Juanlu le da el nombre propio a un Sevilla esquizofrénico (1-1)
La crónica
Los blancos salvaron al menos un punto tras jugar en inferioridad numérica desde el minuto 16 por la autoexpulsión del canterano y fueron capaces de adelantarse en el primer tiempo a pesar de un penalti clarísimo sobre Agoumé no sancionado
El Alavés empató en el tercer cabezazo seguido mal defendido y después llegó el show del entrenador argentino al negarse a irse del campo hasta que le explicaran su tarjeta roja
Así le hemos contado el Sevilla-Alavés
Locura absoluta en el estadio Ramón Sánchez-Pizjuán. El Sevilla FC tiene motivos para sentirse satisfecho por sumar un punto ante el Deportivo Alavés tras jugar casi todo el partido con un futbolista menos por la autoexpulsión de Juanlu en el minuto 16, pero al mismo tiempo tal vez debería ir a un psicoterapeuta para analizar la locura en la que vivió en el tramo final del encuentro. Aquello era un absoluto disparate desde la misma negativa de Matías Almeyda a marcharse al vestuario tras ser expulsado, seguramente de manera injusta, hasta los despejes dignos de un patio de colegio protagonizados por unos futbolistas que ya estaban exhaustos por el esfuerzo.
Afortunadamente para los blancos, el final no fue tan horripilante como pudo haber sido. El Alavés fue incapaz de aprovechar su ventaja numérica y todo quedó en tablas, lo que unido al partido de la ida en Mendizorroza hasta permite que el average particular se quede a favor de los nervionenses. Y todo eso sucedía mientras el estadio del club blanquirrojo bramaba en el idioma más ininteligible posible contra el arbitraje de Iosu Galech Azpeteguía, que puso de los nervios a todo el mundo.
Fue una máquina de cometer errores el navarro, como casi siempre, pero su principal fallo estuvo en un derribo de Youssef a Agoumé que no fue considerado como tal ni por el árbitro ni por el VAR cuando se ve claramente en las imágenes que el lateral alavesista le da una patada flagrante al sevillista en la parte posterior de la pierna. Corría el minuto 33 y hacía 17 que se había ido a la caseta Juanlu por cometer la imprudencia de pisar al propio Youssef en el minuto 16.
El canterano sevillista, por cierto, también pudo ser expulsado en el minuto 2 por una entrada sin sentido a este Youssef que estaba en todas las acciones. Sí resulta curioso, sin embargo, que un pisotón exactamente igual de Garcés a Isaac en el tiempo de prolongación de la segunda mitad ni siquiera fuera catalogado como falta para el encargado de impartir justicia después del show que había montado con anterioridad.
Y aparte de este relato más próximo al que tiene que ver con los sucesos a cargo de Fernando Pérez Ávila que de un partido de fútbol, sí se iban a producir algunas circunstancias relacionadas con el balompié. El Sevilla volvía a partir con el planteamiento de dos delanteros, pero modificaba las piezas en todas las líneas con un galimatías ideado por Almeyda y por su cuerpo técnico. Para empezar, salvo algún problema físico que se desconozca, no estaba entre los once elegidos Batista Mendy, cuando se trata del futbolista más solvente de la plantilla junto al guardameta Vlachodimos. La defensa volvía a tener tres centrales en el arranque con Nianzou, Gudelj y Kike Salas. El jeroglífico empezaba a la hora de tratar de identificar quién era el carrilero derecho y quién era el interior con Azpilicueta y Juanlu, aunque el segundo duró tan poco tiempo que deshizo pronto el entuerto. Suazo se ocupaba de la otra banda y Agoumé y Sow eran quienes trataban de enlazar con Akor Adams y Maupay.
Una locura ¿planificada?
Esa locura planificada pudo saltar por los aires en el minuto 2, pero después de un rato esperando la decisión de la sala VOR ésta permitió que Juanlu siguiera en el partido tras su primera entrada a Youssef. En el transcurso hasta su segunda tarjeta amarilla en una acción de un infantil, incluso de un prebenjamín, sólo se contabilizaba un mal tiro de Akor Adams tras un buen pase profundo de Nianzou.
