Sevilla FC

Oportuno ombliguismo sevillista

Monchi baja al campo celebrando el triunfo final del Sevilla sobre el Atlético. Monchi baja al campo celebrando el triunfo final del Sevilla sobre el Atlético.

Monchi baja al campo celebrando el triunfo final del Sevilla sobre el Atlético. / Antonio Pizarro

Tras el gran triunfo sobre el líder de la Liga, el Sevilla se apresta a realizar un ejercicio de autorreferencia en el que el objetivo está clarísimo y lo tiene en su mano con bastante holgura: repetir en la Liga de Campeones. La Champions es el único acicate ya para un grupo que ha salido del parón con nuevas energías y las ideas frescas. El reposo del guerrero tuvo su fruto en la victoria sobre el Atlético de Madrid, que en muchas fases del partido fue un simple sparring en manos de un Sevilla al que le faltó algo de punch para llevar al marcador su exhibición de juego coral, su reivindicación del colectivo.

Con ese triunfo, el Sevilla de Lopetegui no sólo tumbó al líder erigiéndose posiblemente en juez de la Liga. También reafirmó su filosofía y su método, al que le estaban faltando aire, músculo y sangre en el cerebro por el cúmulo de encuentros, competiciones y exigencias físicas y anímicas que este grupo ha venido afrontando desde el verano. Este receso de primavera, con menos internacionales repartidos por Europa que en los anteriores parones, y después de que el Sevilla fuera el último equipo español que terminó la pasada temporada con el título logrado en Colonia el 21 de agosto, le puede servir de rampa de lanzamiento al equipo de Lopetegui para amarrar el objetivo. Y ni siquiera haberse situado a menos puntos del liderato que del quinto puesto distraerá al grupo con mensajes confusos.

El Sevilla está a ocho puntos del liderato y a 12 del quinto, en espera de lo que haga la Real Sociedad el miércoles ante el Athletic en su partido aplazado. El campeón de Copa podría situarse a 10 si gana, lo que dejaría al grupo de Lopetegui todavía más cerca de luchar por el liderato que de los que amenazan su privilegiado cuarto puesto. Pero la experiencia de haber sido considerado postulante incluso a luchar por la Liga, de forma exagerada, por ciertos sectores de la prensa y los analistas, no le trajeron buenos aires al Sevilla en anteriores ocasiones.

Las palabras de José Castro tras la victoria sobre el Atlético, en caliente, con las pulsaciones aún elevadas por el vibrante final, fueron diáfanas en este sentido. Sólo salió de sus labios la palabra Champions ante el siempre sugestivo micrófono de Movistar LaLiga: "Esto nos da esperanzas de jugar la Champions, que es nuestro objetivo. Quedan muchos puntos. El Sevilla tiene que seguir de la misma manera", dijo el presidente blanquirrojo recordando que todavía quedan 27 puntos en juego en nueve jornadas en las que el equipo de Lopetegui tendrá que visitar a Real Sociedad, Real Madrid y Villarreal, como rivales de la zona noble de la Liga.

Desde ayer ya sabe Lopetegui el calendario completo de las próximas cuatro jornadas, las tres primeras a domicilio: Celta-Sevilla, lunes 12; Real Sociedad-Sevilla, domingo 18; Levante-Sevilla, miércoles 21; y Sevilla-Granada, domingo 25. Luego recibe al Athletic, visita al Madrid y recibe al Valencia en la última jornada de miércoles, antes de visitar Villarreal y cerrar en casa con Alavés.

Dependiendo de cómo se vayan dando los resultados, es posible que al Sevilla lo inviten desde fuera a ser parte y no sólo juez de la Liga. Pero en el seno de la entidad prefieren terciar hacia un oportuno ombliguismo que no haga confundir a nadie: el único objetivo es asegurar la Champions en estas nueve jornadas, y si puede escalar puestos en la tabla o acercarse al récord de puntos, mucho mejor.

Desde 2009 no termina tercero el Sevilla en la Liga. Demasiado tiempo para un equipo que ha logrado cotas tan altas en este siglo XXI. El récord de puntos, 76, que alcanzó el equipo de Emery en 2015 es otro gran acicate. Deberá sumar 19 de los 27 en juego. Ese reto interior es lo que lo moverá, siempre sobre la base de la prioridad del colectivo, sin individualidades ni golpes de pecho.

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