Una legión de defensores venenosos

Mallorca-Sevilla | Informe técnico

Entre la baja calidad de los zagueros y las perniciosas marcas al hombre, el Sevilla se desangra atrás

Así jugaron los futbolistas del Sevilla ante el Mallorca

Agoumé presiona a Muriqi.
Agoumé presiona a Muriqi. / Cati Cladera (Efe)

osé Ángel Carmona proclamó tras la derrota ante el Celta por 0-1 que no consumía prensa porque “eso es veneno”. Para venenoso, su convencimiento de ser mejor de lo que es. Saliendo de su zona por arrebatos venesosos, como en el gol que origina el 2-1, o yéndosele largo el control del balón en el 3-1, o fallando al corte en el 4-1. Por supuesto que el pésimo partido del bravo (y al final necesario en esta zaga) jugador visueño se enmarca dentro de un deplorable balance general, con una asignación de marcajes individuales trasnochados y para el que estos jugadores no tienen las mínimas condiciones físicas, técnicas, tácticas ni mentales (lagunas de concentración) para ponerlo en práctica como lo hizo aquel Athletic de Bielsa.

Defensa

Matías Almeyda optó esta vez por Fabio Cardoso como marcador directo de esa amenaza que es Muriqi y no sólo en el juego aéreo. El portugués se quiso pegar como una lapa al kosovar, pero sólo quiso. Otra amenaza se abrió a la izquierda con el juego de fintas, recortes y arrancadas de Virgili y a la derecha con la chispa del japonés Asano. A pesar de jugar con defensa de cinco, el Sevilla estuvo muy frágil en los costados, donde las piezas salían de su zona (en el 2-1 y el 3-1 ocurrió) y concedía con demasiada facilidad centros rasos a los mallorquinistas que se incorporaban desde la segunda línea.

Jugar con dos puntas, el debutante Maupay más Akor Adams, y además con un enganche del liviano físico de Peque, no facilitaba que el Sevilla ganara la batalla en el centro del campo. Suazo se metió en zonas interiores en la primera parte para echar una mano a Batista Mendy y Agoumé.

Ataque

Tener dos puntas que además trabajaron lo suyo sin la pelota impidió que el Mallorca tirara la línea defensiva tan arriba como pretendía Arrasate. Los medios mallorquinistas, además, ocuparon mal los espacios, concedieron muchos pasillos por los que los sevillistas se colaron para encauzar el juego, la mayoría de las ocasiones hacia los costados, donde Juanlu y Suazo no hicieron daño.

El Mallorca estaba atenazado por la ansiedad y ni siquiera el gol de penaltito le dio serenidad para cerrar líneas y jugar con el tiempo y las necesidades del Sevilla. Por eso concedieron esa ocasión en la que Maupay se presentó a la Liga.

El físico de Alexis da unos síntomas preocupantes.

Virtudes

Maupay puede sumar arriba.

Talón de Aquiles

El sistema defensivo es un desastre entre la baja calidad individual y la nula asimilación de las marcas al hombre.

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