Toros

Cayetano, Galdós y Aguado, sin opción por los toros en Lima

  • El sevillano, que confirmaba alternativa en Perú, dejó destellos de su toreo

Pablo Aguado, en un pase de pecho en la plaza de Lima. Pablo Aguado, en un pase de pecho en la plaza de Lima.

Pablo Aguado, en un pase de pecho en la plaza de Lima. / Pablo Aguilar / Efe

Cayetano, Joaquín Galdós y Pablo Aguado no pudieron cortar trofeos en la cuarta corrida de toros de la Feria del Señor de los Milagros que tuvo lugar este domingo en la histórica plaza limeña de Acho y marcada por el mal desempeño de los astados de Santa Rosa, El Olivar y La Viña.

Sin toros de calidad, esta fue la peor corrida de la Feria del Señor de los Milagros de la temporada.

El que abrió plaza, de Santa Rosa, muy justo de fuerza fue sustituido por un sobrero de La Viña, que embestía sin entrega pero con nobleza.

Confirmó alternativa el sevillano Pablo Aguado que no pudo redondear faena por la indecisa condición del animal. Hubo algunos chispazos del diestro español, que no mató bien y fue silenciado.

El sexto fue otro toro deslucido de La Viña que embestía a media altura sin entrega. Aguado intentó imponerse con la muleta pero el toro parado y reservón se lo impidió.

No hubo comunión entre ambos ni tampoco nada para recordar.

Cayetano se vio también imposibilitado con el segundo de la tarde, manso y rajado que huyó a tablas nada más comenzar la faena de muleta.

Mató de dos pinchazos y estocada al de Santa Rosa.

El cuarto, de El Olivar, mejor presentado que los anteriores, tuvo prontitud, movilidad y codicia de salida.

Los doblones iniciales de Cayetano sirvieron para castigar y fijar al animal. Buen inicio de faena, antes de que el toro manseara echando todo a perder. Lo despachó de una estocada tendida al segundo intento. Fue silenciado.

El tercero, de Santa Rosa de Lima acudía incierto y cruzándose a los primeros capotes de Joaquín Galdós.

En este trámite resultó cogido sin consecuencias uno de sus subalternos.

El torero peruano no se confió en ningún momento, cuidando al astado que sacó nobleza aunque sin emplearse en los engaños. La faena fue de más a menos, con dos buenas series en el inicio aprovechando las primeras arrancadas antes de que se viniera abajo el animal. Una estocada trasera dejó todo en silencio.

El quinto manseó desde los capotazos de tanteo de Galdós. Tras brindar al matador de toros peruano Rafael Puga, propició una faena breve en la que nunca se confió ante la descompuesta embestida del deslucido animal de La Viña, bajo en raza y casta.

Pitos para el toro y silencio para el matador.

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