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Se va Ramón Vázquez, enorme delantero y agudo ojeador en la secretaría técnica

El mito alcalareño se prejubila tras ingresar en el año 2000 en el cuerpo técnico de la mano de Monchi

Ramón Vázquez, a la derecha, junto a Jesús Calderón en una imagen de archivo. / Antonio Pizarro

05 de marzo 2026 - 19:00

La progresiva pérdida de identidad del Sevilla Fútbol Club SAD en las personas que integran su armazón vive otro capítulo con la marcha de Ramón Vázquez, mito para los sevillistas al menos cuarentones por su brillante trayectoria como delantero en la segunda mitad de los ochenta y principios de los noventa (desde 1983 a 1992, salvo una temporada cedido en el Recreativo), y que llevaba enrolado en la secretaría técnica de la entidad en los últimos 26 años. El alcalareño, que cumplió 62 años el pasado 14 de febrero, se prejubila después de toda una vida al servicio del club de sus amores.

Ramón Vázquez ingresó en la secretaría técnica de la mano de Ramón Rodríguez Verdejo, Monchi, en aquel Sevilla emergente que cambió su destino en los primeros años del siglo XXI, y se fue granjeando una gran reputación por su buen ojo para captar jóvenes valores. Conocida es su gestión para llevar al Sevilla al brasileño Julio Baptista, que venía como medio defensivo y al que Joaquín Caparrós adelantó a la demarcación de ariete, en la que hizo nada menos que 50 goles en sus dos temporadas como sevillista.

Ramón debutó el 14 de abril de 1983 en el primer equipo de Nervión de la mano de Manolo Cardo, en un partido en El Helmántico en el que el Sevilla venció por 2-3. Hizo el primer tanto sevillista. Luego disfrutó de una fructífera cesión en el Recreativo de Huelva de Luzardo y Alzugaray en la temporada 85-86, bajo el mando de Víctor Espárrago. Y en la temporada 1985-86 llegaría su explosión en la delantera del Sevilla, con 16 goles anotado en la Liga, todos en el Ramón Sánchez-Pizjuán, lo que le valió para proclamarse campeón de Europa sub 21 con la selección (en Valladolid, ante Italia) y debutar con la absoluta.

Tras cinco temporadas más como sevillista, Ramón, tras no llegar a un acuerdo de renovación, firmaría un contrato con el Deportivo de La Coruña, aunque no llegaría a debutar con el equipo gallego. En su último partido con el Sevilla, en Valladolid, sufrió una gravísima lesión de rodilla por una violenta entrada de Vicente Engonga, percance que lo haría pasar un año en blanco. A la temporada siguiente, tras ser descartado por el Racing, reapareció con el Albacete.

En el terreno de juego era un delantero completísimo, con un gran registro rematador, regate y una enorme fuerza y generosidad en el trabajo para el equipo. Ya en la secretaría técnica, prefirió trabajar con discreción, huyendo de protagonismos, fiel a su carácter reservado. Después de 43 años al servicio de su club, pone su punto y final. Queda su mito en la memoria del sevillismo.

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