la maestranza | Tercera novillada del ciclo de promoción González-Écija, único trofeo

  • El ecijano, que mata al primer envite, corta la única oreja

  • Rafael Camino y Álvaro Alonso, sendas vueltas al ruedo

  • Burdiel, El Niño de las Monjas y Fernández, ovacionados

El ecijano Jaime González-Écija, con el único trofeo concedido en la tercera de promoción en Sevilla El ecijano Jaime González-Écija, con el único trofeo concedido en la tercera de promoción en Sevilla

El ecijano Jaime González-Écija, con el único trofeo concedido en la tercera de promoción en Sevilla / José Ángel García

La tercera novillada de promoción se saldó únicamente con un trofeo, otorgado a Jaime González-Écija en una noche calurosa y con un público partidario de tal o cual torero que solicitaba los trofeos independientemente de la categoría y calidad de las faenas, que fueron excesivamente extensas. El acierto con la espada al primer envite suele ser decisivo para el premio. Vamos, lo típico en este tipo de festejos menores.

La novillada de Juan Pedro Domecq, de desiguales hechuras, ofreció un comportamiento dispar.

Jaime González-Écija, perteneciente a la Escuela de su localidad, fue premiado fundamentalmente por el acierto con la espada. El ecijano, que brindó uno de los sustos de la noche tras los lances de recibo, ganando terreno y perdiendo pie para ser cogido sin consecuencias por el flojo tercer novillo. Realizó una faena desigual, que comenzó con un buen toreo por bajo y en la que fue nuevamente volteado sin consecuencias. La rúbrica con una estocada certera fue decisiva para el premio. Rafael Camino, jerezano con raíces sevillanas, hijo del matador de toros del mismo nombre y sobrino nieto del maestro Paco Camino, se las vio con un buen novillo ante el que estuvo muy dispuesto y recibió con dos largas cambiadas de rodillas en los tercios y apuntó un par de buenas chicuelinas. En su desigual labor, que abrió y cerró de rodillas, hubo fundamentalmente entrega. Se echó al novillo encima en un molinete y fue enganchado sin mayores consecuencias.

Uceda Vargas, González-Écija y Solalito, finalistas el próximo jueves

El sevillano Álvaro Alfonso, muy en novillero, puso a parte del público en pie cuando engarzó una larga de rodillas a portagayola, con otras dos en los medios y dos faroles y una media de rodillas. Con la muleta apuntó buenas maneras desde un comienzo por bajo con unos doblones. Faltó contundencia con la espada.

El sevillano Álvaro Burdiel, de la Escuela Yiyo de Madrid, con el complicado cuarto, se marcó unas saltilleras de entrada y concretó un trasteo desigual y larguísimo, siendo cogido sin consecuencias.

El valenciano El Niño de las Monjas, alumno de la Escuela taurina de su tierra, con el quinto, que se defendía, derrochó voluntad. Fue cogido sin consecuencias en una labor que cerró con unas manoletinas.

El gaditano Francisco Fernández, perteneciente a la Escuela de Algeciras, ante el tardo sexto, que fue a menos, logró los mejores muletazos de la noche en una faena de notable nivel que epilogó con luquecinas y manoletinas. Le faltó acierto con la espada para ser premiado.

Al término del festejo se dieron a conocer los novilleros que han llegado a la final que se celebrará en La Maestranza el próximo jueves a las nueve y media de la noche y que son: Uceda Vargas (Escuela Municipal de Tauromaquia de Camas), Jaime González-Écija (Escuela Municipal de Tauronaquia de Écija) y Solal Calmet ‘Solalito’ (Escuela Taurina del Campo de Gibraltar), quienes estoquearán una novillada de Jandilla. Esta terna de finalistas ha sido elegida por el jurado designado por la Real Maestranza, que está compuesto por los asesores artísticos de la presidencia de la plaza de toros de Sevilla: Alfonso Ordóñez, Antonio Martínez ‘Finito de Triana’, Antonio Ramón Jiménez y Luis Arenas.

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