Toros de Victorino Martín Feria de Abril 2019 Un trofeo para Antonio Ferrera y brilla Emilio de Justo

Ferrera, en un lance en el primer toro de la tarde Ferrera, en un lance en el primer toro de la tarde

Ferrera, en un lance en el primer toro de la tarde / Efe

Con un renovado cambio en los tendidos, con bastante aficionados en busca del toro, que no salieron defraudados, se lidió una corrida de Victorino Martín, en conjunto bien presentada, encastada, con entrega en varas y de comportamiento variado –fueron ovacionados en el arrastre primero, cuarto y quinto– en la que Antonio Ferrera, con oficio y capacidad, consiguió el único trofeo de la tarde. Emilio de Justo, impecable en su debut como matador de toros en Sevilla, y Manuel Escribano, con su entrega habitual, recogieron sendas ovaciones.

Aunque el festejo duró casi tres horas, la tensión que se vivió gracias al toro mantuvo la atención del público en el ruedo. No fue tarde de pipas.

Antonio Ferrera realizó una interesante faena en el cuarto, un toro noble, que cumplió en varas y que metía bien la cara y con el que el pacense consiguió tandas notables, especialmente en la primera parte del trasteo, cuando con la diestra hubo ligazón y acople. El viento se hizo presente y reventó la obra, que fue a menos, en el mejor momento. Tras un desarme remontó vuelo. Mató de estocada y el público solicitó una oreja que fue concedida.

Con el encastadísimo primero, ovacionado de salida por su trapío, bravo y con su pizca de fiereza, con peligro por el pitón izquierdo y que llegó a morir con la boca cerrada, Ferrera destacó en unos lances delanteros templadísimos y realizó una faena de peso, de profesional cabal. Cumplió bien el burel en dos encuentros en los que acudió de largo y se empleó. Sus banderilleros Javier Valdeoro y Fernando Sánchez saludos cumplir en un buen segundo tercio. El diestro pacense cuajó una faena de peso, de profesional, con buenos muletazos con la diestra y jugándose la vida sin trampa ni cartón con la zurda. Pero pinchó en hueso antes de la estocada definitiva y fue ovacionado.

Manuel Escribano, con entrega máxima ante su lote, al que recibió con sendas largas cambiadas de rodillas en las que esperó a sus toros una eternidad, cumplió ante el segundo, de salida agresiva y que cumplió en el caballo. El gerentense, que en la larga tuvo que tomar el olivo, cumplió un buen tercio de banderillas en el que fue ovacionado. Con la pañosa se entregó en una esforzada faena, con brindis a Curro Romero, ante un toro bravo con embestida incierta, resultando cogido y sufriendo dos coladas brutales. El diestro sevillano continuó toreando con coraje a un astado que le esperó con peligro en la suerte suprema.

Con el quinto, que contó con buenas embestidas, aunque a media altura, Escribano, desigual en banderillas, porfió en una labor que no llegó a romper y que fue recriminada por algunos espectadores.

Emilio de Justo convenció ante el tercero, un animal muy serio, con viveza, bravucón en el capote y que humillaba en la muleta. El pacense realizó una gran faena envuelta en valor y buen toreo desde los torerísimos doblones iniciales hasta unos naturales sueltos de bella factura. Con la diestra empapó y tiró bien del astado y con la izquierda logró una magnífica serie al natural. Con el público preparado para la petición del trofeo, el desacierto con la espada dejó en una ovación el balance.

Con el sexto, ovacionado de salida y que resultó tardo, encastado, al que le costaba embestir y que se rajó, Emilio de Justo volvió a dar la talla. Tras brillar en el capote con un ramillete de verónicas y una media espléndida, se la jugó en la faena de muleta. Realizó una faena muy seria, siempre con buena colocación en los cites, porfiando y alargando los muletazos ante un ejemplar que se quedaba muy corto y que quería quitarse la muleta. Pese a esas acometidas, extrajo pases de calidad por ambos pitones.

En una corrida de Victorino, muy exigente en su conjunto, las notas más destacadas corrieron a cargo de un Ferrera que consiguió el único trofeo del festejo y con un Emilio de Justo que convenció con creces al público en su debut como matador de toros en Sevilla.

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