El Fandi y Sebastián Castella, triunfo y huella
Salió en hombros El Fandi pero al cónclave le tocó más la fibra la actuación de Castella. El torero granadino tiró de repertorio pero fue el francés quien dejó poso en el inicio de la Feria de San Pedro. Por reposo, por fondo y por despaciosidad, la faena al tercero fue la faena de la tarde, pero la colocación del acero le dejó sin el premio que sí obtuvo en el sexto, después de mostrar actitud. La corrida de Bañuelos, en su XX aniversario como ganadero, gustó por presentación y por juego, pues las hechuras de los animales estuvieron acompañadas de calidad y clase en sus embestidas. Tercero, quinto y sexto dejaron alto el pabellón ganadero.
El Fandi cortó dos orejas del quinto tras desplegar todo su potencial: toreo de rodillas de apertura en los medios, ligazón, entrega y temple ante un toro bueno, con movilidad y codicia que se partio pitón izquierdo al derrotar contra un burladero. El Fandi fue volteado sin consecuencias en un muletazo sobre el derecho.
El segundo toro fue bueno, bajo y armónico. Con poder en los primeros tercios. Entrega y dinamismo de El Fandi, que brilló con los palos soportando la intensidad de la embestida. Abrió de rodillas y cuajó una faena vistosa en la que exprimió a su oponente. Estocada desprendida y dos descabellos.
El tercero fue un toro con calidad al que Castella hilvanó una buena labor, muy reposado y con entidad. Se gustó toreando con la izquierda en una faena asentada. El público pidió la oreja, negada por el palco tras una estocada desprendida.El sexto fue otro buen toro, con calidad y clase. Castella se lució por chicuelinas antes de manufacturar una labor en la que destacó por el palo de la fibra y la disposición. Concluyó entre los pitones antes de amarrar el trofeo.
El primer toro de Bañuelos fue un astado montado, bien hecho y manejable, noble, y con fijeza. El Cid lo toreó a placer en una faena facil, templada y ligada en la que estuvo a gusto el sevillano. Buenos naturales pero perdió oreja por una estocada que hizo guardia. El Cid no tuvo ninguna opción con el cuarto, un toro deslucido y de endeble condición con el que nada pudo hacer.
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