"Davos es un tipo sencillo que ha caído en un nido de víboras"

Liam Cunningham. ser davos seaworth en 'juego de tronos'

El honesto militar que acompaña a Stannis Baratheon disfrutará de la oportunidad de seguir vivo por designio de Melissandre en una cuarta temporada que se le presenta muy intensa

"Davos es un tipo sencillo que ha caído en un nido de víboras"
Francisco A. Gallardo

30 de marzo 2014 - 05:00

Este actor irlandés fue electricista durante muchos años, antes de que encontrara por fin su vocación. Es Ser Davos Seaworth, el que había sido hombre de confianza de Stannis Baratheon, en Juego de Tronos, a punto de llegar a Canal +, inmediatamente después del estreno en Estados Unidos. Liam comenta para este periódico detalles de la esperada cuarta temporada, sin poder desvelar nada explícito de las tramas.

-¿Cómo llega su personaje a estos nuevos capítulos?

-No está en su mejor momento, efectivamente. Había sido encarcelado, y mi jefe (Baratheon), a quien le dan igual mis lealtades, quiere mi muerte. Pero la bruja roja, Melisandre, aconsejó que era mejor que siguiera y así me salvó la vida. Al principio de esta temporada cuatro Melisandre ve una amenaza. Y sabe que no será como la de los Lannister, la batalla del Aguasnegras, como un peligro que venga de otra parte. Sabe que necesitarán a Davos y por eso nos reagrupamos...

-¿De qué manera vive la redención de su personaje, de esta segunda oportunidad?

-Desde un punto de vista dramático diría que probablemente ha sido para mí más fácil que nunca, pero he tenido la influencia de lo que he visto. Según progresa la serie sabes cómo construir mejor el personaje. Digamos que desde mi caída en desgracia, nuestro fracaso en la batalla del Aguasnegras, evidentemente el objetivo de mi familia es volver y reafirmar nuestra autoridad, o la autoridad que esperamos tener. Todo esto llegará a su clímax al final de la temporada.

-¿Interpretar a un hombre bueno en esencia, que ha de sobrevivir entre tanta maldad, sería más complicado que encarnar a un tipo absolutamente malvado?

-Le diré lo que me resulta más interesante. Yo he interpretado a un montón de malvados y villanos, y, desde el punto de vista de un actor esos personajes son estupendos. Sin embargo, una de las cosas que me encantan de esta serie es que las cosas cambian. Podríamos utilizar a Jaime Lannister como metáfora: en la primera temporada era un hombre despreciable y era fácil odiarlo. Pero después hemos visto su cambio, cuando conoce a Brienne y muestra algo de humanidad. Es precioso ver cómo el público varía sus simpatías y reconoce la complejidad de la serie.

-¿Dónde estaría la complejidad de Davos?

-Es una persona convencional. Es casi como un espectador que se mete en toda esta historia. Es un hombre sencillo que ha caído dentro de un nido de víboras, y eso es lo que a mí me gusta, porque hace que te preguntes "¿qué haría yo en la realidad?". Sobre todo cuando Stannis se enoja con él por no conseguir lo que quiere. Él no desea ningún mal a Davos, y acude a él porque es un buen estratega. Pero mi personaje cree en el honor y en los principios. Esa esa es una constante en su vida. E intenta mantener sus principios en un mundo en el que se triunfa más sin tener moral. Se enfrenta ante ese dilema.

-¿Antes de trabajar en Juego de Tronos creía que iba a estar a gusto en una absoluta fantasía épica como esta serie?

-No era el tipo de actor que se prodigaba en películas o series de fantasía, pero desde luego esto es algo distinto. Para mí, Juego de Tronos es una historia espléndida sobre la paranoia, la herencia, la familia y la envidia. Es como una telenovela de la calidad más exquisita que pueda existir, en la que se muestra cómo viven todas esas familias y cómo influyen entre ellas. Sin embargo, hay una extremada atención a los detalles, a unos personajes sumamente complejos, ninguno es blanco o negro: son todos grises. Y tus simpatías como espectador van variando, entiendes cosas malas que hacen algunas personas porque las consideran justificadas... Eso sólo funciona con personajes tridimensionales, y le aseguro que es realmente difícil escribir algo así. Y, sin embargo, todas las semanas los guionistas lo logran.

-¿Tiene algún personaje favorito, como espectador?

-Me gusta mucho Tywin. Charlie Dance es un actor fantástico. Siempre incorpora al papel algo sexy, profundo, carismático. Sólo un hombre como él puede entrar y hacer que Cersei, Tyrion y Jaime se encojan como niños ante él. Y lo mismo ocurre con Peter Dinklage (Tyrion Lannister). Es un actor increíblemente sutil, sobrecogedor, y tiene algunas de las mejores frases de la serie.

-¿Cómo se trabaja una serie de la dimensión de Juego de Tronos?

-Tenemos dos unidades permanentes. Es como rodar dos películas a la vez. Y frecuentemente hay una tercera unidad. La mayor parte de los dramas tienen cinco o seis personajes principales, pero en esta serie hablamos de veinticinco o treinta. Hay gente que entra y sale, personajes perfectamente formados, además de los cientos de extras. Es una producción muy cara, pero eso es necesario, como telón de fondo para estas historias tan vehementes.

-Todos estos medios deben de influir en la interpretación...

-La vocación de los actores es hacer teatro: y esto en verdad es teatro. Para esta producción la HBO te rodea de todo ese mundo fantástico y así te facilita la inmersión en la historia y sus personajes.

-Muchos espectadores no se han repuesto de la Boda Roja...

-Lo entiendo. Sentimos muchísimo las pérdidas de todos estos personajes. Se había invertido mucho en ellos. Fue todo increíblemente dramático... diría que traumático.

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