Detalles de Leandro en una tarde anodina con malos toros en Madrid
El torero vallisoletano tuvo una buena actuación, saludando en su lote · Curro Díaz y Morenito de Aranda no pudieron lucirse con una pobre corrida de San Miguel
GANADERÍA: Cuatro toros de San Miguel y dos sobreros de Carriquiri, lidiados en quinto y sexto lugar al ser devueltos segundo y tercero y correrse turno. Corrida escasa y de desigual pesencia -dos dos primeros tuvieron alfo más de entidad-, mansa y sin fuerzas. El segundo fue en parte la excepción, dejándose sólo por el pitón derecho. TOREROS: Curro Díaz, palmas y silencio; Leandro, ovación tras aviso y ovación tras aviso. Jesús Martínez 'Morenito de Aranda', silencio y silencio. INCIDENCIAS: Plaza Monumental de Las Ventas. Algo más de un cuarto de entrada.
El diestro Leandro hizo lo más destacado, para ser exacto, lo menos malo, de la corrida celebrada en Las Ventas, sólo detalles ya que el deslucido comportamiento y la falta de entidad de los toros emborronó todo en la tarde. Hubo poca gente para estar considerada corrida extraordinaria, en Domingo de Ramos. Tres toreros con proyección, de los que apuntan bien, pero hasta ahora sin disparar. La afición lleva tiempo esperando algo muy bueno de los tres. No obstante, por diversas circunstancias sus carreras no toman vuelo. Y está claro que después de la de hoy siguen varados.
A Curro Díaz no le acompañó su lote. Demasiado chico el que abrió plaza, anovillado, muy poca cosa, mansito y flojo. Díaz buscó la estética, pero sin considerar la ética, empeñado en dar pases cuando ninguno se justificaba por la falta de enemigo. De poco le valió la insistencia, puesto que pudieron más las medias y cansinas arrancadas del astado.
Hubo lances estimables en el recibo y alguna cosita suelta en la muleta, como un cambio por delante de cierto aroma. Pero la faena como tal fue una pantomima.
El cuarto, que sonó estribos en el caballo y esperó en banderillas, fue un inválido total, y sin clase. En la muleta se comportó como una burra, defendiéndose mucho. Tampoco Curro Díaz llegó a estar convencido en lo duró el trasteo.
Leandro hizo con diferencia lo más notable de la aburrida función, también porque tuvo el único toro que se prestó, el segundo. Muy buena puesta en escena, quieta la planta y erguida la figura, la muleta por delante, y cadencia y ritmo en los movimientos. El toro imantado, a media altura y si mucho fuelle, pero haciéndole ir hasta atrás. Toreo puro.
Fue una pena lo poco que aguantó el animal, escasamente dos tandas a derechas. Bajó enteros al natural y al volver por el pitón bueno ya no fue tanto. Dos pinturerías finales y, ¡ay!, se hizo presente la mala espada de Leandro. Mató de cualquier manera y aún así saludó una cariñosa ovación.
El quinto, suelto y sin fijeza en los dos primeros tercios, sin emplearse tampoco en la muleta, sin humillar, no aportó absolutamente nada. Leandro lo intentó, pero esta vez sólo para poner guindas sobre un pastel inexistente.
Lo curioso es que aquí sí entró la espada a la primera, aunque para recordar a todos su fama de pésimo matador por la falta de tino con los aceros volvió a las andadas atacando repetidas veces con el descabello. Así y todo fue ovacionado otra vez.
El primero de Morenito de Aranda fue toro que se defendió igualmente en extremo, echando la cara arriba y frenándose a medio viaje. No pasó ni una sola vez el astado, ni tampoco estuvo muy resuelto el torero.
El segundo sobrero de Carriquiri que cerró plaza duró bastante más. Se movió, pero sin clase alguna, al principio de faena desentendiéndose del engaño, finalmente pegando muchos cabezazos. Morenito estuvo para allá y para acá, pegando pases y pases, sin dejar poso.
Menos mal que la tarde trajo poco frío, soportable dentro de lo que cabe.
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