¿Por qué se cambia la hora? España se prepara para el "A las dos serán las tres"
El último domingo de marzo los relojes se adelantarán una hora a las 02:00, recuperando el horario estival hasta finales de octubre
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El cambio de hora en España volverá a producirse en 2026 siguiendo el calendario establecido por la Unión Europea. Concretamente, el último domingo de marzo, día 29, los relojes se adelantarán una hora a las dos de la madrugada, pasando a ser las tres. Esta modificación horaria, que se mantiene vigente pese a los debates sobre su supresión, afectará a millones de ciudadanos que verán reducido su descanso nocturno en 60 minutos durante esa jornada.
La medida responde a una directiva europea que persigue el aprovechamiento de la luz solar durante los meses de mayor insolación. El horario de verano se mantendrá hasta el último domingo de octubre de 2026, cuando se producirá el cambio inverso y los relojes se retrasarán una hora. Este sistema de ajuste horario semestral lleva décadas aplicándose en territorio español y en la mayoría de países europeos, generando tanto partidarios como detractores de su continuidad.
El origen del cambio horario estacional se remonta a principios del siglo XX, cuando durante la Primera Guerra Mundial varios países europeos decidieron adelantar sus relojes para reducir el consumo de carbón destinado a la iluminación artificial. Alemania fue pionera en 1916, y progresivamente otras naciones adoptaron esta práctica. En España, la medida se implementó de forma irregular hasta que en 1974, con la crisis del petróleo, se estableció de manera más sistemática como estrategia de ahorro energético.
Razones oficiales para mantener el cambio horario
La justificación principal que las autoridades europeas han esgrimido históricamente para mantener el cambio de hora radica en el ahorro energético. Al aprovechar más horas de luz natural durante las tardes de primavera y verano, se reduce teóricamente la necesidad de iluminación artificial en hogares, comercios y oficinas. Este argumento cobró especial relevancia durante las crisis energéticas del siglo pasado, cuando la dependencia del petróleo impulsó medidas de eficiencia.
Sin embargo, diversos estudios recientes han cuestionado la efectividad real del ahorro conseguido mediante esta medida. Algunas investigaciones apuntan que el consumo eléctrico ahorrado en iluminación se ve compensado por un mayor uso de aire acondicionado durante las tardes de verano, cuando las temperaturas permanecen elevadas más tiempo. Además, los patrones de consumo energético han cambiado sustancialmente desde la implantación de esta directiva, con la proliferación de dispositivos electrónicos que funcionan continuamente.
Otro argumento a favor del horario de verano es la mayor sincronización con las actividades económicas y sociales. Las empresas vinculadas al turismo y el ocio defienden que contar con más horas de luz vespertina favorece el consumo y las actividades al aire libre. Del mismo modo, sectores como la hostelería argumentan que las terrazas y espacios exteriores resultan más rentables cuando pueden utilizarse hasta más tarde con luz natural.
El debate europeo sobre la supresión del cambio horario
En 2018, la Comisión Europea lanzó una consulta pública sobre la conveniencia de eliminar el cambio horario, que recibió más de 4,6 millones de respuestas. El resultado mostró que el 84% de los participantes se mostraba favorable a la supresión de esta práctica. Como consecuencia, la Comisión propuso que cada Estado miembro pudiera decidir si mantener permanentemente el horario de verano o el de invierno a partir de 2021.
No obstante, el proceso de eliminación del cambio horario quedó paralizado debido a las dificultades de coordinación entre los Estados miembros. La posibilidad de que países vecinos optaran por husos horarios permanentes diferentes generó preocupación sobre las consecuencias para el mercado único, el transporte transfronterizo y las comunicaciones. La pandemia de COVID-19 relegó además esta cuestión a un segundo plano en las prioridades legislativas europeas.
Actualmente, la directiva europea sigue vigente y obliga a los países miembros a realizar el cambio horario dos veces al año. Aunque algunos Estados, especialmente los países nórdicos y mediterráneos, han expresado su preferencia por un horario fijo, la falta de consenso mantiene el statu quo. España, por su posición geográfica, presenta la particularidad de tener un desfase significativo entre su huso horario oficial y su situación real respecto al meridiano de Greenwich.