Sin embargo, el Sevilla no dio un paso atrás tras la roja a Juanlu. Al contrario, mantuvo el espíritu combativo y con ese punto de locura para hostigar al rival cerca de Sivera. Debió adelantarse con el penalti a Agoumé, si lo hubiera marcado, claro, y lo hizo en una pelota peleada por Maupay y resuelta por Sow con un bonito recorte antes de que la fortuna le sonriera al tocar el balón en Jon Pacheco para desviarlo hacia la red.
El cuadro nervionense era capaz de irse al intermedio con ventaja, entre otras cosas porque el Alavés se sentía muy incómodo con la obligación de llevar la iniciativa. Pero en ese descanso, cuando debe existir cierta tranquilidad y análisis por parte de un cuerpo técnico, para retocar algunas cosas, Almeyda optó por no mover nada. Así que siguió con dos delanteros descolgados, sobre todo Maupay, mientras desperdiciaba la opción de introducir a Mendy para protegerse en el plano defensivo, por ejemplo.
Y el drama comenzó a intuirse cuando el Alavés comenzó a colgar centros laterales para que sus dos torres los cabecearan con facilidad. Lo hizo dos veces seguidas antes de que en la tercera llegara el tanto de Toni Martínez tras superar en un córner la laxa defensa de Suazo. Pudo ser aún peor cinco minutos después, en el 65, cuando Lucas Boyé remataba con facilidad un balón que Gudelj era incapaz de despejar en el área pequeña.
Los anfitriones se iban a salvar debido a que el pie del argentino al recibir el balón de Aleñá estaba en claro fuera de juego. Unos pocos minutos después la acción quedaba invalidada y todo seguía con el 1-1. Paradójicamente, desde ahí ya no iba a sufrir tanto el Sevilla en la realidad, no en la apariencia, claro. Los centros laterales fueron mejor defendidos y Vlachodimos no tuvo que aparecer nunca para salvar, como hiciera ante el Girona, ninguna ocasión clara de gol.
Se había ido Azpilicueta por un golpe en la cabeza y eso dio lugar a seis cambios, muchos de ellos complicados de descifrar, pero, al menos, sirvieron para que el Sevilla después de la angustiosa prolongación de 12 minutos se fuera con un punto a los vestuarios. ¿Bien, mal? Complicado de calificar en esta ocasión después de estar con diez desde el minuto 16 por la autoexpulsión de Juanlu, pero el hecho objetivo es que dos partidos seguidos en casa contra rivales de la zona baja se saldan con dos puntos, y mucho es.
Ficha técnica
1 Sevilla FC: Vlachodimos; Azpilicueta (José Ángel, 55’), Nianzou (Ejuke, 70’), Gudelj, Kike Salas, Suazo; Agoumé (Gattoni, 81’), Juanlu, Sow (Mendy, 61’); Maupay (Isaac, 70’) y Akor Adams (Peque, 81’).
1 Deportivo Alavés: Sivera; Tenaglia, Garcés, Pacheco, Youssef; Calebe (Ángel Pérez, 46’), Denis Suárez (Pablo Ibáñez, 46’), Blanco (Guevara, 46’), Aleñá (Guridi, 84’); Toni Martínez y Boyé.
Goles: 1-0 (42’) Sow dispara con la derecha tras un balón dividido perdido por Maupay y entra tras golpear en Jon Pacheco. Gran recorte a Tenaglia. 1-1 (60’) Toni Martínez cabecea a placer un córner tras superar a Suazo.
Árbitro: Galech Apezteguía (navarro). Expulsó por doble amonestación a Juanlu (2’ y 16’), así como a su entrenador, Matías Almeyda (88’), y a su jugador suplente Joan Jordán (92’), ambos con roja directa. Además, amonestó a Gudelj (92’), Peque (95’) y Mendy (101’).
Incidencias: Partido de la 24ª jornada de LaLiga EA Sports disputado en el Ramón Sánchez-Pizjuán ante 32.846 espectadores.
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