Sevilla pierde en una década a más de 5.000 niños en edad de inicio escolar
Educación
La merma de la natalidad justifica que Educación baje la ratio en Infantil a 22 alumnos por aula el próximo curso
El desplome en Primaria es aún más abultado, con 7.000 estudiantes de diferencia
Los colegios de Sevilla pierden 80 aulas este curso por la crisis de natalidad
La población escolar en Sevilla se reduce. Y lo hace con grandes cifras. Unos datos que la Junta de Andalucía tiene muy en cuenta a la hora de preparar el proceso de escolarización, que comienza el 1 de marzo. En las semanas previas se configura la oferta educativa, en la que se atiende especialmente a las plazas de nuevo ingreso, las que ocuparán niños con tres años, cuya presencia se ha reducido en más de 5.000 la última década.
La estadística resulta fundamental para diseñar el futuro de la educación los próximos cursos. La natalidad sigue a la baja. De cara a la escolarización del siguiente ejercicio escolar uno de los datos clave lo proporciona el INE. Es el relativo a los nacimientos en la provincia de Sevilla en 2023. Los niños que nacieron aquel año se incorporarán en septiembre al colegio, al segundo ciclo de Infantil. Según dicho indicador, en la provincia fueron 14.472. En 2013, tal cifra llegaba a los 20.042. Es decir, los centros escolares recibirán a 5.570 niños de tres años menos que hace una década. Una cuantiosa merma que justifica la reorganización de la enseñanza pública, en la que Andalucía se ha adelantado al Estado con la bajada de la ratio (número de alumnos por clase).
El resultado de la comparativa sigue siendo negativo si se toma de referencia 2022, es decir, con el año en el que nacieron los menores que han entrado en el presente curso en los colegios. La cifra de entonces fue de 14.604. Un descenso anual que supera el centenar.
La merma repercute directamente en la oferta educativa de la Consejería de Desarrollo Educativo y FP, que atiende a estos datos. No en vano, en el presente curso se han suprimido 74 aulas en Infantil y 105 en Primaria. En total, 80 unidades menos en los centros públicos de la provincia.
En las etapas obligatorias
La reducción de aulas en Primaria este curso -en el que se ha atendido a la ratio fijada hasta ahora, 25 alumnos por clase- se justifica por el abultado desplome de la población infantil de seis años, edad con la que se entra en la primera de las etapas de la educación obligatoria. Al realizar de nuevo la comparativa de una década, la diferencia habla por sí sola. En 2016 llegaban a este nivel escolar los sevillanos nacidos en 2010, que eran 23.004, según el INE. Para el próximo ejercicio lo harán los nacidos en 2020, en plena pandemia, cuya cifra es de 15.559. Por tanto, hay una diferencia negativa de 7.445. También aquí el descalabro se evidencia de un año a otro. En 2019 los nacidos en la provincia alcanzaban los 16.233, que son los que conforman la población de Primaria del curso actual. En doce meses dicho dato ha descendido en 674.
Respecto a la ESO, hay que remontarse más años. Los que ahora pasan a Secundaria nacieron en 2014, cuando la cifra de alumbramientos en la provincia era de 20.177. Este dato no dista tanto del de 2004, con 21.295. El hecho de que la diferencia aquí sea menor se debe a que entre ambas sólo hubo una crisis, la económica de 2008. Además, en 2014 comenzó cierta recuperación, truncada años después con la pandemia del Covid, que agravó la sangría demográfica.
Todos estos números muestran una acusada caída a la que la Junta hace frente con la nueva ratio en Infantil, que empezará a aplicarse el próximo curso. Se fijará en 22 alumnos por aula, un máximo que, de manera no oficial, ya cumplen numerosos colegios ante la falta de niños. De hecho, como detalló este periódico hace escasos días, el único distrito educativo de la capital andaluza que, de media, supera dicho límite es el Casco Antiguo. Esta circunstancia no obedece a la alta demanda de escolarización (mucho menos en una demarcación donde cada vez hay menos familias, debido a la presión turística), sino a la falta de oferta de plazas públicas ante la supremacía de la concertada. En el lado contrario se encuentran el distrito que conforman San Pablo y Santa Clara, donde esta relación, a nivel general, no llega ni a los 17 estudiantes por clase. Aquí sí se debe, claramente, a los efectos demográficos.
