Sevilla-Getafe | Informe técnico

Al primer toque y con verticalidad

Esquema táctico.

Esquema táctico. / Infografía / E. F.

La lesión de Ocampos, aún por definir pero con atisbos de ser grave, no debe empañar el partidazo que realizó el Sevilla para mandar siempre en un partido que se embarró a raíz del gol anulado por Martínez Munuera. Pero el equipo de Lopetegui no se dejó llevar por las vísceras y siguió a lo suyo, a lo que ya estaba haciendo desde el principio.

El Getafe apostó por adelantar su línea de presión hasta casi la zona de Bono y el Sevilla aceptó el reto encantado, atrayendo a su rival hasta las barbas del meta marroquí, el primero que tocaba con criterio ante Mata para abrir y que comenzara el rondito en apoyos cortos, al primer toque, de cabeza, con veneno y ritmo para superar líneas hasta encontrar la zona ancha, donde ya aceleraba el juego para llegar en pocos toques al área contraria. Tan vertiginoso fue el Sevilla que a veces se precipitó en el último pase. Pero ya antes de que se ensuciara el pleito desarboló al Getafe así.

El papel de los centrocampistas en esta dinámica, al dar continuidad a esas salidas verticales desde atrás, unas veces por los pasillos interiores, otras por los exteriores, fue clave. También el de Koundé y los laterales, bastante fino en esta faceta Escudero en su vuelta al equipo. Joan Jordán ejerció de manijero yendo adonde hacía falta el apoyo y Óliver Torres aparecía con su movilidad escalonando la transición ofensiva por todo lo ancho del campo. Un pase interior del extremeño al catalán, que apuró hasta la línea de fondo, propició el gol anulado a Ocampos por presuntas manos. Y el partido se crispó ahí.

Pero el Sevilla perseveró, con Suso muy clarividente, hasta dar con la tecla de nuevo, ya con Papu, por el lesionado Ocampos, ejerciendo de referencia en la mediapunta y Munir afilando los ataques desde la izquierda. Así llegaría el 1-0, que terminó de romper al correoso Getafe.

Defensa

El Getafe obligó más al Sevilla sin balón que con él. Aun así, cuando el partido estuvo abierto, tuvo un par de contragolpes por algún error en la basculación de los extremos, como en un centro de Damián Suárez que cabeceó con mucho peligro Maksimovic. Aun así, la concentración fue máxima y, sin necesidad de tanta agresividad, la zaga sevillista tuvo el punto adecuado de anticipación y firmeza, para evitar que los azulones se dieran la vuelta.

Ataque

El Sevilla atacó de forma coral, bajo la premisa de los apoyos constantes y bien escalonados, con confianza para controlar y conducir lo justo antes de soltar la pelota desde atrás hasta la línea medular, donde ya aceleró el juego. Primero fue Óliver Torres el galvanizador, el hombre que le daba verticalidad a las transiciones. Luego, Suso encontró el sitio para optar por el apoyo o el pase profundo. Definitivamente sería Joan Jordán, ofreciéndose por distintas zonas, el que encontraría el pase perfecto a Munir. Y Koundé, ya con superioridad, se desmelenó por el pasillo del ocho con descaro para terminar de desarbolar al Getafe.

Virtudes

Encontrado el patrón, lo explota con confianza y velocidad.

Talón de Aquiles

Cierta precipitación en el último pase y esos nervios de Lopetegui, aunque luego entonó el mea culpa.

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