Efectos del cambio de hora sobre la salud y el bienestar
La comunidad científica ha estudiado ampliamente los efectos del cambio horario sobre el organismo humano. Los cronobiólogos advierten que la alteración del ritmo circadiano, aunque sea de solo una hora, puede provocar trastornos temporales del sueño, irritabilidad, dificultades de concentración y fatiga durante los primeros días posteriores al cambio. Estos efectos resultan especialmente pronunciados en el cambio al horario de verano, cuando se pierde una hora de sueño.
Diversos estudios epidemiológicos han documentado un incremento transitorio de accidentes laborales y de tráfico durante los días inmediatamente posteriores al adelanto horario de marzo. Asimismo, se han observado pequeños aumentos en la incidencia de infartos de miocardio y accidentes cerebrovasculares durante este periodo, aunque la magnitud y relevancia clínica de estos hallazgos continúa siendo objeto de debate en la literatura médica.
Por otra parte, algunos expertos señalan los beneficios psicológicos de contar con más luz natural durante las horas de ocio vespertinas. La exposición a la luz solar favorece la síntesis de vitamina D y puede contribuir a mejorar el estado de ánimo, especialmente tras los meses invernales. Este factor resulta particularmente relevante en poblaciones con alta prevalencia de trastorno afectivo estacional.
Qué es el horario de verano
El horario de verano es el sistema mediante el cual se adelantan los relojes una hora durante los meses de mayor insolación del año, generalmente desde finales de marzo hasta finales de octubre en el hemisferio norte. Esta convención temporal busca alinear mejor las actividades humanas con las horas de luz natural disponibles, aprovechando que durante la primavera y el verano amanece más temprano de lo habitual según el horario oficial.
En términos prácticos, cuando se aplica el horario de verano en España, el territorio peninsular y Baleares pasan a regirse por el huso horario UTC+2 (dos horas por delante del meridiano de Greenwich), mientras que Canarias adopta el UTC+1. Durante el periodo de horario de invierno, la península opera con UTC+1 y el archipiélago canario con UTC+0, equiparándose temporalmente al meridiano de referencia.
¿Cuándo vuelve a cambiar la hora en 2026?
El retorno al horario de invierno en 2026 se producirá el último domingo de octubre, concretamente el día 25. A las tres de la madrugada, los relojes deberán retrasarse una hora, volviendo a ser las dos. Este cambio permite recuperar la hora que se adelantó en marzo y supone que esa noche se podrá dormir 60 minutos adicionales, al contrario de lo que ocurre con el cambio primaveral.
Durante el periodo entre ambos cambios, España disfrutará de jornadas con luz solar hasta aproximadamente las 22:00 horas en las fechas próximas al solsticio de verano, especialmente en las regiones del norte peninsular. Esta característica ha consolidado ciertos hábitos sociales españoles, como las cenas tardías o las actividades de ocio vespertinas al aire libre.
¿Todos los países europeos cambian la hora?
Actualmente, todos los Estados miembros de la Unión Europea aplican el cambio horario de forma coordinada, siguiendo la directiva 2000/84/CE. Esta normativa establece que el cambio al horario de verano debe producirse el último domingo de marzo a la 01:00 UTC, y el retorno al horario de invierno el último domingo de octubre a la misma hora universal coordinada.
Fuera de la Unión Europea, países como Rusia, Islandia, Bielorrusia y Turquía han abandonado esta práctica en años recientes, optando por mantener un horario fijo durante todo el año. Estados Unidos y Canadá también realizan cambios horarios, aunque en fechas diferentes a las europeas, lo que genera periodos de descoordinación temporal con Europa durante algunas semanas al año.
¿Afecta el cambio de hora al consumo eléctrico real?
Los análisis sobre el impacto real del cambio horario en el consumo energético ofrecen resultados contradictorios según la metodología empleada y el periodo estudiado. Un informe del Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE) estimó que el ahorro en iluminación podría rondar el 5% durante los meses de aplicación del horario de verano, aunque esta cifra representa apenas el 1% del consumo eléctrico total del país.
Investigaciones más recientes sugieren que los hábitos de consumo modernos han reducido considerablemente los beneficios energéticos originales. La proliferación de sistemas de climatización, el uso intensivo de dispositivos electrónicos y el cambio en los patrones laborales (con más teletrabajo y horarios flexibles) han modificado sustancialmente el perfil de demanda eléctrica respecto a las décadas en que se implementó esta medida.
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