Sevilla

Los Terceros: Una restauración de 600.000 euros

  • Los informes de arquitectos e ingenieros concluyen que el templo sufre ahora las grietas provocadas por la construcción del garaje subterráneo de Escuelas Pías.

La iglesia de Los Terceros necesita 600.000 euros para la restauración de la cúpula y los muros afectados por grietas. El Arzobispado y la Hermandad de la Sagrada Cena, que tiene su sede canónica en este templo, llevan meses colaborando con suma discreción en la búsqueda de los fondos necesarios. No se quiere provocar ningún alarmismo, pero los informes técnicos que manejan las partes con intereses en el asunto son coincidentes. El edificio, de alto valor patrimonial e histórico, necesita una restauración cuanto antes para que no haya que tomar medidas drásticas a medio plazo. Arquitectos e ingenieros han estudiado las patologías del inmueble, se ha hecho un seguimiento de las grietas y se concluye que son producto de la construcción hace tres décadas del aparcamiento subterráneo de la calle Escuelas Pías.

A raíz de la Inspección Técnica de Edificios (ITE) que determinó hace dos años que la iglesia no cumplía las condiciones de seguridad exigidas en el PGOU, la hermandad tomó las medidas dictadas por los técnicos, consistentes principalmente en la instalación de redes de seguridad. Posteriormente, encargó estudios más minuciosos a arquitectos e ingenieros. La empresa de ingeniería Tedeco envió a sus técnicos a estudiar las fisuras apreciadas en los muros y el estado de conservación de todas las dependencias. En la iglesia se detectaron grietas verticales que rompen los muros y que se localizan en el centro del altar mayor y en los altares laterales de la cruz principal del edificio. También se apreciaron fisuras en la bóveda "concordantes" con las grietas verticales. Por la posición de las fisuras, los ingenieros concluyen que los movimientos han sido "fundamentalmente debidos a un giro en los muros con una tendencia hacia la izquierda y hacia adelante si nos situamos frente al altar mayor". Y acto seguido afirman en su estudio: "Esto coincide con la posición de un garaje subterráneo de varias plantas construido hace más de treinta años". Los mismos ingenieros también apuntaron a la existencia de forjados de madera deteriorados y otros daños en los muros. "Podemos concluir que los daños existentes en la iglesia se produjeron hace bastante tiempo y fueron inducidos por la ejecución del sótano de Escuelas Pías".

El informe de la ITE dictó la necesidad de colocar una malla de seguridad bajo la cúpula

La empresa Vorsevi ha realizado un seguimiento de las "importantes fisuras en los muros laterales junto con otras fisuras ubicadas en la futura casa de hermandad". Entre las conclusiones, los técnicos aseguran que la tendencia a la abertura de las fisuras se produce en los meses lluviosos, se plantea la necesidad de realizar un estudio más exhaustivo de las patologías del edificio, que no achaca sólo a movimientos de dilatación y contracción del material.

La hermandad reaccionó en 2015 con la colocación de una malla de seguridad bajo las bóvedas del crucero y la cúpula del mismo en prevención de desprendimientos de fragmentos de yesería decorativa o de elementos de fábrica de ladrillo. La falta de cohesión entre los ladrillos en algunas zonas de las bóvedas ha provocado el desprendimiento parcial de algunos de ellos, o de los revestimientos de yeso y decoración de las mismas.

El templo de Los Terceros, que tiene sus orígenes en el siglo XVII con la Orden Tercera franciscana, goza de la calificación de Bien de Interés Cultural desde 2001. Cono otros edificios conventuales de Sevilla sufrió las consecuencias de la invasión francesa, siendo expulsados los frailes en 1810 reutilizando el edificio como cuartel. En 1811 se instalaron en sus dependencias las monjas agustinas procedentes del Convento de la Encarnación, que fue derribado para construir una plaza de abastos.

En 1819 regresaron los frailes Terceros y permanecieron en el edificio hasta la desamortización de 1835. Tras llevarse a cabo esta medida, el convento y sus dependencias fueron cedidas al Ejército, que lo adaptó a sus necesidades, creándose el llamado Cuartel del Tránsito. La iglesia siguió teniendo actividad de culto, aunque fue cerrada en 1845 debido al hundimiento de la bóveda de la nave central, siendo restaurada y reabierta en 1848. El paso del tiempo volvió a provocar desperfectos volviéndose a abandonar en 1880. Con posterioridad fue cedida como sede canónica a la Hermandad de la Santa Cena, que se mantiene en la iglesia hasta la actualidad.

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