Sevilla

La seguridad en los barrios de Sevilla centra la primera batalla preelectoral

  • El PP presenta un mapa con 50 puntos negros de la ciudad, pero no aporta datos

  • El gobierno local le afea que mienta y confunda a la ciudadanía

Beltrán Pérez, ayer, durante la rueda de prensa. Beltrán Pérez, ayer, durante la rueda de prensa.

Beltrán Pérez, ayer, durante la rueda de prensa. / Antonio Pizarro

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La seguridad en los barrios de Sevilla se ha convertido ya en la primera arma arrojadiza de una precampaña electoral que se puede dar por inaugurada en Sevilla. A nueve meses de las elecciones, el PP intenta pescar votos en los tradicionales bastiones socialistas que se han visto afectados en los últimos meses por problemas de convivencia, como es la Macarena, y por una serie de robos, como Bellavista y Pino Montano. Lo hace presentando un mapa de la inseguridad ciudadana con 50 puntos negros. Más o menos como si Sevilla fuera la Nueva York de El año más violento o la Baltimore de The Wire.

El problema es que ese mapa se cae de las manos en cuanto se le echa un simple vistazo. Decir que las calles Baños o San Vicente son puntos negros de la ciudad porque en ellas ha habido “robos en casas”, sin especificar cuántos ni en cuánto tiempo, parece un tanto osado. Dice el portavoz del PP y candidato a la Alcaldía, Beltrán Pérez, que el documento es fruto de un trabajo del grupo municipal hecho a base de entrevistas con asociaciones, vecinos y comerciantes.

Desde luego, no parece un trabajo demasiado elaborado, puesto que sólo se incluyen cinco datos estadísticos. Son los siguientes:tres robos en un restaurante de la Gran Plaza, tres alunizajes en comercios de Nervión Plaza; seis en viviendas de la avenida Presidente Adolfo Suárez, en Los Remedios; más de 30 en otros tantos pisos de Andalucía Residencial y 17 en Las Góndolas, en Sevilla Este.

Nada más. Los 45 puntos negros restantes se despachan con conceptos genéricos como “tráfico de drogas”, “botellona”, “robos en comercios”, “tirones” o “inseguridad general por ocupación de viviendas”, entre otros, acompañado de la zona en cuestión. No se dice si hay más o menos delitos que el año pasado, si hay o no una respuesta policial, si hay más detenidos o menos, si ha habido un plan especial...

Así, resulta que el Plantinar, San Jerónimo o la Juncal son puntos negros porque hay “robos”, sin precisar más; que Asunción, República Argentina oLuis Montoto también lo son porque en ellas se han registrado “robos en viviendas” y que Santa Cruz y el entorno de la estación de Santa Justa también figuran en el mapa delictivo de la ciudad porque allí se producen “robos a turistas”.

Que sean más o menos que el año pasado poco preocupa al PP, que no se ha molestado en mirar las estadísticas de criminalidad que el Ministerio del Interior publica cada tres meses. En la última remesa, actualizada hasta junio con los datos del primer semestre del año, todos los delitos bajaron en Sevilla salvo los sexuales, que subieron de forma notable gracias al efecto llamada provocado por el caso de la Manada. Y eso que a estas estadísticas ha contribuido en gran parte un gobierno del PP.

Cierto es que hay barrios en los que la sensación de inseguridad ha crecido y que incluso han salido a la calle en demanda de más policías, pero hacer uso político y electoralista de un asunto tan delicado como la seguridad ciudadana requiere quizás de un trabajo de campo más profundo y de un informe final bastante más serio. Aún así, no le falta razón al candidato popular cuando denuncia los “incumplimientos” del gobierno local en materia de seguridad, que define como origen de esa sensación de desprotección.

Pérez cita en concreto la Policía de barrio, que difícilmente el gobierno local va a poner ya en marcha, y la reorganización de la Policía Local, que el Ayuntamiento se ha pasado tres años anunciando y que es una quimera. Para llevarla a la práctica haría falta la incorporación inmediata de 360 policías más y sólo hay prevista una convocatoria de 50 plazas.

Para el PP, es “un fracaso del Ayuntamiento y del Gobierno central que los sevillanos opten por crear patrullas vecinales como medida disuasoria”. Por ello, los populares han pedido que se convoque una junta extraordinaria de seguridad local que analice el problema y proponga soluciones. El PP añade que ha ofrecido sus 12 concejales para establecer “estrategias conjuntas”. Uno de los primeros pasos que el portavoz popular ha dado es enviar sendas cartas al alcalde, Juan Espadas, y al delegado del Gobierno, Alfonso Rodríguez Gómez de Celis.

Por si alguien le reprocha que hace tres meses no se quejaba de la falta de seguridad, Pérez recordó que ya pidió abiertamente a Mariano Rajoy que ampliara la plantilla de la Policía Nacional en Sevilla, demostrando así que “Sevilla está por encima de todo”. Algo que, según él, le diferencia del alcalde, Juan Espadas. “Todo lo reivindicativo que era con el PP cuando gobernaba en España parece habérsele olvidado”.

Le respondió el delegado de Seguridad del Ayuntamiento de Sevilla, Juan Carlos Cabrera, que acusó al líder del PP de “mentir de forma deliberada y reiterada”, sin aportar “absolutamente ningún dato ni criterio objetivos” sobre la seguridad en la capital y recurriendo a meros números redondos en su ya habitual proceder para confundir y alarmar “sin rigor alguno” a la prensa y la ciudadanía. La batalla está servida.

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