El temor a viajar se extiende a los tripulantes de AVE y Larga Distancia
El colectivo que trabaja en los trenes de Renfe recoge casi 49.000 firmas para reclamar más formación en seguridad ferroviaria
La tragedia de Adamuz intimida a los usuarios del tren en Santa Justa: “Un poco de miedo hay”
El Colectivo de Tripulantes de Alta Velocidad Española y Larga Distancia (Renfe), respaldado por más de 48.800 firmas verificadas, denuncia la grave situación de desprotección en materia de seguridad ferroviaria, así como la falta de reconocimiento legal y el deterioro de sus condiciones laborales.
El gremio, identificado por el pasaje como el personal de atención a bordo, recuerda que su labor va mucho más allá del servicio comercial. En caso de accidente, evacuación o emergencia, son quienes velan directamente por la seguridad de los viajeros, toman decisiones críticas y actúan como primer elemento de contención y organización del pasaje.
Sin embargo, el colectivo alerta de que esta responsabilidad se ejerce sin el reconocimiento legal correspondiente, sin una cobertura normativa clara y con una formación en seguridad cada vez más limitada, mayoritariamente teórica y claramente insuficiente para afrontar situaciones reales de emergencia.
El reciente accidente en Adamuz ha supuesto un punto de inflexión para las tripulaciones, que subrayan que tragedias como esta evidencian la urgencia de reforzar de manera inmediata los medios, la formación y los protocolos de seguridad en el ferrocarril. Exigen la medidas que garanticen:
-El reconocimiento legal de las tripulaciones a bordo como personal esencial de seguridad ferroviaria.
-Formación práctica, reglada y periódica en seguridad, recuperando la coordinación con maquinistas y supervisores.
-La dotación obligatoria de medios de comunicación operativos, como teléfonos corporativos y walkie-talkies, para toda la tripulación.
-El establecimiento de un mínimo de personal a bordo basado en criterios objetivos de seguridad y capacidad del tren, y no únicamente en parámetros comerciales.
El manifiesto denuncia el desajuste entre la clasificación contractual de los tripulantes (formalmente personal de atención comercial o restauración) y las funciones reales de seguridad que desempeñan en la operativa diaria.
Además, recuerdan que durante los primeros años de la Alta Velocidad en España sí existía una formación integral y coordinada en seguridad, con cursos específicos y sesiones conjuntas con maquinistas y supervisores. La eliminación progresiva de estos programas y de los briefings operativos supone, según el colectivo, un retroceso objetivo en los estándares históricos de seguridad ferroviaria.
El colectivo también alerta sobre un marco laboral cada vez más precarizado: jornadas excesivas, exposición continuada a vibraciones, riesgos musculoesqueléticos y carga psicológica creciente, agravada tras los últimos acontecimientos. Insisten en que la seguridad debe basarse en un sistema sólido, regulado y respetuoso con la salud laboral.
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