El nuevo año en el Ayuntamiento

Los retos de Zoido para 2012

  • Las elecciones autonómicas y el austero presupuesto marcarán el ejercicio · Sólo habrá mejoras en servicios públicos y promesas cuyo cumplimiento depende de otras administraciones o de la iniciativa privada.

Doce retos para los próximos doce meses. Podrían ser 100 ó 200, pero no deberían ser menos de esta cifra. Ya han transcurrido algo más de seis meses de gobierno y, aunque el cronómetro del PSOE cifra en una decena los compromisos satisfechos por el nuevo alcalde, Juan Ignacio Zoido, hay muchas pequeñas luces que alumbran Sevilla y alguna que otra sombra, claro. Al primer edil, que se confiesa como hombre de palabra, le sobran visitas y fotos para demostrar que son cientos las tareas puestas en marcha en los primeros siete meses de su mandato, algo que niega la oposición, tal vez la más floja desde el primer Ayuntamiento de la democracia. Dos puntos de vista.

En la balanza, los 20 concejales conseguidos por el histórico gobierno de Zoido tienen como contrapeso la pesada losa dejada por el anterior gobierno, el pacto del PSOE e IU que desbarató en las urnas y que le han brindado los primeros argumentos para hacer ver a los votantes que lo primero, en vista de cómo se ha encontrado el Ayuntamiento, era poner orden, auditar y demostrar que Sevilla ha entrado en otra era.

Pero ya entrados en 2012, con los pasos soterrados inaugurados, la obra de Fibes desbloqueada, sin protestas de eventuales de Tussam... y un nuevo presupuesto municipal propio aprobado, la herencia de la izquierda es un recurso manido y que puede restar más que sumar en el balance del nuevo gobierno. El nuevo año se afronta, no obstante, con otra hipoteca: la de las elecciones autonómicas, en las que algunos políticos municipales buscarán su hueco en la Junta y de las que, sin duda, surgirán nuevos referentes. De entrada, retrasarán al menos un trimestre la toma de decisiones cuyo interés sea estrictamente la ciudadanía.

Al margen de esta clave electoral, el próximo ejercicio estará marcado por unos presupuestos austeros que dejan escaso o nulo margen a la inversión y se marcan como reto reducir la deuda y mejorar los servicios públicos, algo que obsesionó a Zoido durante la pasada campaña electoral. Sin ir más lejos, el alcalde acabó el año visitando a los trabajadores de Lipasam y Tussam horas antes de tomarse las uvas, algo que también han hecho otros ediles anteriormente, pero que en su caso confirma una vocación que ya demostró hace unos meses dirigiendo zafarranchos de limpieza de madrugada por los barrios periféricos de la ciudad.

Zoido cuidará Tussam, Lipasam y la Policía Local "para que la ciudad funcione como un reloj", hubiera sido su coletilla más repetida durante la campaña electoral. Cuando no hay dinero para otra cosa, lo importante es cuidar las apariencias y mantener la casa en orden y limpia. De eso algo puede enseñarle Soledad Becerril, ahora que se ha retirado de la política activa. Y a eso se dedicará el Ayuntamiento en los próximos meses.

También el empleo era prioritario (y se supone que lo es, a pesar de las críticas recibidas de la oposición en el Pleno extraordinario celebrado en diciembre), pero los 78.000 parados a los que el alcalde pidió su voto en mayo tendrán que esperar un poco más para ver resultados. Las competencias en esta materia no son municipales y los milagros no existen, o al menos eso se encarga de repetir la oposición, que recuerda estos días que no había varitas mágicas para solucionar, por ejemplo, el problema de los aparcamientos retrasados y la devolución de las fianzas que cientos de vecinos dieron hace años.

Aunque, casi por arte de magia, tendrá que reducir la deuda en este año que entra. Aquí no valen trucos, el misterio está en los planes de saneamiento puestos en marcha por la funcionaria y ahora edil Asunción Fley, cuyos resultados tendrán que verse a lo largo del año tanto en el Consistorio como en las empresas municipales.

