Sevilla FC

El silencioso bólido de Julen

  • El Sevilla firma la segunda mejor primera vuelta de la historia con 41 puntos, sólo uno menos que en la campaña de Sampaoli

  • La ilusión de Lopetegui, garantía para evitar que el equipo se caiga como en aquella Liga 16-17

Lopetegui abre los brazos pidiendo explicación por una decisión arbitral en un partido.

Lopetegui abre los brazos pidiendo explicación por una decisión arbitral en un partido. / José Manuel Vidal / EFE

Con esa mezcla de Mr. Jeckyl ante el micrófono y Hide en el área técnica peleándose con árbitros y asistentes, con su mensaje aburrido para muchos de no pensar más allá que en el siguiente entrenamiento para hacer recuento de lesionados mientras toda España habla de una única alternativa al Real Madrid, Julen Lopetegui pilota un silencioso bólido que pisa el acelerador de lo lindo.

Resulta difícil, casi imposible, mantener el ritmo y seguir la estela de este Sevilla. Ni Atlético ni Barça han podido evitar cómo el coche del Sevilla ha quemado goma poniendo asfalto de por medio en una carrera en la que, a la mitad de la misma, las sensaciones son indescriptibles.

El Sevilla ganó en Cádiz pese a las dificultades que el Covid le había presentado y el equipo de Lopetegui cerró la primera vuelta con 41 puntos y en segunda posición, lo que supone la segunda mejor media temporada de la historia del club. Sólo la campaña 16-17, con Jorge Sampaoli al mando, los sevillistas lograron mejores registros, 42 puntos. No obstante, en la segunda vuelta y particularmente en los últimos diez partidos, aquel equipo se cayó también fruto de la fiebre que el entrenador argentino volvió a protagonizar (ya en verano intentó marcharse antes de empezar la Liga) ante las llamadas de la AFA (Asociación de Fútbol Argentino) para hacerse cargo de la albiceleste. El Sevilla, entonces, acabó cuarto con 72 puntos, así que sumó sólo 30 en la segunda vuelta.

Pero el equipo de Lopetegui tiene una gran ventaja con respecto a aquella maravillosa plantilla, la ilusión de Lopetegui, quien, además, acostumbrado ya a destrozar récords ajenos, busca superar los propios. Tras lograr la pasada campaña 20-21 la mejor puntuación de la historia del club con 77 puntos (superando en tres los 74 de Unai Emery en la campaña 14-15), el nuevo reto del actual cuerpo técnico es superar esa marca, lo que se garantizaría de seguir la progresión en la segunda vuelta de lo hecho en la primera parte del campeonato. Ello llevaría al Sevilla a superar los 80 puntos al final de la temporada, lo que también garantizaría mejorar esos dos cuartos puestos consecutivos en la Liga que ha firmado el ex seleccionador nacional en sus dos primeras campañas en Nervión.

Otro récord: con el entrenador vasco, además, el Sevilla ha cerrado la primera vuelta con sólo dos derrotas, algo que jamás había hecho el equipo blanco en su historia. El 1-0 ante el Granada y el 2-1 frente al Real Madrid en el Santiago Bernabéu, no sin polémica, fueron las únicas veces que el Sevilla mordió el polvo en una media Liga prácticamente impecable jalonada con 12 victorias y 5 empates.

El Sevilla se ha convertido ahora mismo en la única alternativa al título de Liga junto al Real Madrid. Los de Lopetegui están a cinco puntos del líder, aunque éste tiene un partido más, el adelantado ante el Athletic, pero lo que es mejor, han dejado ya al quinto puesto (el que marca la frontera de la clasificación para la próxima Champions), que ocupa el Barcelona, a 10 puntos. El Sevilla, además, le lleva 8 puntos al tercero, el Betis, y 9 al cuarto, el Atlético de Madrid.

La seguridad defensiva es el gran pilar de este pétreo bloque que ha logrado armar el preparador guipuzcoano. El Sevilla no sólo es el equipo menos goleado del campeonato, con 13 tantos encajados en 19 partidos, sino que lo es también junto al Manchester City de las cinco grandes ligas de Europa. También otro dato que ilustra este excelente balance defensivo es los partidos que acaba sin encajar un gol, una marca que llegó a diez en el presente campeonato tras el 0-1 de Cádiz.

Los datos son, desde luego, para sacar pecho y más si se tiene en cuenta la cantidad de bajas por lesión que ha tenido que sufrir la plantilla. La ilusión, por tanto, es máxima y el haber caído en la Champions permitirá centrar los esfuerzos en la Liga si ésta de verdad se pone a tiro, como la temporada pasada, cuando ya amagó con pelearla hasta el final. La Europa League también la va a pelear, pero la situación es distinta con respecto a 2007. Con seis títulos ya en las vitrinas, la prioridad, llegado el caso, será el prestigio del campeonato liguero.lay

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