"Lo que me impactó más del mundo actual fueron las relaciones"

Kate Stoltzfus

Esta joven amish abandonó su comunidad para convertirse en modelo. La historia de Kate forma parte de la producción que emite Discovery Max.

Kate Stoltzfus, en una de sus primeras apariciones como miembro de la comunidad amish. Debajo, ya en su faceta de modelo para sorpresa familiar.
Kate Stoltzfus, en una de sus primeras apariciones como miembro de la comunidad amish. Debajo, ya en su faceta de modelo para sorpresa familiar.
Fca. Jiménez· F. A. Gallardo

23 de marzo 2014 - 05:00

Discovery Max ofrece los domingos por la noche Amish: rompiendo las reglas, un acercamiento a la juventud de esta comunidad estadounidense anclada en la forma de vivir de dos siglos atrás. La joven Kate Stoltzfus, hija de un obispo amish y todo un fenómeno actualmente en Estados Unidos, es una de las cinco jóvenes del documental que abandonaron su mundana existencia por una inmersión total en Nueva York. Dejó atrás su vida familiar y tras ese paso se convirtió en modelo, tal como relata para este periódico.

-¿Cómo fue su infancia? ¿Por qué lo dejó todo por ser modelo y vivir otra vida?

-Mi infancia fue estupenda, no me puedo quejar en verdad. Crecí en una granja rodeada de animales, pescando y haciendo ese tipo de cosas que gustan a cualquier niño. Por tanto, tuve una niñez genial, sin quejas. La razón por la que dejé todo aquello era que ya me sentía restringida: no podía hacer las cosas que quería hacer mientras viviera en el mundo amish. Había muchas cosas, especialmente la moda que siempre había querido disfrutar. Siempre quise explorar el mundo de la moda en profundidad y eso me lo permitió la experiencia del programa. Los amish son, como se puede comprobar, muy estrictos y me sentía asfixiada en ese entorno.

-¿Qué significa la moda para usted, ya que hasta hace poco debía vestir como en el siglo XIX?

-La moda para mí es ser capaz de expresarte tal y como eres a través de tu ropa, ser capaz de vestir en diferentes estilos y llevar el pelo de forma diferente a los demás, o ponerte zapatos de colores e incluso abrigos de diferentes tonalidades. En la comunidad sólo se nos permitía vestir abrigos negros. Sólo se nos permitía un vestido moderno, pero tenía que ser de un color sólido y con un estampado muy discreto. Cuando formaba parte de los amish yo no podía vestir nada como un rojo brillante, naranja ni nada parecido. Tenía que ser exactamente como nuestros ministros querían que vistieses, así que realmente no podíamos expresarnos a través de la moda como deseaba.

-¿Qué dijo su familia cuando anunció que no regresaba? ¿Cómo la intentaron convencer para que continuara con ellos?

-Supongo que poco a poco vieron lo que ocurría, porque notaron que yo quería irme, así que no fue algo repentino. Pero mi padre, que ocupa una alta responsabilidad, estaba muy preocupado y mi madre lloró un par de veces, así que mi partida fue muy emotiva.

-Recuerda la primera vez que descubrió la electricidad? ¿Qué fue lo que más le llamó la atención del mundo moderno?

-Nosotros estábamos familiarizados con la electricidad cuando salíamos a las tiendas, sabía cómo funcionaba. También estuve limpiando para una pareja en el mundo moderno, así que fui capaz de usar la electricidad allí. No es como si nunca hubiera visto algo parecido, pero lo que no se nos permitía era tenerla en nuestras casas. Lo que me impactó más del mundo actual no fue la luz, sino probablemente fueron las relaciones, la forma en que la gente se relaciona con los demás. Todo es mucho más abierto. Lo más difícil para mí fue abrirme a todos y hablar de mis sentimientos, porque no estaba acostumbrada a ello.

-No es por tanto una cosa lo que le impactó, sino un sentimiento…

-Si, diría que es más que un sentimiento. Sé que la gente decía "bueno, tú sabes cómo te sientes porque usas esto o aquello por primera vez ". Fue genial todo lo nuevo, fue una experiencia estupenda, pero lo que impacta de verdad son las emociones que atraviesas, estar expuesto a todas estas cosas es una responsabilidad. Saber que ya no tienes límites de lo que puedes hacer y lo que no... eso te obliga a aprender a ponerte tus propios límites. Eso sí que es una experiencia vital. Ya no tienes los límites de la iglesia o de tus padres diciéndote lo que puedes o no puedes hacer. De repente tienes el mundo ante ti, el mundo es tu ostra y ¿dónde paras? Necesitas así encontrar tus límites morales.

-¿Se siente libre en el amor, siendo amish era imposible?

-Realmente me siento libre, sí. Todavía tengo emociones e historias con lo que dejé atrás, pero siento que tengo más libertad para ser lo que quiero ser. Eso me hace muy feliz.

-¿Es más feliz ahora?

-Ciertamente, sí. Necesitaba vivir como lo estoy haciendo.

-¿Y ahora qué echa de menos de su antigua vida? ¿Ha visto a su familia de nuevo? ¿Tiene contacto con ellos?

-Lo que más echo de menos es a mi familia. Otra cosa es hacer la vida rural siempre que vaya a algún sitio. Echo de menos el campo, claro, pero lo que más añoro es estar en mi casa y ver crecer a mi familia. Tengo seis sobrinas y un sobrino y ahora los veo sólo dos veces al año, así que añoro estar allí con ellos mientras crecen, porque cada vez están más altos y me recuerdan. Me siento triste ante esa carencia, aunque no la podré remediar.

-¿Se ha presentado ante ellos con su ropa actual?

-Sí, eso aparece en uno de los episodios de la serie. Cuando voy a casa vestida como cualquier otra chica. Mi familia y mis amigos reaccionan al verme llegar. Eso se ve en la temporada que ustedes están viendo en España.

-¿Se plantea en algún momento volver un día a su vida amish?

-No. Ni me lo planteo ni creo que me lo vaya a cuestionar en un futuro.

-¿Qué opina de aquellos que continúan con la tradición de su comunidad familiar?

-Pues puedo entender por qué quieren hacerlo. Es una vida sencilla. Les tengo que confesar que es una buena vida y mucha gente es feliz de esa forma. No es tan horrible como alguno puede decir de forma simplista. Ellos tienen una buena familia a su lado y mucha seguridad. Pero también es una vida mucho más fácil que la de salir al mundo e intentar hacer algo de ti mismo. Aspirar a ir a la universidad, por ejemplo, y todas esas cosas. Es una vida más fácil porque sigues con el negocio familiar y toda tu familia está allí para ti, para respaldarte y tú a ellos.

-¿Cómo diría que es un amish, su familia, sus amigos?

-La mayoría de los amish son muy buenas personas. Cuando tienes unas directrices estrictas como esas la mayoría de la gente de tu entorno intenta ser una buena persona. Es decir, ese estilo en verdad es una buena vida. Pero ya no es una buena vida para chicas como yo, que quieren salir y hacer otras cosas... hacer algo más con sus vidas.

stats