La familia del niño Ángel entierra sus restos y sigue a la espera de que se resuelva el caso
El funeral tuvo lugar el 9 de febrero en el distrito madrileño de Carabanchel junto a multitud de personas.
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Desde que ambos menores desaparecieran en diciembre en Carabanchel y fueran vistos, con posterioridad, en Toledo donde se les perdió la pista hasta que sus cuerpos sin vida aparecieran en el vertedero de la ciudad han pasado casi dos meses.
En este tiempo su familia, que recibió la noticia del primer hallazgo, el de Fernando (de 17 años), a través de los medios de comunicación, no han parado de luchar junto a varios colectivos para que se esclarezca lo sucedido.
La investigación, que se puso bajo secreto de sumario por tratarse de la desaparición de dos menores de edad, planteó como hipótesis principal que los chicos habrían sufrido un accidente.
La autopsia realizada al cuerpo de Fernando mostró que la causa de su fallecimiento se debía a una asfixia no mecánica. El hecho de que se encontrara en el Ecoparque de Toledo hizo pensar a los investigadores que la fuga de gases tóxicos de los propios residuos lo habrían llevado a tener ese trágico desenlace.
Pero a sus padres y tíos no les convenció esa idea. Les resultó inverosímil, desde el principio, que los primos se hubieran resguardado del frío en un contenedor de basura, como apuntaron los agentes.
El estado en el que encontraron al segundo de los primos, a Ángel, de 11 años, cuyo cuerpo apareció desmembrado, añadió más fuerza a la teoría de que alguien había intervenido en su muerte.
Con una investigación aun abierta en la que no se ha descartado ninguna hipótesis y en la que se están investigando a diferentes personas, la Sociedad Gitana Española y la familia de Ángel pedía a la jueza que instruye el caso que le entregaran los restos del pequeño con la mayor celeridad posible.
Su objetivo con esto era poderle dar sepultura al menor y así comenzar su duelo. Por eso pidieron a la magistrada que se le realizaran todas las pruebas forenses que quedaran por hacerse para poderlo enterrar.
Finalmente la jueza autorizó la entrega de los restos a sus progenitores y el entierro tuvo lugar ayer, 9 de febrero, en el barrio de Carabanchel, donde vive la familia. Allegados de las dos víctimas siguen apuntando de que se trata de un doble crimen.
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