Sevilla

La segunda ola de la pandemia no se ceba esta vez con las residencias de mayores

  • Desde el pasado 31 de agosto sólo se han registrado 11 defunciones en los centros de mayores y dos en las residencias de discapacitados

  • La Fiscalía alerta de que los "retrasos" en los resultados de los test a los trabajadores a principios de septiembre han provocado una mayor incidencia en el contagio 

Una auxiliar cuida a dos usuarios de una residencia de ancianos, protegidos contra el coronavirus con mascarillas. Una auxiliar cuida a dos usuarios de una residencia de ancianos, protegidos  contra el coronavirus con mascarillas.

Una auxiliar cuida a dos usuarios de una residencia de ancianos, protegidos contra el coronavirus con mascarillas. / EFE

Si en la primera ola de la pandemia del coronavirus se produjo una auténtica escabechina en las residencias de mayores, a nivel general, y en la provincia de Sevilla, en la segunda fase en la que nos encontramos ahora el virus no se está cebando con estos centros. Esto es lo que se desprende de los datos estadísticos recopilados por el delegado de la Sección de Personas Mayores y de Protección de Personas con discapacidad de la Fiscalía de Sevilla, Norberto Sotomayor. Así, desde el 31 de agosto hasta el pasado lunes, 21 de septiembre, se han registrado 11 fallecimientos en las residencias de mayores de Sevilla y dos en las residencias de discapacitados, lo que supone menos del 7% del total de las defunciones que se han contabilizado desde que se inició la pandemia.

Desde febrero pasado, cuando tuvo lugar el primer positivo por coronavirus en Sevilla, se han contabilizado 162 defunciones en los centros de mayores y dos en las de discapacitados, en total, 164 fallecidos en ambos tipos de centros. Sin embargo, la mayor letalidad se produjo en la primera ola, dado que hasta agosto habían muerto 151 mayores y desde entonces sólo se han contabilizado once defunciones, lo que evidencia que ahora las residencias están más preparadas para combatir el virus.

También se ha producido un importante descenso en cuanto al número de positivos entre los ancianos y los propios trabajadores de las residencias. Hasta el pasado lunes, había 172 residentes positivos por coronavirus en los centros de mayores de Sevilla y 66 trabajadores afectados, mientras que en las residencias de discapacitados hay 29 internos contagiados y 31 empleados. Sumando ambos datos, la incidencia actual en ambos tipos de centros alcanza a 211 internos afectados y 97 trabajadores.

Estas cifras continúan muy lejos de las cifras de contagios que se registraron entre los meses de marzo y mayo, cuando se llegó a controlar totalmente la situación en las residencias, antes de la llegada de la segunda ola. En los peores momentos el número de ancianos contagiados llegó hasta las 341 personas, un pico máximo de positivo que se registró el 23 de abril, mientras que el 10 de julio sólo había tres casos positivos. 

Norberto Sotomayor, fiscal delegado para Mayores y Personas con Discapacidad Norberto Sotomayor, fiscal delegado para Mayores y Personas con Discapacidad

Norberto Sotomayor, fiscal delegado para Mayores y Personas con Discapacidad

Además, entre el 25 de mayo y finales de agosto no se produjo ningún nuevo fallecimiento en las residencias de mayores y de personas con discapacidad de la provincia, ha destacado el fiscal Norberto Sotomayor.

22 piezas abiertas

La sección de Mayores de la Fiscalía hispalense ha comprobado que hay 21 residencias de mayores en la provincia de Sevilla donde se han producido muertes de ancianos por el Covid-19. Los casos más graves se registraron en la residencia Joaquín Rosillo de San Juan de Aznalfarache, donde han fallecido una treintena de ancianos, y la residencia Domus VI, en la capital, donde se produjeron otra veintena de defunciones.

Por cada una de esas 21 residencias donde se han contabilizado defunciones, la Fiscalía mantiene abierta una pieza dentro de unas diligencias informativas, no penales, puesto que el fiscal Norberto Sotomayor sigue sin apreciar que se haya producido una conducta delictiva, en relación con los contagios y defunciones por Covid-19 que se han producido en estos centros. En los últimos meses, el fiscal ha visitado varias residencias de la provincia, como las de San Juan, Domus VI y los Bermejales, donde ha podido comprobar que las medidas que se habían adoptado eran "correctas" en cuanto a la separación de los ancianos y el uso de mascarillas, entre otras.

En total son 22 las piezas abiertas por el Ministerio Público, al incluirse la relacionada con la residencia de discapacitados Mater et Magistra de Mairena del Aljarafe, donde han fallecido dos personas. Las últimas piezas abiertas se refieren a Mater et Magistrado y a las residencias de mayores Ballesol de Sevilla-Este y las de Algámitas y Utrera.

Los "retrasos" en los resultados de los test

El fiscal Norberto Sotomayor ha destacado el "esfuerzo" que en estos meses de pandemia han realizado tantos las residencias de mayores de la provincia como las Administraciones públicas competentes en la materia, si bien ha alertado de los "retrasos" que a principios de septiembre se han producido en la comunicación de los resultados de los test realizados a los trabajadores de los centros, en algunos casos de hasta una semana, lo que ha propiciado que vuelvan a producirse nuevos contagios.

Este retraso, explica el fiscal, ha hecho que aquellos trabajadores asintomáticos volviesen a sus puestos de trabajo, con el consiguiente riesgo de contagio para los residentes. Además, los contagios se han podido producir tras la reanudación de las visitas de los familiares o la autorización a algunos residentes para que salieran de los centros. "Se han producido pequeños fallos por la falta de capacidad de intendencia a la hora de facilitar los datos de los test. Se tenía que haber priorizado mucho en las residencias de mayores en los test, porque ha habido test pero se ha tardado en dar los resultados porque los laboratorios estaban a tope", ha advertido Norberto Sotomayor.

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