Los nuevos conciertos
Estas cifras sirven de base para la convocatoria de conciertos del próximo cuatrienio. En principio, constituyen un indicativo de dónde se podrían renovar, ampliar o reducir los acuerdos entre centros privados y la Administración educativa. En estos últimos años las distintas comunidades escolares han asistido a la eliminación y creación de unidades públicas en función de la altibajos de la demanda en cada zona de influencia. Medidas que han venido acompañadas muchas veces de protestas por parte de las familias, que han exigido que se aprovechara la bajada de la natalidad para reducir la ratio, solución que la Junta adopta ahora.
La respuesta más drástica que la consejería ha tomado hasta el momento fue la de cerrar un colegio en el Polígono de San Pablo, el CEIP San Ignacio, que ha dejado de existir este curso. Se fusionó con otro público, el San Juan de Ribera, para crear uno nuevo. El departamento que dirige María del Carmen Castillo argumentó cuando optó por tal decisión que en 13 años el centro había perdido más del 55% de sus alumnos por falta de demanda. Todo ello en una demarcación donde los dos concertados existentes (el Santo Ángel y el San Agustín) siguen manteniendo intactas sus plazas, ante el elevado número de solicitudes. No han faltado críticas políticas por el detrimiento de la enseñanza pública en pos del mantenimiento de la concertada.
En cuanto a la provincia, existen tres municipios (de los que cuentan con centros concertados) que presentan una ratio media por encima de los 22 alumnos por aula. Uno de ellos es Carmona, en la comarca de los Alcores, con 22,6 niños por clase en el segundo ciclo de Infantil. En este municipio hay dos colegios concertados, los Salesianos y Nuestra Señora de Lourdes (de la Compañía de la Cruz).
En el Bajo Guadalquivir también supera dicha relación Los Palacios y Villafranca, con 22,16 estudiantes por unidad. En esta localidad, dentro de la oferta pública se encuentra el colegio diocesano Nuestra Señora de las Nieves. En el área metropolitana destaca el caso de San José de La Rinconada, con la ratio general más alta, de 22,48 niños por clase. Aquí la enseñanza concertada la ofrece el colegio San José, de la Fundación Educativa Doctrina Cristiana.
En Bachillerato
La relación media de alumnos por unidad escolar también incluye las etapas posobligatorias. Mención especial requiere el Bachillerato, que tiene por ahora la ratio más elevada (35 estudiantes por aula). Ningún municipio o distrito educativo que cuente con oferta concertada supera tal límite. Tres localidades registran el índice más alto. Dos de ellas están en el área metropolitana: Castilleja de la Cuesta, con 32,13 jóvenes por clase; y Gines, con 32,5. A ellas se suma Los Palacios, con una relación de 32,27. En Sevilla capital la única demarcación que alcanza una cifra similar es la conformada por Ciudad Jardín, El Porvenir, el Tiro de Línea, Nervión y San Bernardo, con un 32,7, la más alta de todas.
Este distrito fue el último al que la Junta concedió en 2024 la concertación de esta enseñanza preuniversitaria. Lo hizo en las Salesianas de Nervión, cuando lo solicitaron 19 centros educativos. En la actualidad, sólo hay ocho Bachilleratos dentro de estos acuerdos, lo que limita las posibilidades de muchas familias, que se ven obligadas a cambiar de centro a sus hijos al acabar la enseñanza obligatoria. A la hora de concertar, la consejería siempre ha dado prioridad a la FP por cuestiones de demanda, al convertirse en la opción prioritaria. Esto explica también que la ratio general en Bachillerato no supere el máximo marcado por el Gobierno autonómico.
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