Sevilla FC Una pegada de hace 60 años

  • El Sevilla no marcaba tantos goles desde los años 50 en que Arza fue Pichichi

  • El juego ofensivo luce en pujantes estadísticas de remates, asistencias y acierto

La alineación del Sevilla, quinta consecutiva en Liga con los mismos, ante el Huesca. La alineación del Sevilla, quinta consecutiva en Liga con los mismos, ante el Huesca.

La alineación del Sevilla, quinta consecutiva en Liga con los mismos, ante el Huesca. / Antonio Pizarro

Ocasiones clamorosas a bocajarro, como la de Franco Vázquez, a puerta vacía, o el paradón de Jovanovic a Ben Yedder, a quemarropa. Goles anulados por el VAR a pares y por centímetros. Remates, llegadas... y goles. El Sevilla de Pablo Machín se está confirmando como una perfecta maquinaria de ataque que luce con una pegada de otra época. Ni el formidable Sevilla de la mejor temporada de la historia, la 2006-07, lanzado como un trueno tras destapar la caja de Pandora cierto jueves de Feria, alcanzaba los dígitos ofensivos que presenta este Sevilla. En el siglo XXI, la segunda época dorada del club, si no la primera, no había llegado a 22 goles en las 10 primeras jornadas hasta ahora. Llegó a 20 en la 07-08 y a los 19 en la susodicha 06-07.

Hay que remontarse a los tiempos de Juan Arza, a la época de goles y espectáculo de los años 50, en la que el Sevilla fue dos veces subcampeón de Liga y una vez subcampeón de Copa, para encontrar unos números superiores. Era otro fútbol, lógicamente, mucho más de ida y vuelta, con muchos menos corsés tácticos, una preparación física inferior, no tan tecnificada ni profesionalizada. Eran los tiempos en que Juan Arza osó discutirle, y ganarle, el Trofeo Pichichi a Alfredo di Stéfano. Y hasta entonces hay que remontarse para encontrar un Sevilla tan pegador.

Dejando al lado lo literario y yendo a la frialdad de los números, la estadística realza el juego ofensivo del sistema de Pablo Machín. Incluso ante un rival que se preparó muy bien el partido, que cambió el sistema y se acorazó con cinco defensas, como un espejo que amenazaba con romper la dinámica positiva del Sevilla, el equipo de Machín fue fiel a su esencia ofensiva y se llevó la partida. Con el triunfo, el Sevilla alcanzó los 22 goles en las 10 primeras jornadas. Sólo es superado por el Barcelona, que lleva 28 tras golear al Real Madrid. Más atrás, en tercer lugar, está el Celta con 17 tantos.

Pero no es la faceta goleadora en la única que destaca. En otros campos relativos al juego ofensivo también brilla este Sevilla de un Machín al que no se le caen los anillos por reconocer que las lesiones lo ayudaron a cambiar su idea y a darles más responsabilidad defensiva a jugadores de eminente corte ofensivo como Banega, Sarabia y Franco Vázquez, el trío de creativos que conforman esa inopinada medular del Sevilla.

Con ellos, el Sevilla es el tercer equipo que más veces remata. Lidera este baremo el Barcelona, con 144 remates; sigue el Real Madrid, con 140, y cierra el trío de cabeza el Sevilla, con 111. Ítem más, es el segundo equipo con más asistencias de gol, con 17, por detrás de Barcelona (20) y por delante del Celta (12). Eso es fruto de su juego profundo y de la cantidad de veces que llega combinando al área contraria: también es el tercero en toques en el área rival, con 272, tras Barcelona (329) y Madrid (314). Y es el equipo que lidera el porcentaje de acierto ante el gol: el 20%, por delante de Barça (19%) y Celta (17%).

Juan Arza fue Pichichi en la temporada 1954-55; marcó 28 goles. Aquel Sevilla tenía números casi calcados al actual a estas alturas: era quinto tras seis triunfos, un empate y tres derrotas, como ahora, con la misma diferencia de goles a favor: +9. Marcó 26 goles y encajó 17. El de ahora lleva 22-13, y es tercero. Y tiene a tres futbolistas en lucha por el Pichichi, Andre Silva (7) y Ben Yedder y Sarabia (5). En 20 citas oficiales ha marcado 52 goles, una barbaridad, aun con las previas de Liga Europa. Como un Sevilla de otra época.

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