La humildad a lo grande

Sevilla FC

El Sevilla reconoce la trayectoria y la ilusión, “como el primer día”, de Jesús Navas celebrando su renovación por tres temporadas en un emotivo acto

Monchi: "Con el 0'0% de lo que tú has hecho cualquiera se cree importante"

Pablo Blanco: "Le sobraba camiseta y era el único que la sacaba de los charcos"

RakitiC: "Toda la plantilla va detrás tuya"

Jesús Navas, junto a José Castro y los títulos ganados en el Sevilla por el palaciego.
Jesús Navas, junto a José Castro y los títulos ganados en el Sevilla por el palaciego. / Antonio Pizarro
Jesús Alba

29 de junio 2021 - 07:09

Con el cariño que el Sevilla pone en actos como el Dorsal de Leyenda, un mito y leyenda en activo estuvo cerca de lo que sienten los ex futbolistas que han pasado por este antepalco del Sánchez-Pizjuán para recordar sus glorias y éxito, con la diferencia de que Jesús Navas aún siente la responsabilidad de tener que seguir dando el máximo nivel. Y con otra diferencia, que el que ayer recibió los honores de todo el sevillismo ha ganado todo lo que se puede ganar en el fútbol, un campeonato del mundo. Y con otra más, que a humildad no le puede ganar nadie de los que han pasado y pasarán.

El club nervionense le dio, como una excepción que se sale claramente del guión en el mundo del fútbol, el boato máximo a la renovación de un futbolista, por tres temporadas además maguer éste haya cumplido ya los 35 años.

Se emocionó el capitán sevillista, un hombre parco en palabras, como se emocionaron Rakitic, Monchi o su padre, Francisco Navas, los que más sensibilidad le pusieron a un mediodía volcado con la figura del Duende de Los Palacios. “La verdad es que no sabía que la sorpresa era tan grande y no tenía nada preparado. Pero quiero darle las gracias a todo el mundo, a Pablo Blanco, a Carlos Marchena, al equipo, a mi familia que siempre me aguanta, a mi representante, al presidente, al consejo de administración…”, comenzó diciendo, teniendo que parar embargado por la emoción al mencionar al de San Fernando.

“...Y dar las gracias Monchi, porque ha estado siempre en todo momento, en los momentos duros y en los buenos. A todo el sevillismo y a la afición, tenía muchas ganas de seguir aquí por el momento duro que está pasando, porque es un momento complicado. A mis compañeros, gracias Ivan por tus palabras”, insistió el capitán sevillista.

“Vamos a darlo todo en el campo porque este escudo se lo merece. Es un orgullo y lo máximo para mí vestir esta camiseta. Soy muy ambicioso, somos un grupo que vamos a más, siempre lo damos todo. Estuvimos cerca de ganar la Liga y vamos a seguir”, prometió el palaciego, al que le preguntaron qué le hacía más ilusión, ser campeón del mundo o que el estadio de la ciudad deportiva lleve su nombre. “Me han pasado cosas muy grandes, muy bonitas, ser campeón del mundo, tener el estadio con mi nombre. Y esos niños que entrenan y ven tu nombre, que estés ahí y que sigas con humildad”. Y ésa es la palabra mágica para entender el rendimiento del eterno niño de la cantera blanca. Lo describió perfectamente Monchi al final de su intervención: “Gracias por ser como eres, por no haber cambiado absolutamente nada desde aquel día que debutaste ante el Espanyol. Cualquiera que hace el 0,0% de lo que tú has hecho ya se cree algo importante”, avisó el director general deportivo de la entidad.

Dentro de lo bueno hubo sinsabores, como el que la leyenda sevillista se llevó este verano, cuando se quedó fuera de la Eurocopa. “Ha sido muy duro, un palo, porque todos los que me conocen saben las ganas que tengo de defender a mi país. Mi mujer ha estado ahí, mi familia, mis hermanos… ha sido duro. Tengo que hacer las cosas bien en mi club para volver otra vez”. Y a fe que lo hace. Desveló –y su padre lo corroboró después– que no ha parado en vacaciones. “Quien me conoce lo sabe. No he parado de entrenar, pero no soy de ponerlo en las redes, pero tengo la ilusión del primer día”, desveló.

Ivan Rakitic, representante de la plantilla, aireó el lado humano del capitán. “Recuerdo cuando llegué en 2011, me encontré con un vestuario impresionante, grandes futbolistas... pero había uno que era diferente. Con pocas palabras eras capaz de hacer muchísimo. Eres capaz de transmitir tu fuerza a tus compañeros, a tus hermanos. Mi capitán es mi amigo para toda la vida, para siempre. Y eso para mí es lo más importante. Recuerdo tantas cosas que hemos pasado juntos, no todas han sido buenas. Uno se queda con la tranquilidad. Ver un campeón del mundo es lo más bonito que hay. Toda la plantilla va detrás tuyo”, dijo el suizo-croata, que también, como Monchi, recordó que en Colonia todo el equipo se conjuró para que Navas levantara la sexta Europa League. “Yo sabía lo que era levantar un título, lo que siente como capitán. Lo que de verdad quería era que mi amigo Jesús levantara ese Copa como yo lo hice. Como hizo José Antonio Reyes. Estoy seguro que no será la última. Vamos a trabajar para que sea posible”, terminó en la semblanza de un niño-hombre que lleva la humildad a lo más grande, haciendo posible ese juego de palabras que, en sus sentidos más estrictos, serían incompatibles.

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