¿Por qué los trenes no tienen cinturones de seguridad?
Los trenes priorizan los elementos de seguridad pasiva, en que los propios asientos están diseñados para absorber la energía del impacto y repartirla por el cuerpo, lo cual ayuda a reducir la gravedad de las lesiones
El sindicato de maquinistas Semaf convoca una huelga en el sector tras los accidentes de Adamuz y Barcelona
El ferrocarril es el medio de transporte más seguro, solo por detrás de la aviación comercial. Un informe de la Comisión Europea de 2019 indica que el riesgo de muerte para un pasajero de tren en la Unión Europea es de 0,09 fallecimientos por cada mil millones de kilómetros de tren, según explica el Consejo Internacional de Seguridad Ferroviaria. Esta cifra es tres veces menos que en el caso de viajeros en autobús y unas 28 veces menor que para los ocupantes de automóviles.
Aunque se puede decir que el trágico accidente ferroviario de Adamuz es un caso excepcional, ha conseguido generar algunas preguntas acerca de la seguridad en los trenes. Una de las más repetidas es por qué este medio de transporte carece de cinturones de seguridad. Este elemento se ha vuelto imprescindible en nuestros desplazamientos por carretera o en avión, sin embargo, el uso de cinturones de seguridad cuando viajamos en tren puede llegar a ser contraproducente. "La normativa internacional lo desaconseja. Es más peligroso llevarlo que no llevarlo", asegura Renfe.
En los trenes se priorizan los elementos de seguridad pasiva
Los coches y los trenes presentan notables diferencias entre sus sistemas de seguridad. En un automóvil, los cinturones de seguridad pueden ayudar a evitar que los ocupantes, en especial los de los asientos delanteros, salgan despedidos fuera del habitáculo o que los de detrás se golpeen contra el asiento. En cambio, en los trenes, no todos los pasajeros viajan sentados y, en trayectos de larga distancia, es habitual que muchos se desplacen por los vagones por diversos motivos. En estos casos, los cinturones no servirían para protegerlos, de ahí que se prioricen otros elementos de seguridad pasiva.
Un informe sobre seguridad de los pasajeros en el ferrocarril sitúa los golpes contra los asientos como la principal causa de lesiones por impacto secundario. No obstante, los asientos y respaldos de los trenes están diseñados para absorber progresivamente la energía del impacto y distribuirla por el cuerpo. Su disposición constituye la mejor forma para restringir el movimiento corporal y minimizar la gravedad de las lesiones sin la necesidad de un cinturón convencional.
Por otro lado, el hecho de dejar el uso del cinturón de seguridad a opción de los pasajeros de los trenes representaría otro problema. Como es poco probable que los pasajeros utilicen cinturones de seguridad, esto podría aumentar potencialmente el número de lesiones en un accidente, ya que los que no los usasen "se convertirían en proyectiles" que impactarían contra los asientos de delante, con el consecuente riesgo para los que sí los tuviesen abrochados. "Minimizar la desaceleración de los pasajeros parece ser el aspecto más difícil para mejorar la capacidad actual de limitar las lesiones durante las colisiones. Los cinturones de seguridad no parecen ser prácticos", añade el informe.
Los cinturones dificultarían la evacuación en caso de emergencia
Las compañías ferroviarias también ha abordado la posibilidad de instalar cinturones de seguridad en sus trenes. Un estudio de la Rail Safety & Standards Board (RSSB), el organismo británico de seguridad ferroviaria, concluyó que los cinturones de dos puntos tipo avión aumentarían las lesiones de los pasajeros en caso de accidente. Además, el uso de estos sistemas de retención del pasajero al asiento pueden dificultar la evacuación en caso de emergencia.
En los automóviles, los cinturones de seguridad son eficaces, ya que el mayor riesgo de muerte o lesiones se concentra en desacelaraciones extremas, como cuando un coche impacta contra un árbol. Los objetos sin sujeción saldrían despedidos a gran veloidad, algo que rara vez ocurre en un choque de trenes. Mientras, el uso de los cinturones de seguridad en los aviones solo es obligatorio en el despegue, el aterrizaje y durante las posibles turbulencias.
La investigación se centra en una rotura de la vía en Adamuz
Los equipos de emergencia continúan trabajando en la zona del accidente ferroviario de Adamuz (Córdoba). La tragedia deja un balance provisional de 43 fallecidos, mientras otras 39 personas heridas continúan ingresadas en distintos hospitales andaluces. La investigación se centra ahora en la rotura de la vía localizada en el kilómetro 318,7 y en las muescas en el sistema de rodadura del tren Iryo, cuyo sexto vagón descarriló y arrastró a las dos unidades posteriores a la vía contigua, por la que justo circulaba un Alvia en sentido contrario. Tanto el sabotaje, como el error humano o el exceso de velocidad son hipótesis ya descartadas sobre el origen del siniestro.
No hay comentarios