Fragmentos
Juan Ruesga Navarro
Una nueva generación, un mundo nuevo
No confundir apuesta por la cantera con inversiones de fututo. Como en la anterior etapa de Víctor Orta en Sevilla, entonces con Monchi y en una época en la que el presupuesto del filial se disparó de tal manera que un año después hubo que hacer un gran reajuste con incluso supresión de equipos, en los dos años que el madrileño lleva en la dirección deportiva han vuelto a ser habituales los fichajes para el Sevilla Atlético, refuerzos que, ante los problemas del primer equipo, varios de ellos han tenido la oportunidad de debutar en el primer equipo, confundiendo a la afición sobre lo que es una política de cantera con lo que es un simple gasto para el filial.
Si en aquella ocasión fueron los Perotti, Fazio, Cabral, Pouga, Pukki, etcétera (el finés llegó a debutar en el Sevilla aunque hizo carrera fuera de España), en el presente proyecto llegaron de la mano de Orta una serie de jugadores que claramente le han ganado la batalla a los verdaderos canteranos, que no son otros que los futbolistas que han tenido una formación en los escalafones inferiores del club.
Canteranos son Juanlu, Kike Salas, José Ángel Carmona o Manu Bueno. Y de los ocho jugadores del filial que han debutado esta temporada, siete han llegado a Nervión ya en edad sénior, por lo que la UEFA, en el caso de que el Sevilla jugara competición europea (que no es el caso), no podrían ocupar una de las cuatro fichas, de las 25 permitidas, llamadas former player (jugador formado). El Sevilla sacaba pecho recientemente en un mensaje en redes sociales con los jugadores que han dado el paso al primer equipo esta temporada (olvidando a Idumbo) y de entre ellos sólo Collado, que debutó con Caparrós en Villarreal, puede ser considerado canterano.
Idumbo, internacional ya sub 21 belga, fue una de las primeras apuestas de Víctor Orta a su llegada al club para suplir a Monchi. Procedente del sub 19 del Ajax para el filial, el Sevilla pagó 400.000 euros por el extremo entonces de 18 años, que pese a ir convocado en varias ocasiones con Quique Sánchez Flores, no fue hasta esta temporada cuando debutó con García Pimienta ante el Girona. Ha jugado 14 partidos de Liga, marcó un gol al Barcelona y hoy su valor es de 2,5 millones.
Otro caso similar es el de Mateo Mejía, formado en el Zaragoza que recaló en el Sevilla con 20 años (ya tiene 22) desde el segundo equipo del Manchester United y cuando ya había sido internacional sub 20 con Colombia. Venía a ocupar el puesto de Isaac en el filial tras subir éste al primer equipo. Llegó a coste cero, pero los red devils se quedaron con un 25% de una futura venta. Debutó unos minutos en Bilbao siendo además provechosa su presentación, pues forzó la expulsión del portero del Athletic y el Sevilla acabó empatando con un gol de Ejuke. Ya no jugó más y anotó 7 goles en el filial.
En esta clara filosofía de apostar por jugadores desconocidos para ponerlos en el escaparate también apareció Leandro Antonetti, delantero murciano de 22 años internacional absoluto con Puerto Rico que llegó procedente del Lugo por 200.000 euros. Antonetti ha jugado dos partidos de Liga, ambos en casa ante el Espanyol y Las Palmas, recordando la afición su gran error en plena angustia cuando en una contra junto a Lukébakio en solitario dejó escapar el 2-0 que hubiera sido definitivo.
Isra Domínguez. malagueño que hoy cuenta con 22 años, llegó al Sevilla Atlético antes que los anteriores. Estaba aún Monchi y fue un refuerzo de invierno para el filial en Segunda RFEF y después de marcar dos goles con el Antequera en el Jesús Navas y destrozar al equipo entonces dirigido por Antonio Hidalgo. Debutó en la Liga ante la Real Sociedad con García Pimienta y también jugó en la Copa 25 minutos ante Las Rozas.
El caso más llamativo, sin duda, es el de García Pascual, jugador que, en una carambola de época, llegó para el Sevilla C, en Tercera, desde la liga universitaria estadounidense y se encontró en el primer equipo como nueve titular y marcando el gol que amarraba matemáticamente la permanencia. El malagueño, de 22 años, encima se encuentra con que ese gol le vale una oferta para renovar cuando ya tenía pie y medio en el Cádiz. El Sevilla, que había decidido dejarlo libre, podría tener que pagar al club amarillo para retenerlo.
Para terminar con esta relación de debutantes están los casos de Ramón Martínez y Andrés Castrín. El primero, con 22 años y procedente del UCAMMurcia, hizo la presentación con García Pimienta en Copa y con Caparrós en Liga, marcando en Villarreal y el segundo, de la misma edad, llegó junto a Antonetti del Lugo y debutó en Copa. Sólo Collado, captado del fútbol base del Cádiz, puede decirse que es canterano.
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