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Mascarillas térmicas para inactivar el coronavirus

Mascarillas faciales térmicas para inactivar el coronavirus Mascarillas faciales térmicas para inactivar el coronavirus

Mascarillas faciales térmicas para inactivar el coronavirus / Archivo

Aunque todavía no ha sido testada por expertos científicos, parece que las nuevas tecnologías siguen su curso en la lucha contra el coronavirus. Un equipo de investigadores del MIT ha diseñado una mascarilla facial térmica para filtrar e inactivar los coronavirus.

El funcionamiento de la mascarilla reutilizable consiste en una malla de cobre calentada que funciona con una batería y está rodeada de neopreno aislante. Con este tipo de escudos, los especialistas quieren luchar contra el virus aplicando calor.

Las mascarillas se han convertido en un complemento indispensable para la lucha contra el coronavirus y son muchos los centros de investigación y grandes marcas que lucha por hacerse con el primer puesto en la vente de esta herramienta sanitaria que ha demostrado ser muy efectiva.

Cómo funciona la mascarilla facial

Las personas que lleven esta mascarilla facial, al ir andando o realizar sus quehaceres diarios, inhala y exhala. Por tanto, el aire fluye repetidamente a través de la malla, y las partículas virales en el aire se ralentizan e inactivan a su paso por la malla y las altas temperaturas que desprende.

Para los especialistas, estas innovadoras mascarillas podría ser muy útiles para el personal sanitario o para la población en general cuando no se muy difícil mantener la distancia de seguridad acordada por sanidad. 

Michael Strano, profesor de ingeniería química de Carbon P. Dubbs en el MIT, afirma que son pioneros en esta nueva fórmula de protección. "Este es un concepto de máscararilla completamente nuevo en el sentido de que no bloquea principalmente el virus. De hecho, permite que el virus atraviese la máscara, pero lo ralentiza y lo inactiva".

Aún no está probada científicamente 

La nueva mascarilla facial no está aún probada científicamente. Los investigadores han comenzado a construir prototipos y esperan comenzar a probarlos pronto. Las principales publicaciones científicas se están interesando por un proyecto llevado a cabo por el estudiante graduado del MIT, Samuel Faucher, y por el artículo publicado por Strano.

La idea de este tipo de estudios no es sólo proteger. En palabras de Strano, “las máscaras que usamos ahora están diseñadas para capturar parte del virus. Ofrecen protección, pero nadie está pensando realmente en inactivar el virus y esterilizar el aire", cosa que ven fundamental.

La gran mayoría de las máscaras de hoy funcionan mediante filtración, pero las que proponen estos investigadores funcionan de otra forma. "Esta mascarilla se basa en un mecanismo diferente y funciona predominantemente por inactivación térmica".

Por último, los expertos han llegado a esta conclusión tras el estudio minucioso del virus. Al parecer, el coronavirus se degrada con gran rapidez a diferentes temperaturas y condiciones externos, y observaron que a una temperatura de aproximadamente 90 grados Celsius se podría lograr una reducción de entre mil y un millón de partículas virales.

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