El resurgir de los denostados

Los goles de tres futbolistas muy criticados no hace mucho han levantado al Sevilla de Almeyda en los tres últimos duelos · Sow, Alexis e Isaac muestran que el grupo está fuerte y que nadie desea quedarse atrás

El Sevilla mantiene el mismo límite salarial que en verano, pero ya no es el más bajo de LaLiga

Sow, Alexis Sánchez e Isaac, protagonistas en los últimos partidos.
Sow, Alexis Sánchez e Isaac, protagonistas en los últimos partidos.

Es así como se forja un grupo ganador, en la dinámica de que cuando no luzca uno lo haga otro. Pero son tan limitados los recursos en esta plantilla que esta situación prácticamente no se había dado en toda la temporada. En las tres útimas jornadas tres jugadores denostados (injuriados, ofendidos, denigrados... según la Real Academia de la Lengua) por gran parte de la prensa y la grada han sido los que han sacado al Sevilla de casi rozar el fondo para ponerlo en la superficie y con el cuello fuera del agua.

Dos goles de Djibril Sow ante Alavés y Getafe y otros dos en el derbi de Alexis Sánchez e Isaac Romero han dado al equipo de Matías Almeyda cinco puntos de oro cuando no hace mucho han tenido que escuchar y leer críticas hacia su fútbol.

Que si anodino el juego del suizo, que si el lebrijano necesita ocho ocasiones de gol para meter uno, que si la leyenda chilena es un ya ex futbolista con un físico inapropiado para una liga como la española... Quizá la explosión de júbilo de sus compañeros tras el empate en La Cartuja y la victoria en Getafe ante un rival que se entretuvo en incendiar la Liga el lunes ganando en el Bernabéu venía también en gran parte por ahí.

El grupo, cuando está unido, se alegra más de los éxitos de los que vienen por detrás. No quiere que nadie se quede sin subirse al carro, pues el equipo va a necesitar de todos de aquí al final de temporada y no siempre debe ser Vlachodimos el héroe. Sow salvó un punto ante el Alavés con el equipo en inferioridad numérica y demostró en Getafe que su célebre llegada al balcón del área no era una leyenda urbana. Almeyda había sacado la cara por él desvelando que es el jugador con más porcentaje de acierto en pases y sus números ya lo tienen como un jugador importante: cuatro goles, el segundo máximo goleador precisamente junto a un Isaac que se sacó una espina –o varias de una vez– en la casa del Betis. El lebrijano no olvidaba su papel negativo en el primer derbi, con autoexpulsión incluida. Y tampoco que había perdido el paso ante la llegada de Maupay. El bravo canterano lleva un año respondiendo a la misma pregunta. Y sí, está más cómodo con dos delanteros, como empezó con En-Nesyri. Pero qué casualidad que cuando Almeyda se decidió a cambiar la estructura acababa de llegar el francés y a él le tocaba quedarse fuera con Akor Adams como insustituible...

Alexis anota, de espectacular testarazo en plancha, el 2-1 para los sevillistas.
Alexis anota, de espectacular testarazo en plancha, el 2-1 para los sevillistas. / Antonio Pizarro

Es más, tenía que asumir en la previa del derbi que, ante la lesión de Maupay, el elegido de inicio no era él tampoco, sino Alexis, al que por otra parte siempre elogia. Por eso en su zurdazo había mucha energía escondida, como en cada trompazo que se da con los defensas.

Y así, es verdad que sin aparecer todo lo que el sevillista quisiera y sin la punta de velocidad de cuando paseaba su nombre por los mejores clubes de Europa, Alexis pone a cuantagotas su calidad indudable para empujar también hacia el objetivo. El cabezazo en plancha fue sublime, de estampa de otra época. Y el chileno, cuyo mejor partido fue quizá en el que no marcó, en el Bernabéu, hizo buena la decisión de Almeyda y anotó su tercer gol. Por si alguno osa decir que sólo aporta consejos a los jóvenes.

Esto es un equipo. Unas veces es Vlachodimos –muchas, hay que reconocerlo–, otras Oso, otras Kike Salas, como en Elche también Akor Adams aunque en la retina aún esté su fallido uno contra uno con Álvaro Valles... En fútbol cualquier sentencia apresurada se puede volver en contra con facilidad. Almeyda está encantado porque se trata sin duda de una buena señal. Una señal inmejorable.

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