Las delegaciones claves para 2012 serán Urbanismo y Turismo, pues el Ayuntamiento está convencido de que las inversiones tienen que llegar de la mano de la iniciativa privada. No hay otra. Los grandes proyectos de 2012 podrían ser el desbloqueo del segundo centro comercial de Ikea -que el alcalde se esfuerza en solventar sin remover el PGOU más de lo previsto-, la puesta en marcha de un mercado gourmet en las naves del Barranco y, tal vez, el inicio de un proyecto comercial y de ocio en la Gavidia si, finalmente, se logra vender, algo que la mayoría pone en duda, dada la situación económica actual. Si todo esto se lleva a buen término y Fibes se inaugura en el plazo previsto, antes del verano, la economía local podría dinamizarse y empezar a generar empleo y riqueza. Ésta es la previsión. El futuro más inmediato de la ciudad pasa por el relanzamiento del turismo (la oliminación navideña y el mapping han sido todo un acierto) y por convertir a Sevilla en una ciudad talismán para el ocio, el deporte y actividades de alto nivel que dejen dinero. Por ello, Cultura quizás se esforzará más en los espectáculos que en otra faceta cultural.

La gran responsabilidad, por tanto, recae en el concejal Gregorio Serrano, el superdelegado, según trata de caricaturizar la oposición, que moverá los hilos más importantes. De entrada, ya ha firmado la paz con los agentes económicos, enfrentados al ex edil piquetero de IU, y ha agilizado los trámites para la apertura de negocios.

Para otro momento, quedarán proyectos como Altadis, las naves de Renfe en San Jerónimo, el mercado de la Puerta de la Carne y la antigua estación de Cádiz, Tablada o el río, protagonista de su campaña. No obstante, Zoido deberá demostrar en los próximos meses si va a ser un alcalde reivindicativo, al margen de los colores políticos, y si va a exigir al Gobierno de Rajoy todos los carriles de la SE-40, como le exigió hace unas semanas a Cristóbal Montoro, por ejemplo. Desde su equipo se asegura que no sólo será así con esta infraestructura, sino que se peleará para agilizar la SE-35 y por la zona franca en el puerto de Sevilla.

Pero, de casa para dentro, el PP debe afrontar otro gran reto que también prometió a los vecinos: la descentralización de los distritos, un proceso que se ha iniciado tímidamente y se debe culminar, pues, además, es una pieza clave de cohesión y de funcionamiento del nuevo Ayuntamiento. De entrada, el presupuesto de los distritos no da para mucho. Frente a esto, imaginación. Zoido defendió en su debate de investidura que echaría mano del talento y eso está queriendo hacer. Al más puro estilo de la cultura del trueque, el concejal Beltrán Pérez -otro de los hombres de Zoido para este año- se esforzará en poner en marcha un banco de talento para prestar servicios a los vecinos y recibir a cambio algo con lo que llenar la programación de los distritos. Pero eso no es todo.

El PP considera que, de momento, los vecinos están contentos con su gestión; claro, que remite a los de Santo Domingo de la Calzada, donde se ha erradicado la prostitución. Dice que el alcalde lo comprueba en sus rutas y paseos por los barrios y que protestas como la de Bellavista, donde el Ayuntamiento ha suprimido la cabalgata del 6 de enero, no le preocupan porque quienes se manifiestan son militantes del PSOE. Ahora a Zoido le obsesiona ir cumpliendo objetivos, por eso ha superado el sprint para aprobar los presupuestos un día antes de acabar el año.

Con paso firme, en este panorama deberá descentralizar los distritos, desbloquear Ikea, poner en marcha el mercado del Barranco, vender la Gavidia, relanzar el turismo, reivindicar la zona franca, la SE-40 y la SE-35, avanzar en el Metro, seguir mejorando los servicios públicos y estrechar lazos con la Junta de Andalucía y el Estado. Su último reto (o tercero en el calendario) es demostrar que el cambio se inició en Sevilla, siguió en Madrid y luego en Andalucía. Pero éstas son cuestiones de partido que, por la salud de la ciudad, deberían aparcarse cuanto antes mejor.

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