Sevilla FC Los pilares para potenciar la estrategia

Lopetegui, en la última sesión de entrenamiento, con su libreta y el balón. Lopetegui, en la última sesión de entrenamiento, con su libreta y el balón.

Lopetegui, en la última sesión de entrenamiento, con su libreta y el balón. / Antonio Pizarro

El 25% de los goles que ha metido hasta ahora el Sevilla ha sido a balón parado. Evidentemente, la afirmación, además de ventajista, no tiene el mínimo sostén científico cuando apenas se han disputado tres partidos de Liga. Pero sí es cierto que uno de los cuatro goles del nuevo Sevilla de Lopetegui ha sido mediante la estrategia. El efímero subidón que provocaron Banega y Franco Vázquez con su gol al Celta, que apenas reinó en el marcador en solitario tres minutos, llegó por una falta desde los tres cuartos de campo, en el pasillo del 8. Banega parece haber afilado su golpeo ante la dura competencia de Joan Jordán. Y el Sevilla debe beneficiarse de eso.

Uno de las facetas a mejorar, según reconocen los propios protagonistas del juego, es la fase ofensiva y dentro de ésta destaca la enorme potencialidad que tiene la actual plantilla para el juego de estrategia. Pero es un asunto aún por afinar y la mejor prueba es que ante el Celta el Sevilla botó nueve córneres y tuvo a favor otras nueve faltas, en distintas partes del campo, eso sí, y el porcentaje de efectividad fue bastante bajo. Aunque sí dejó sensación de peligro, sobre todo cuando Joan Jordán botaba los saques de esquinas. El catalán aporta un golpeo más tenso que Banega desde el córner, incluso se acercó al gol olímpico. Y de eso se debe beneficiar un equipo que tuvo ante el Celta, en su estreno en casa, un escasísimo porcentaje de acierto en el remate, apenas un 31% en un partido en el que lo intentó desde dentro y desde fuera del área con escasa fortuna.

Joan Jordán y Banega son los futbolistas que actualmente están compitiendo por lanzar faltas y saques de esquinas. Pero a la plantilla también han llegado otros futbolistas que, desde el perfil zurdo, pueden aportar un buen golpeo a balón parado, como son los casos de Reguilón y Rony Lopes, dos futbolistas de banda que por constitución, 1,78 mide el lateral y 1,74 el extremo, no van a ir al remate.

Para esto cuenta Lopetegui en cambio con el otro pilar importante para la estrategia, la altura de atacantes y defensores. En el giro hacia lo físico que ha buscado Monchi al configurar la plantilla han entrado varios futbolistas de envergadura entre los que destacan De Jong, el futbolista de campo más alto con 1,88 metros, sólo superado por el meta Bono (1,92), y Diego Carlos, el defensa con más centímetros, 186. Ellos dispusieron de varios remates ante el Celta, pero siempre faltó algo, una mejor coordinación en los bloqueos o en la armonización golpeo-salto. La cosa es que el Sevilla no acertó..., salvo cuando se produjo la conexión argentina entre Banega y Franco Vázquez, otro de los que asciende el nivel con sus 1,86.

En total hay más de 11 futbolistas de campo que suben de 1,80 y siete que lo hacen de 1,85. A De Jong, Diego Carlos y Mudo se suman Gudelj (1,87), Ocampos (1,87), Sergi Gómez (1,85) y Joan Jordán (1,85), aunque el medio catalán está cumpliendo con el rol de lanzador.

El mediocampista también puede aportar con golpes francos directos. Esta temporada ya ensayó y marcó al Dallas, un disparo muy similar al que también convirtió en gol en Anoeta la temporada pasada con el Eibar. Por ahí también debe ganar el Sevilla de Lopetegui, en cuyo laboratorio debe mejorar la combinación de movimientos y de lanzadores rematadores para exprimir el enorme potencial para la estrategia de esta plantilla.

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