El Sevilla de Caparrós | Contracrónica El último servicio de... ¿Ben Yedder?

  • Caparrós rubrica el epílogo más agridulce con el objetivo secundario y siendo 'verdugo' europeo del Athletic, y el goleador deja su futuro en el aire

Ben Yedder y Munir, vergudos del Athletic, tratan de consolar a Yeray al término del encuentro. Ben Yedder y Munir, vergudos del Athletic, tratan de consolar a Yeray al término del encuentro.

Ben Yedder y Munir, vergudos del Athletic, tratan de consolar a Yeray al término del encuentro. / Antonio Pizarro

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Fin a la extraña y decepcionante temporada 18-19. Sí, el Sevilla estará otra vez en Europa, por decimoquinta vez en las últimas dieciséis temporadas, pero esto ya estaba garantizado hace dos jornadas. Como epílogo, al menos, dejó a sus aficionados el sabor de una honrosa victoria que se lleva por delante la aspiración europea del Athletic. El premio secundario era evitar las rondas previas que, a la vista ha quedado, tanto daño han hecho en una plantilla que estaba confeccionada para luchar por la Champions, Caparrós dixit.

Pero el cúmulo de circunstancias, la tremenda carga de partidos, sesenta y uno con el de ayer, y la falta de fondo y calidad de la plantilla impidieron el premio mayor. Llega la hora de los balances y las incógnitas.

La primera atiende al futuro de Caparrós y parece claro que, después de no haber podido enmendar la trayectoria de Pablo Machín, el utrerano no seguirá al frente del equipo. Una de las primeras tareas de Monchi, y de José Castro, será buscarle otro encaje en el club al racial técnico. Él mismo reconoció que le cayó grande la camisa de gestor deportivo y como entrenador, con once partidos por delante desde el relevo de Machín y una plantilla confeccionada por él mismo, su labor ha sido tan decepcionante como la temporada.

Caparrós, cariacontecido, durante el partido ante el Athletic. Caparrós, cariacontecido, durante el partido ante el Athletic.

Caparrós, cariacontecido, durante el partido ante el Athletic. / Antonio Pizarro

Si los gestores del club no saben cuantificar la decepción, la cifra de espectadores en el último partido de la temporada puede ayudarlos: apenas 28.060 personas se dieron cita en la sobremesa para un Sevilla-Athletic que olía a bizcocho rancio y terminó teniendo la emoción de una victoria que minimizó las críticas a la gestión... y dejó un doloroso sabor acre en el Athletic. Ben Yedder, con su gol decimoctavo en la Liga, su gol trigésimo en el cómputo global en la que ha sido su mejor temporada como profesional, dejó un poso de desencanto al término del partido.

"No sé, no tengo la palabra", dijo al ser preguntado por su futuro como sevillista. "No puedo responder cuando no sabes qué va a pasar mañana", añadió. En el aire queda su continuidad. Sin Champions, el Sevilla necesitará liquidez para acometer un nuevo proyecto en el que la cabeza visible será Monchi, quizá con un exceso de responsabilidad y expectativas puestas depositadas sobre su currículum. Y en el cambio de ciclo, que se escenificó de la manera más agridulce para Caparrós, el máximo goleador del Sevilla puede ser la habitual llave.

Caparrós se va sin salir a hombros y con el castigo de haber sido el verdugo europeo del Athletic. Su aplaudido regreso al club no fructificó. Pablo Machín no cuajó; el Girona se fue a Segunda; el Athletic se quedó sin Europa; Caparrós perdió el halo de héroe del Sevilla... Y Ben Yedder pudo haber firmado su último servicio en Nervión. Todo sabe tan agridulce...

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