Getafe-Sevilla FC | La crónica Manos arriba, esto... no es un atraco (3-0)

  • La torpeza de Franco Vázquez y Escudero al saltar con los brazos abiertos en el área acaba en sendos penaltis decisivos para la dolorosa derrota del Sevilla

  • El lateral fue expulsado, además, al filo del descanso

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Dos acciones casi idénticas y muy seguidas, en menos de un cuarto de hora, arruinaron al Sevilla un partido clave en Getafe, que lo desbanca de la cuarta plaza y lo deja ahora a dos puntos más el average del equipo que ayer lo derrotó con contundencia. En ambas jugadas, un testarazo de un getafense en un balón parado acabó con Mateu Lahoz señalando el punto de penalti tras consultar el monitor del VAR, ese instrumento del que el Sevilla no va a guardar buen recuerdo en la temporada de su instauración.

El histrión valenciano consideró que en ambos casos los brazos abiertos del Mudo y Escudero ocupaban espacio de forma no natural. Ni siquiera que la pelota rebotara en la cabeza del lateral antes de impactar en su brazo lo eximió de la infracción porque así lo dice el nuevo reglamento.

Jaime Mata y Jorge Molina, ese dúo que ha impulsado al equipo azul al mismo balcón de las estrellas, convirtieron las penas máximas, y como la segunda contuvo el bonus para los anfitriones de la segunda tarjeta amarilla a Escudero, pues todo quedó sentenciado con medio pleito por delante.

Ambas acciones fueron tan absurdas como dolorosas. En la primera, Franco Vázquez saltó con los brazos arriba y el cabezazo de Leandro Cabrera, inocuo de salida, se cargó de veneno con la imprudencia de su marcador argentino, al impactar el cuero en su abierto antebrazo; en la segunda, Escudero pena con dos agravantes: la reincidencia y la amonestación que ya había visto. Bruno se le anticipó por alto, conectó su cabeza y el lánguido lateral vallisoletano ya había sacado a pasear sus brazos de forma imprudente. ¿Que en las jugadas a balón parado va a convenir cabecear en busca de brazos enemigos que los ángulos de las porterías? Puede ser. Pero la ley es la ley. Y el día que te beneficia, eres el primero en señalarla con el dedo índice en el reglamento.

Mal harían en el Sevilla escudarse en el arbitraje y en esa interpretación de las jugadas por parte del VAR. Más motivos para la amarga queja tuvieron los sevillistas en el Sevilla-Getafe, con aquel gol anulado a Ben Yedder; o por aquellas manos de un jugador del Huesca antes del gol anulado a Munir; o por aquel penalti a Mercado en Valladolid que ignoraron en el cuartucho del VAR minutos después de anularle a Ben Yedder el gol por falta del Mudo. Pero en Getafe, no.

Los futbolistas profesionales no sólo deben centrarse en mejorar en los planos físico, técnico y táctico, en su abultado sueldo también se incluye el conocimiento y el respeto a las normas. Y como en este deporte nos encontramos los últimos años con modificaciones a discreción del reglamento, quien las ignora, o quiere ignorarlas, está condenado a pagarlo. Franco Vázquez y Escudero debieron saltar a la hierba con la lección muy bien aprendida. Que impulsarle en el aire sin abrir los brazos es antinatural y condiciona los movimientos? Estamos de acuerdo. Pero el problema es que la regla parece hecha por alguien que no le ha dado una patada a una naranja en su vida. Y si hay que saltar como un pingüino, se salta como un ridículo pingüino.

A nadie sorprendió el guión por el que discurría el partido hasta que saltó hecho añicos con esos dos penaltis. Joaquín Caparrós suplió la baja de Pablo Sarabia adelantando a Jesús Navas, devolviendo a Mercado al lateral derecho y recuperando a Kjaer. Como pareja del danés en el eje también retornaba Sergi Gómez, que cubría la baja del sancionado Carriço. El portugués, por cierto, refuerza su aura de jugador con buena estrella para el Sevilla: si falta el luso, los blancos son más vulnerables y pierden con más asiduidad. En la medular, Amadou escoltó a Banega con Munir cayendo a la izquierda aunque con libertad para intercambiarse con el Mudo, que actuaba más como segundo delantero. Arriba, Ben Yedder.

Bordalás remendó su defensa como pudo. Sin los laterales Damián y Antunes, abrió a la cal a Bruno por la derecha y a Leandro Cabrera por la siniestra, mientras que Ignasi Miquel acompañó como central a Djené.En el medio, sorprendió que entrara Shibasaki por Portillo como interior diestro, en la izquierda maniobró Hugo Duro. Y por dentro, el dúo Maksimovic-Arambarri, secundado por unos incansables Molina y Mata, invitó a todo el grupo a apretar lo más arriba a un Sevilla que se destapó incómodo ya en los primeros lances.

El balón largo impuso su ley antes de que el VAR impusiera la suya. Y ahí, Ben Yedder y Munir tuvieron las de perder. Que el ex barcelonista pululara más que Franco Vázquez por la izquierda invitó a Escudero a dar el paso adelante y buscar a Bruno, central reconvertido. Munir, por su propia querencia, arrastraba hacia dentro. Pero el lateral no se soltó. Las dos primeras veces que pudo arrancar la moto, prefirió enroscarse con la pelota e ir a lo cómodo, al pase de seguridad. Y por dla derecha, Jesús Navas echaba de menos a Sarabia para crear superioridad ante un Leandro Cabrera que tiró del repertorio de fútbol físico que tan bien inculca Bordalás.

Sergi Gómez salta con Jorge Molina. Sergi Gómez salta con Jorge Molina.

Sergi Gómez salta con Jorge Molina. / EFE

Ahí, cuando empezó a cocerse el partido, fue donde los sevillistas pudieron quejarse con razón de Mateu Lahoz. Mientras el Getafe ahormaba el juego a sus intereses jugando al límite, las amonestaciones fueron cayendo para los de blanco: Amadou en una entrada fuerte abajo (24’), Banega (30’), Mercado (32’). Sólo la del francés fue amonestación clara. las otras fueron del corte de tantas de Arambarri, Maksikomic o Djené.Aun así, el Sevilla fue desatando el ovillo. Munir dibujó una buena incursión por la izquierda que acabó con un centro de Navas por el otro costado que, previo despeje de Djené, acabó con una volea del Mudo que besó la parte superior del larguero (21’). Y cinco minutos más tarde, Ben Yedder sorprendió con una lejana parábola que obligó a Soria a sacar la mano.

El Getafe, hasta que se encontró el partido regalado en sus manos, sólo inquietó con una pérdida atrás de Banega que acabó en chut desviado de Jorge Molina (11’).

La jugada más meritoria de los azules fue la de la sentencia definitiva. Promes, que entró tras el intermedio por Banega, se olvidó de perseguir a Mata y éste, en la línea de fondo, vio a Jorge Molina en el corazón del área pequeña. Kjaer se adelantó, pero el alcoyano cazó con la punta del pie el despeje del danés. Un 3-0 que convirtió en anecdótica la roja directa a Djené (74’) por clavar sus tacos en la rodilla de Jesús Navas.

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