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El valor añadido de Mendilibar: la recuperación de futbolistas y cedidos

Idrissi, con la cabeza rapada, al llegar este lunes a Montecastillo.

Idrissi, con la cabeza rapada, al llegar este lunes a Montecastillo. / Sevilla FC

Cuando el pasado 21 de marzo José Luis Mendilibar aterrizó en un Sevilla tembloroso que se asomaba al abismo de la Segunda División, teniendo que visitar al Cádiz tras caer en Getafe de forma ignominiosa, había muy poca confianza en el rendimiento de una plantilla que terminó siendo campeona, con merecimientos, de la Séptima. La afición, el entorno del Sevilla, la prensa... dudaban de que Mendilibar pudiera obrar el milagro por la materia prima, vieja y resquebrajada, con la que debía modelar un nuevo equipo en tiempo récord. Pero le echó su agua bendita a la arcilla reseca y la convirtió en un barro perfecto para darle vueltas al torno de su alfar y sacar una vasija que de la que sacar un fútbol con el que se identificó todo el mundo: jugadores, prensa y afición.

En aquellos momentos pocos confiaban en que pudiera sacar rendimiento de futbolistas casi denostados desde hacía meses, por su edad, por sus lesiones, por su apatía, por su bajón de calidad... Por muchas circunstancias. Pero Mendilibar, el taumaturgo, obró el milagro. Y ahora se encuentra en otra tesitura difícil. Con la llegada ayer de los internacionales, salvo Badé, tiene ya a 38 futbolistas a sus órdenes, si bien Rekik está cerca de salir y Marcao estará fuera una semana por una micorrotura.

El regreso de Idrissi con los internacionales

Entre los internacionales, con la nueva imagende su cabeza rapada, está Idrissi, uno de los que vuelve de cesión con más esperanzas, tras ser titular indiscutible en el Feyenoord, con el que se proclamó campeón de la Eredivisie. Más dudas podrían ofrecer futbolistas como Óscar Rodríguez, Januzaj, que despuntó en el primer amistoso ante el Córdoba, Rony Lopes, que carga con su lastre de futbolista más caro en la historia del club...

Pero Mendilibar no hace distingos entre los que vuelven cedidos tras no triunfar en el Sevilla: "Todo el que a las nueve y media de la mañana esté en el verde, yo ya no hago diferencias. Una vez que han venido aquí a Montecastillo, yo ya no hago diferencias, para mí todos son lo mismo, me da igual que sean canteranos y que podamos saber que va a ir en el B o ir cedido o sea el que vuelve de por ahí lejos y que se pueda contar o no se pueda contar con él... Para mí todos son iguales, van a tener el mismo minutaje de partidos y las tareas de entrenamiento serán iguales. Soy así y no voy a cambiar ahora", dijo al respecto.

La economía y los límites salariales de fondo

Precisamente de lo más loado de Mendilibar en sus tres meses primeros en Nervión fue su capacidad para sacar rendimiento a todos los futbolistas: daba igual el equipo que sacara, el Sevilla siempre competía. Ahora, con el mercado varado y el club necesitado de sacar futbolistas de su excesiva plantilla, la pregunta es a qué cedidos podría sacar rendimiento. Aunque sea para volver a ponerlos en el mercado. ¿Será capaz? "Claro, por eso están aquí también. Mi tarea es sacar el máximo de ese jugador que vuelve tras estar cedido. Hoy en día, tal y como está el fútbol con los límites salariales, las amortizaciones, que se habla casi más de economía que de fútbol, todo cuenta", contestó en la entrevista que concedió a SFC Radio.

Más que una tarea, se lo toma como un deber... "Si somos capaces de que alguno de los cedidos pueda completar y hacer una buena la temporada, es algo que saca el club e igual no tenemos que firmar a otros de fuera. Estamos con mucha gente, tiene que salir gente. Siempre entra gente, no sé si mucha o poca. Pero lo que tratamos es de que en el día a día ninguno se sienta mal porque lo hacemos de menos", dijo.

La prioridad de un bloque compacto

Su idea es tener "un bloque compacto", en el que todos puedan jugar, en igualdad de condiciones. Su idea es rotar, en los amistosos... y enlas competiciones. "Si te sale bien y le das más posibilidades a más gente, los tienes a todos más contentos. Si sólo juegas con 14 jugadores, vas a tener a ocho o diez de mala uva siempre y los entrenamientos serán diferenciados también, porque unos recuperan y otros entrenan, y ya estás haciendo una separación. Pero no es fácil, para hacer lo que quiero tienes que tener un bloque muy compacto". Y, claro, trabajar esto con cerca de 40 jugadores no es nada fácil. He ahí la doble tarea de Mendilibar: usarlos a todos, considerarlos a todos iguales, incluidos los cedidos,... y hacer un bloque compacto y que vuelva a competir.

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