Antonio Ferrera indulta un toro en Olivenza

El extremeño brilló ante un toro de Garcigrande, y salió en hombros con Juli y Manzanares

Efe / Olivenza

14 de marzo 2011 - 01:00

El matador de toros extremeño Antonio Ferrera indultó al toro Mosquetero, perteneciente a la ganadería de Garcigrande, en la cuarta y última corrida de la Feria de Olivenza. Ferrera salió a hombros, junto a sus compañeros de terna, Julián López El Juli y José María Manzanares, tras ser premiados con tres orejas y un rabo, dos orejas y dos orejas, respectivamente. Con lleno, se lidiaron seis toros de Garcigrande, bien presentados y de juego desigual. El primero y el segundo fueron aplaudidos y el cuarto fue indultado. Ferrera, oreja y dos orejas y rabo simbólicos del toro indultado. El Juli, oreja y oreja. Manzanares, oreja y oreja.

Antonio Ferrera mostró su pundonor y entrega lanceando con torería y banderilleó con vistosidad para cuajar una faena de maestro consumado a un toro nada claro, al que el diestro sometió.

El cuarto toro puso a la gente en pie. Con riesgo y emoción cuajó la faena de la tarde a un toro codicioso que Ferrera entendió jaleado por un público entregado a cada muletazo del torero, que salió a hombros de la plaza.

El Juli insistió ante el primer toro de su lote, repetitivo pero corto, ante lo que el torero arriesgó su integridad física y consiguió ser premiado con un apéndice.

En el quinto estuvo poderoso en una faena machacona y a veces lucida y peligrosa, con la mirada del toro, que lo medía.

Manzanares tuvo un primer toro flojito al que cuidó para sacarle muletazos aplaudidos; enceló al animal, que se vino arriba, intensificando la labor del matador.

Con el que cerró plaza, un toro con peligro sordo, que dejó confiarse al de Alicante hasta echárselo a los lomos, afortunadamente sin consecuencias, en una pelea que ganó el diestro.

Por su parte, la tercera corrida de la Feria de Olivenza, con toros de Zalduendo para los matadores Juan Mora, Enrique Ponce y Cayetano, prevista para la mañana de ayer, se suspendió por la persistente lluvia que cayó sobre la localidad pacense. La plaza estaba llena y se esperaron quince minutos antes de decidir la suspensión.

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