesor de Secundaria de inglés y funcionario de la Diputación. 59 años

1. “Teníamos muy claro que queríamos esto mi pareja y yo. Viví en dos países europeos durante largas temporadas cuando era más joven. Conocí el proyecto en el ateneo de Mairena. Era un tren que estaba pasando”.

2. “A nosotros no nos sobra el dinero, pero como la vejez cuesta, hay que tenerlo pensado y es cuestión de optar. Hemos pasado la pena de los mayores, que querían estar con sus hijos y era inviable por las distancias. No queremos que nuestros hijos sufran con nosotros, si es posible. Creemos que esta es una de las mejores soluciones que hay para la vejez hoy por hoy”.

Raquel Rico, 71 años, que fue profesora de Historia del Derecho y es una de las personas que lidera el proyecto, pide a la administración pública amplitud de miras y a los ayuntamientos que adapten sus ordenanzas a esta nueva tipología a medias entre residencial puro y equipamiento. “Estamos resolviendo un problema que en un futuro se le va a venir a la administración encima porque no todo el mundo va a poder costearse privadamente una residencia”, señala convencida de que este modelo tardará muy poco en generalizarse porque las ventajas son muy grandes. El Ayuntamiento de Sevilla ha creado una mesa de trabajo para fomentar las viviendas colaborativas en cesión de uso (coliving, cohousing, coworking).

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